Video de murciélagos en laboratorio de Wuhan provoca un mayor escrutinio de sus investigaciones

Por EVA FU Y FRANK YUE
24 de Junio de 2021
Actualizado: 24 de Junio de 2021

Unas imágenes oficiales aprobadas por el régimen chino, filmadas años atrás, en las que se observa que en el interior del Instituto de Virología de Wuhan se mantienen murciélagos, estimularon aún más una revisión de las investigaciones que se llevan a cabo en secreto.

Un vídeo promocional de 2017 publicado en el sitio web de la Academia China de Ciencias, un importante instituto de investigación estatal chino que administra el laboratorio de Wuhan, mostró murciélagos vivos en jaulas dentro del laboratorio. En él, un investigador que lleva guantes quirúrgicos azules sostiene un murciélago y lo alimenta con un gusano.

El vídeo, realizado después de que el instituto de investigación obtuviera la primera designación P4 del país —la clasificación de bioseguridad más alta— en la primavera de 2017, también muestra murciélagos en una jaula del laboratorio. En él se informa que los investigadores del laboratorio de Wuhan habían recogido más de 15,000 muestras de murciélagos de diversas partes de China y África.

Un investigador del Instituto de Virología de Wuhan, en la provincia central china de Hubei, en un vídeo de 2017 alimenta a un murciélago con un gusano. (Captura de pantalla)

Aunque algunos medios de comunicación en lengua china en el extranjero citaron el vídeo el año pasado en informes que planteaban preocupaciones sobre el laboratorio, últimamente esto atrajo más atención al ganar fuerza la posibilidad de que el virus pueda haberse escapado de un laboratorio chino.

El Instituto de Virología de Wuhan presentó al menos dos patentes relacionadas con la cría de murciélagos. La primera, presentada en junio de 2018 y concedida alrededor de medio año después, describe una jaula de cría de murciélagos con una puerta frontal de vidrio, una percha, una abertura para la alimentación y un tubo para beber agua, diseñada para permitir a los murciélagos “un crecimiento y una cría saludables en condiciones artificiales”.

Murciélagos en una jaula en el Instituto de Virología de Wuhan, en la provincia central china de Hubei, en un vídeo de 2017. (Captura de pantalla)

La segunda patente, presentada en octubre del año pasado, instruye a los investigadores sobre cómo criar murciélagos silvestres para mejorar la tasa de reproducción y supervivencia.

Una descripción del Instituto de Virología de Wuhan en una página web afiliada a la Academia China de Ciencias, indica que el instituto tiene tres “instalaciones de barrera” que encierran animales de laboratorio, las que suman casi 13,100 pies cuadrados, en los que hay 12 jaulas para murciélagos.

Las pruebas de que en el Instituto de Virología de Wuhan se crían murciélagos vivos contradicen las declaraciones del zoólogo estadounidense Peter Daszak, uno de los expertos dirigidos por la Organización Mundial de la Salud que se desplazaron a la ciudad de Wuhan para estudiar el origen del virus a principios de este año.

Daszak, en un tuit de diciembre que ya borró, discrepó de un artículo de The Independent que afirmaba que “las muestras de los murciélagos se enviaron al laboratorio de Wuhan para realizar análisis genéticos de los virus recogidos en el campo”.

Peter Daszak, miembro del equipo de la Organización Mundial de la Salud que investiga los orígenes del COVID-19, habla con los medios de comunicación a su llegada al Instituto de Virología de Wuhan, en Wuhan, en la provincia central china de Hubei, el 3 de febrero de 2021. (Hector Retamal/AFP vía Getty Images)

“Importante error en este artículo. Ningún Murciélago fue ‘enviado al laboratorio de Wuhan para los análisis genéticos de los virus recogidos en el campo'”, escribió el científico.

“Así no es como funciona esta ciencia. Nosotros recogemos muestras de murciélagos y las enviamos al laboratorio. Nosotros liberamos a los murciélagos donde los atrapamos”.

El investigador afirmó además que el artículo “describe el trabajo que yo dirijo y los laboratorios con los que yo he colaborado durante 15 años”.

“Ellos NO tienen murciélagos vivos o muertos. No hay pruebas en ninguna parte de que esto haya ocurrido. Es un error que espero que se corrija”, dijo a continuación.

La EcoHealth Alliance de Daszak, una organización sin ánimo de lucro con sede en Nueva York, que lleva a cabo investigaciones relacionadas con la salud mundial, ayudó a canalizar más de 800,000 dólares en subvenciones federales estadounidenses al laboratorio de Wuhan para estudiar los coronavirus de los murciélagos, según documentos internos recientemente publicados.

El 1 de junio —una semana después de que la información filtrada señalara que tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron hospitalizados un mes antes del “paciente cero” notificado por China— Daszak admitió que nunca se planteó durante la investigación de la OMS la cuestión de si el Instituto de Virología de Wuhan tenía murciélagos. Cambiando su postura, añadió que “no me sorprendería que, como muchos otros laboratorios de virología, estuvieran intentando crear una colonia de murciélagos”.

