Intervención de latinos en la 2° sesión de la Cumbre Mundial contra la Sustracción Forzada de Órganos

Por Alicia Marquez
27 de septiembre de 2021 2:22 PM Actualizado: 27 de septiembre de 2021 2:22 PM

El diputado chileno Jaime Naranjo y la periodista cubana Zoé Valdés, dieron sus declaraciones en su ponencia este domingo para la segunda ronda de sesiones de la Cumbre Mundial contra la Sustracción Forzada de Órganos del 24 de septiembre al 26 de septiembre, donde Naranjo señaló que «el consentimiento es la piedra angular ética de toda intervención médica».

«Compete a las autoridades de cada país definir de conformidad con las normas éticas internacionales el proceso de obtención y registro del consentimiento relativo a la donación de células, tejidos y órganos», dijo Naranjo en su declaración el 26 de septiembre.

Además señaló que compete a las autoridades de cada país definir «el modo que se organiza la obtención de órganos en su país, y la función práctica del consentimiento, como salvaguardia contra los abusos y las infracciones de seguridad».

Por otro lado, Naranjo señaló que «el tráfico de órganos humanos vulnera la dignidad humana y el derecho a la vida, y constituye una grave amenaza para la salud pública».

El diputado chileno precisó necesario que para la erradicación de esta práctica que intenta contra el ser humano, «es imprescindible que las legislaciones nacionales y el Derecho Internacional Público tipifiquen penalmente y sancionen la extracción ilícita de órganos de donantes vivos o muertos», y señaló necesario en este sentido que «se regule la extracción, el decomiso, embargo y la cooperación internacional».

En el caso de China, Naranjo menciona que la sustracción forzada de órganos a prisioneros viola los estándares éticos médicos internacional señalada por la Organización y la Sociedad del Trasplante, ya que no pueden dar su libre consentimiento y dijo que «el hecho de que la pena de muerte es aplicada en China continental ha supuesto que su sistema de trasplante de órganos sea puesto en duda por muchos expertos de la sociedad médica».

Además señaló que en 2016 un informe realizado por diversos expertos arrojó que «el número de órganos que se trasplantan al año en China se situaría entre los 60,000 y 100,000, números muy lejanos a los 10,000 que sostiene el régimen chino». Y que «la práctica de la extracción forzada de órganos no ha cesado en la actualidad a pesar de las promesas dadas por China desde el 2014».

Dijo que se cuenta con un mandato de la ONU, «pero no hablan en nombre de la institución, asegurando estar extremadamente alarmados con las informaciones que disponen», y dijo que «los órganos sustraídos con mayor frecuencia a los presos son corazones, riñones, córneas, y a veces trozos de hígados».

«Desde hace mucho tiempo miembros de la organización Falun Gong acusan al gigante asiático de practicar la sustracción forzada de órganos» a los practicantes que están encarcelados, dijo Naranjo, y señaló que «de acuerdo con la tradición china, cuando una persona muere es enterrada sin mutilaciones, y muy pocos chinos aceptan la extirpación de órganos».

Y agregó que «Beijing siempre ha negado rotundamente estas acusaciones» y señaló que la sustracción forzada de órganos en China «parece estar dirigida a miembros de minorías étnicas, lingüísticas o religiosas determinadas que se encuentran detenidos y muy a medida sin que se les expliquen las razones de su arresto o sin ninguna orden de tal».

El silencio de la prensa

Por su parte la periodista cubana, Zoé Valdés, denunció el silencio de la prensa ante sustracción forzada de órganos en China.

Valdés señaló que la sustracción forzada de órganos en China apunta a presos políticos y personas perseguidas por sus creencias espirituales, como los practicantes de Falun Gong y los musulmanes uigures. Y calificó esta práctica como atroz y dijo que a pesar de eso, se ignora o se olvida con la intención de justificar a una ideología por encima de los derechos a la vida y a la libertad.

“La prensa calla, la prensa permanece distante, observa de reojo asimila o finge asimilar, escribe cuando no le queda más remedio o aunque cuándo lo hace, su justificación resulta casi peor que la ausencia de denuncia”, señaló Valdés.

La periodista y escritora, considera que el silencio de la prensa se debe a que su credibilidad se ha visto fragilizada y herida por el
comunismo. Mientras que aquellos que se atreven a denunciar los crímenes de las dictaduras son víctimas de la censura.

“Debemos denunciar estas injusticias cometidas por el comunismo”, dijo Valdés.

Además denunció que el régimen comunista chino compra el silencio de periodistas y medios para ocultar sus crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, dijo que a pesar de esto los periodistas independientes deben continuar alzando la voz para exponer la verdad.

“Todos tenemos derecho a la vida digna y a la libertad. Los abusos del sinocomunismo deben cesar de una vez y por todas”, agregó.

Con información de NTD News. 

Siga a Alicia Márquez en Twitter: @AliceMqzM 


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