Investigación conduce a que universidades revelen donaciones y contratos extranjeros por $6.5 billones

Por Ivan Pentchoukov
20 de Octubre de 2020
Actualizado: 20 de Octubre de 2020

NUEVA YORK—Universidades estadounidenses no reportaron USD 6500 millones en donaciones y contratos extranjeros, según una investigación hecha por el Departamento de Educación.

La ley federal exige que las universidades comuniquen sobre donaciones y contratos extranjeros sustanciales al Departamento de Educación (DOE) dos veces por año. Durante años, muchas no lo han hecho, mientras que otras no reportaban la cifra real por mucho. La avalancha de estas revelaciones financieras se dio luego que el departamento abriera investigaciones a 12 universidades de élite.

Las universidades informaron haber recibido un total de más de USD 19,600 millones en donaciones y contratos extranjeros entre 2014 y 2020, incluyendo casi USD 1500 millones de China, cerca de USD 3100 millones de Qatar, y más de USD 1100 millones de Arabia Saudita, según los datos históricos del DOE y las cifras más recientes publicadas en su nuevo portal de informes online.

La Universidad Carnegie Mellon reportó haber recibido casi USD 1610 millones en donaciones y contratos extranjeros, la mayor cifra recibida por una universidad. Harvard encabeza la lista en términos de fondos totales procedentes de China, informando haber recibido cerca de USD 116 millones.

La secretaria de Educación Betsy DeVos reveló los hallazgos de la investigación durante un evento el 20 de octubre, junto a funcionarios del Departamento de Justicia y del Departamento de Estado.

“La amenaza es real, así que tomamos medidas para asegurarnos que el público tenga la transparencia que la ley requiere”, dijo Devos. “Hemos descubierto un incumplimiento generalizado por parte de instituciones superiores y un significativo compromiso extranjero con los colegios y universidades de Estados Unidos”.

La gran mayoría de los fondos extranjeros fueron destinados a las universidades más grandes y prestigiosas de Estados Unidos, las cuales han recibido miles de millones a través de un grupo de intermediarios, según un informe publicado por el DOE el 20 de octubre. De momento, todas las instituciones involucradas son dependientes de los subsidios de los contribuyentes estadounidenses mientras operan en gran medida “divorciadas de cualquier sentido de obligación hacia nuestros contribuyentes o de preocupación por nuestros intereses, seguridad, o valores nacionales estadounidenses”, afirma el informe.

Solo durante la primera mitad de 2020, las universidades estadounidenses reportaron retroactivamente USD 2 billones en donaciones y contratos extranjeros. Una universidad, que no se identifica en el informe, no reportó USD 760 millones en fondos extranjeros. Los funcionarios de la universidad dijeron al DOE que estaban “atónitos” por el error de no reportar. Otra universidad sin nombre no reportó USD 1200 millones en donaciones y contratos extranjeros.

El edificio del Departamento de Educación en Washington, DC, el 22 de julio de 2019. (ALASTAIR PIKE/AFP vía Getty Images)

Las universidades han sido notificadas desde hace mucho tiempo que una gran parte del dinero extranjero proviene de fuentes hostiles a Estados Unidos buscando “proyectar un poder blando, robar investigación sensible y propietaria, y difundir propaganda”, dice el informe.

El artículo 117 de la Ley de Educación Superior ordena que las universidades informen de las donaciones o contratos extranjeros que superen los USD 250,000. La ley faculta al Departamento de Educación a remitir los casos de incumplimiento al Departamento de Justicia, que luego puede llevar a cabo una acción coercitiva para obtener los registros y recuperar el costo del cumplimiento.

“Las instituciones logran rastrear cada centavo adeudado y pagado por sus estudiantes; no hay duda de que pueden—y de hecho lo hacen—rastrear los fondos procedentes de fuentes extranjeras, incluidos aquellos que se oponen a los intereses estadounidenses”, afirma el informe. “Sin embargo, nuestras investigaciones confirman el hallazgo de un subcomité del Senado de que los informe de la Sección 117 son sistemáticamente poco inclusivos e inexactos”.

El departamento calificó a las fallas en reportar los fondos extranjeros como “extremadamente preocupantes”. La Universidad de Yale no reportó ningún regalo o contrato extranjero durante cuatro años, y la Universidad Case Western Reserve durante 12 años, “precisamente cuando ambas estaban expandiendo rápidamente sus operaciones y relaciones en el extranjero, incluso con China e Irán”. Yale no reportó USD 375 millones en donaciones y contratos extranjeros, según el informe.