Lagunas de seguridad

Un murciélago se cuelga del sombrero de un investigador del Instituto de Virología de Wuhan en un vídeo de 2017. (Captura de pantalla)

Una escena del mismo vídeo en la que un murciélago cuelga del sombrero de un investigador, que solo llevaba unas gafas y una mascarilla quirúrgica normal mientras recogía muestras de murciélagos en la naturaleza, suscitó más dudas sobre las medidas de seguridad del laboratorio.

Las capturas de pantalla de un reportaje de 2017 de la cadena estatal CCTV también mostraron el brazo de un investigador del Instituto de Virología de Wuhan con ampollas por la mordedura de un murciélago durante su estudio del virus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

Los murciélagos “podían morder a uno las manos a través del guante”, declaró a la CCTV Cui Jie, investigador del Instituto de Virología de Wuhan. Él describió la sensación como algo similar a “ser pinchado por una aguja”. En otra grabación, marcada con la fecha del 28 de diciembre, pero sin año, otro investigador del Instituto de Virología de Wuhan sostiene un murciélago al aire libre con ambas manos expuestas.

Un investigador del Instituto de Virología de Wuhan muestra las ampollas tras ser mordido por un murciélago. (Captura de pantalla de CCTV)

En 2018, los funcionarios estadounidenses que visitaron el centro de investigación enviaron cables a Washington advirtiendo sobre las débiles normas de seguridad en el laboratorio.

Dos funcionarios de la Embajada de Estados Unidos dijeron que el laboratorio tenía una “grave escasez de técnicos e investigadores debidamente capacitados, necesarios para operar con seguridad este laboratorio de alta contención”, según el cable observado por The Washington Post.

Problemas de transparencia

El laboratorio de Wuhan comenzó como un proyecto de colaboración entre China y Francia en 2004 para estudiar las enfermedades infecciosas emergentes tras el brote de SARS, que se extendió desde China a más de dos docenas de países.

La construcción del laboratorio P4 finalizó en 2015. En 2017, el exprimer ministro francés Bernard Cazeneuve hizo su primera parada en Wuhan y asistió a la ceremonia de corte de cinta. El plan en ese momento era que 50 investigadores franceses fueran al laboratorio en los próximos cinco años. Esto nunca ocurrió.

Los científicos franceses fueron rápidamente marginados. El Comité Franco-Chino sobre Enfermedades Infecciosas Emergentes, un grupo creado para la cooperación entre ambas partes, dejó de celebrar reuniones a partir de 2016, según France Bleu, parte del grupo de radiodifusión pública nacional Radio France.

El vídeo del laboratorio de Wuhan de 2017 mencionó brevemente la colaboración chino-francesa, señalando que las dos partes habían tenido “más de una década de intensos enfrentamientos debido a las diferencias de antecedentes culturales e ideológicos”. Ese añadía que el laboratorio P4 “contribuirá definitivamente a la salud física del público y a la paz mundial” y servirá como “centro de intercambio de tecnología de clase mundial a gran escala”.

Los datos sin procesar del Instituto de Virología de Wuhan continúan siendo inaccesibles para la OMS y otros expertos internacionales. En septiembre de 2019, la instalación puso fuera de línea su principal base de datos de muestras y secuencias virales. El banco de datos era el más grande de Asia en 2018, según un comunicado de prensa en el sitio web del instituto.

La viróloga china Shi Zhengli en el laboratorio P4 en Wuhan, capital de la provincia china de Hubei, el 23 de febrero de 2017. (Johannes Eisele/AFP vía Getty Images)

Shi Zhengli, la directora del centro de investigación de enfermedades infecciosas emergentes del Instituto de Virología de Wuhan, que ahora está en el centro de la controversia sobre el virus, afirmó que el instituto ha estado abierto a investigaciones externas. En declaraciones recientes a The New York Times, calificó las acusaciones de que el laboratorio retenía datos como “especulaciones basadas en la más absoluta desconfianza”.

Una hoja informativa de enero del Departamento de Estado bajo la administración de Trump dijo que los investigadores del Instituto de Virología de Wuhan habían comenzado a realizar experimentos con el coronavirus de murciélago RaTG13, identificado por tener la mayor similitud genética con el virus COVID-19, desde 2016.

Además de dedicarse a la investigación de “ganancia de función” para diseñar virus quiméricos, el Instituto de Virología de Wuhan ha participado desde al menos 2017, en experimentos con animales de laboratorio a nombre de los militares chinos, según la hoja informativa. La investigación de ganancia de función implica la creación de virus artificiales mediante la adición de capacidades nuevas o mejoradas con el fin de estudiar qué nuevos patógenos podrían surgir y cómo protegerse de ellos.

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