Además de no informar las cifras reales, algunas universidades han anonimizado las donaciones de fuentes extranjeras, incluyendo más de USD 1140 millones en donaciones no identificadas provenientes de China, Arabia Saudita, Qatar y Rusia desde el 2012.

“La educación superior estadounidense es un recurso estratégico humano y tecnológico fundamental”, afirma el informe. “El dinamismo intelectual creado por el compromiso histórico de nuestro país con la libertad académica, la libre investigación, y la libertad de expresión en el campus ha contribuido sustancialmente a la seguridad económica y nacional de Estados Unidos”.

“En consecuencia, durante décadas, los actores estatales y no estatales extranjeros han dedicado importantes recursos para influenciar o controlar la enseñanza y la investigación, al robo de la propiedad intelectual o incluso al espionaje, y al uso de los campus estadounidenses como centros de operaciones de propaganda y otras proyecciones de poder blando”.

La gran mayoría de donaciones y contratos extranjeros fluyen a un grupo selecto de las universidades más grandes e influyentes, las cuales o bien no informan la cifra real o no revelan para nada los fondos. Las universidades han declarado USD 6600 millones en fondos provenientes de Qatar, China, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, y el DOE estima que el total real es mucho mayor, basándose en investigaciones del Congreso y del poder ejecutivo. Una investigación del Senado en 2019 descubrió que las fuentes de financiación extranjeras de la industria son un “agujero negro”.

Universidad de Yale en New Haven, Connecticut. New Haven ofrece muchas ofertas educativas y culturales que atraen a los visitantes de la ciudad. (Foto por Christopher Capozziello/Getty Images)
Universidad de Yale en New Haven, Connecticut. (Christopher Capozziello/Getty Images)

El informe hace hincapié que la divulgación de los fondos extranjeros es crucial, ya que los gobiernos hostiles tienen en la mira al sector de la enseñanza superior estadounidense para robar la propiedad intelectual y de investigación, influir en los planes de estudio y reclutar talentos. El informe cita varias acusaciones recientes para ilustrar el problema, entre ellas los cargos presentados contra el catedrático del departamento de química de la Universidad de Harvard y una investigadora visitante de la Universidad de Stanford quien mintió sobre su condición como miembro activo de las fuerzas militares del Partido Comunista Chino (PCCh).

Stanford ha reportado USD 64 millones en donaciones anónimas y no identificadas, y contratos hechos con China desde mayo de 2010. En particular, la universidad dejó de reportar información detallada sobre donaciones y contratos extranjeros dos meses antes de abrir el Centro de Stanford en la Universidad de Beijing en China. La notificación de investigación del departamento (pdf) sugiere que los vínculos de la universidad con el PCCh están ilustrados por una pancarta en el sitio web del centro, que muestra a los estudiantes de Stanford de pie frente a un monumento de vías ferroviarias que ayudó a las tropas chinas a ingresar a Corea del Norte para atacar a las fuerzas de las Naciones Unidas que defendían a Corea del Sur.

“Como se sabe, las tropas comunistas chinas atacaron a las fuerzas de las Naciones Unidas que defendían a la Corea del Sur no comunista, de la agresión injustificada de Corea del Norte. Corea del Norte era entonces, y sigue siendo hasta hoy, una brutal dictadura totalitaria comunista”, dice la carta, firmada por el principal consejero general adjunto Reed Rubinstein. “De acuerdo con el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos, 54,246 miembros del servicio estadounidense dieron sus vidas para defender a Corea del Sur de los norcoreanos y de los chinos comunistas entre 1950 y 1953, lo que cual que sea particularmente bizarro (y extremadamente indecoroso) que Stanford destaque esta imagen”.

La primera dama Michelle Obama pronuncia un discurso en el Centro Stanford de la Universidad de Pekíng en Beijing el 22 de marzo de 2014. (WANG ZHAO/AFP vía Getty Images)

El informe del DOE llega en un momento en el que la administración del presidente Donald Trump está tomando una postura agresiva contra la influencia del PCCh en los Estados Unidos. La Iniciativa China del Departamento de Justicia está llevando a cabo miles de investigaciones en todos los estados. Algunos de los casos más destacados de la iniciativa han involucrado las operaciones de influencia del PCCh en los campus estadounidenses. El Departamento de Justicia ha presentado 20 casos relacionados con “espionaje económico, robo de secretos comerciales y control de investigaciones desde 2018”, según el informe.

En noviembre de 2019, el DOE informó al Congreso que sus investigaciones determinaron que seis universidades no reportaron USD 1300 millones en fondos extranjeros, incluyendo una universidad que fue “presionada por un gobierno extranjero para ocultar sus donaciones”, otra que “tenía un acuerdo con un gobierno extranjero para promulgar propaganda extranjera”, y otras que “tenían acuerdos directos con el Partido Comunista Chino”.

Un principal aspecto de la campaña de influencia en las universidades de EE. UU. por parte del PCCh, es el Instituto Confucio, el cual sido señalado como un instrumento político del PCCh por el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de EE. UU. El comité descubrió que el PCCh ha invertido USD 158 millones en Institutos Confucio dentro de los campus universitarios estadounidenses. A pesar de las muchas señales de alerta que se han dado en relación con estos institutos, cerca del 70 por ciento de las universidades no informaron sobre las donaciones y contratos relacionados con el PCCh, según el comité.

Busto de Confucio, edificio del Instituto Confucio en el campus de la Universidad de Troya, Troy, Ala., el 16 de marzo de 2018 (Kreeder13/CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons)

El comité determinó que el DOE no supervisó en el pasado el cumplimiento de la obligación de las universidades de informar sobre donaciones extranjeras y no había actualizado los requisitos de reportes para las universidades de EE. UU. Las investigaciones en curso y el informe abordan los hallazgos del comité.

El departamento creó un portal online para reportar los informes que las universidades tenían la obligación de usar a partir del 31 de julio. El portal dio como resultado un “aumento significativo en el cumplimiento de las obligaciones de los reportes”, según el DOE.

El DOE sigue analizando las producciones de documentos de Harvard, Yale, la Universidad de Texas y Case Western, así que el informe no incluye una relación completa de la financiación extranjera a estas universidades. El departamento aún no ha recibido las producciones de documentos de Stanford y Fordham.

No es ilegal que las universidades acepten donaciones y contratos extranjeros, pero las escuelas están obligadas a informar sobre dichas transacciones.

El PCCh

El Departamento de Educación hizo especial hincapié sobre la financiación por parte del PCCh y de las empresas chinas, incluido el gigante de las telecomunicaciones vinculado al PCCh, Huawei. Casi todas las instituciones investigadas recibieron fondos de Huawei, lo cual ha sido señalado por las autoridades de Estados Unidos como un riesgo para la seguridad nacional. La empresa recibió USD 75,000 millones en subvenciones del gobierno, lo cual sugiere que el PCCh puede utilizarlos como herramienta de influencia.

Las universidades estadounidenses recibieron más de USD 19.5 millones en donaciones y contratos por parte de Huawei y entidades afiliadas, según el informe. La Universidad de Cornell recibió más de USD 6 millones de la empresa china, según datos del Informe de Donaciones y Contratos Extranjeros. Una universidad no identificada ha obtenido USD 11 millones en contratos y acuerdos con Huawei desde 2013, incluyendo donaciones para proyectos de investigación específicos, según el informe. Las donaciones y contratos de Huawei se dirigen estratégicamente a temas sensibles e industrias competitivas, incluyendo la ciencia nuclear, la robótica, los semiconductores y los servicios de nube online.

Algunas universidades aceptaron dinero directamente del PCCh. Una universidad ha estado bajo contrato con el Comité Central del PCCh desde el 2006. Otra universidad tiene un programa de intercambio académico en marcha con la Escuela del Comité Central del Partido Comunista Chino, que capacita a los funcionarios que se incorporan o ya están en las filas del PCCh. Una tercera universidad celebró un acuerdo con la Administración Estatal de Asuntos Religiosos de la República Popular China, que regula estrictamente la expresión religiosa.

La policía paramilitar hace guardia en la Plaza de Tiananmen en Beijing a principios de junio de 2012. (Ed Jones/AFP/Getty Images)

Mientras tanto, el conglomerado chino HNA Corporation ofreció USD 15 millones en becas de “talento” a una universidad estadounidense no identificada, probablemente Cornell. Aunque el programa HNA no es el mismo que el Plan de los Mil Talentos del PCCh, fue creado para un propósito similar. El HNA fue fundado por un funcionario del Partido Comunista Chino. En 2018, el presidente de la firma, Chen Feng, dijo que el HNA “salvaguardaría conscientemente la autoridad central del Partido Comunista con el secretario general Xi Jinping como núcleo” y “sigue inquebrantablemente al Partido”. El nombre de la universidad que trabaja con HNA está tachado del informe, pero el informe de donaciones y contratos del DOE muestra que Cornell aceptó USD 2.5 millones a través de dos donaciones del “Grupo HNA” en 2016 y 2017.

El informe también describe las operaciones de poder blando a través de la financiación de universidades provenientes de Rusia, Arabia Saudita y Qatar.

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