Investigan a pilotos chinos por enviar a China tecnología estadounidense con aplicaciones militares

Por Jenny Liu y Omid Ghoreishi - La Gran Época
24 de Junio de 2019 Actualizado: 24 de Junio de 2019

LOS ANGELES/TORONTO – Se utilizó en un determinado momento pilotos de Air China en un elaborado plan para enviar a China tecnología estadounidense con aplicaciones militares, alegaron las autoridades estadounidenses.

En enero de 2018, mientras intentaban enviar tecnología a China el FBI arrestó a Yi-Chi Shih y Kiet Anh Mai de nacionalidad estadounidenses, presuntamente por comprar microchips de una compañía estadounidense con el pretexto de que eran para uso doméstico y que pueden ser utilizados para aplicaciones militares. Un tercer sospechoso, el canadiense Ishiang Shih -un profesor de la Universidad McGill y hermano de Yi-Chi Shih- también es acusado por las autoridades estadounidenses en relación con el caso, aunque todavía no fue extraditado y está libre en Canadá.

Documentos relacionados con el proceso judicial en curso de Yi-Chi Shih en California alegan que su participación en el envío de tecnología restringida a China comenzó en 2005. Los fiscales dicen que desde ese momento y hasta 2009, envió microchips a sus contactos en China, ya sea a través de Singapur o entregándolos a pilotos de Air China en Los Ángeles para que los llevaran a China.

Las solicitudes de comentarios sobre el asunto hechas a Air China no recibieron respuesta hasta el momento.

Entre las pruebas incluidas en el caso judicial se encuentra una presentación en PowerPoint de 2012 en la que las autoridades sostienen que contiene los nombres de los dos hermanos Shih. Los fiscales alegan que la presentación fue un “plan de negocios para el desarrollo de una [empresa de] fundición de semiconductores en la República Popular China para fabricar MMIC [circuitos integrados monolíticos de microondas]”.

Los MMIC se utilizan para la guerra electrónica, radares y las comunicaciones militares, entre otras aplicaciones.

La presentación enumera el nombre de la empresa estadounidense especializada en la fabricación de MMIC, cuya tecnología fue enviada posteriormente a China sin que la empresa de EE. UU. tuviera conocimiento del supuesto plan que involucraba a los hermanos Shih y Mai.

Los documentos de la corte dicen que Ishiang Shih envió dos correos electrónicos separados a su hermano en 2012, adjuntando presentaciones que tenían detalles sobre la tecnología MMIC, incluyendo las de la compañía estadounidense no identificada.

En una de las presentaciones, el encabezado tenía el nombre de una empresa china, Chengdu Gastone Technology (CGTC), cuyo presidente era Yi-Chi Shih, dicen las autoridades. CGTC estableció una planta de fabricación de MMIC en Chengdu, China. En 2014, el Departamento de Comercio de Estados Unidos agregó a la firma a una lista de compañías extranjeras que requieren una licencia especial para exportar porque “había estado involucrada en la adquisición ilícita de productos y tecnologías para uso militar no autorizado en China”.

FBI

Un edificio del FBI en Washington. (Eric Baradat/AFP/Getty Images)

Los documentos de la corte alegan que en 2013, Mai, quien previamente trabajó con Yi-Chi Shih en dos compañías diferentes, con al menos una que era un contratista autorizado de defensa estadounidense, se contactó con la compañía estadounidense que fabrica MMIC, expresando interés en su producto.

Según las autoridades, se alega que Mai se hizo pasar por un cliente estadounidense que buscaba obtener de la empresa de EE. UU.  circuitos integrados diseñados a medida, alegando que era para uso doméstico. Yi-Chi Shih se encargó posteriormente que los microchips se enviaran a China.

“Este caso esboza un plan para asegurar la tecnología patentada, parte de la cual fue presuntamente enviada a China, donde podría ser utilizada para proporcionar a las empresas de ese país ventajas significativas que comprometerían los intereses comerciales de Estados Unidos”, dijo el año pasado la fiscal de Estados Unidos, Nicola T. Hanna. “La información muy delicada también beneficiaría a los adversarios extranjeros que podrían usar la tecnología para promover o desarrollar aplicaciones militares que serían perjudiciales para nuestra seguridad nacional”.

Las autoridades dicen que Mai fue reembolsado por los pagos que hizo a la compañía estadounidense que fabrica MMIC por Pullman Lane Productions, una compañía estadounidense registrada a nombre de Yi-Chi Shih, así como por JYS Technologies, una compañía canadiense que incluye a Ishiang Shih como director adjunto.

Se alega que Yi-Chi Shih dispuso que los microchips sean enviados a China y como primera destinación a Hong Kong, o a su hermano en Canadá, “con el propósito de proporcionar tecnología a la CGTC”.

Los documentos del tribunal muestran que los fiscales afirman tener constancia de un correo electrónico enviado por Yi-Chi Shih a su hermano que contiene las actas de una reunión de la junta directiva de una empresa de la que Yi-Chi Shih también formaba parte. El correo electrónico muestra que los directores planean hacer MMIC en China para utilizarlos en la guía de misiles.

Los documentos muestran además que los fiscales quieren que el tribunal escuche el testimonio de expertos de que Qing’an International Trading Company (QTC), -una empresa con sede en China que transfirió 1 millón de dólares a una cuenta gestionada por Yi-Chi Shih-, está controlada por el Ejército Popular de Liberación de China, y que “QTC utiliza con regularidad empresas de fachada como las de este caso para evitar el escrutinio internacional y controles a la exportación”.

Según documentos de la corte, Yi-Chi Shih argumentó en el tribunal que estaba involucrado en una “investigación puramente académica en China” y que se aplicaban excepciones a su conducta en materia de exportaciones.

Los fiscales alegan que Yi-Chi Shih conocía las aplicaciones militares de las MMIC y las restricciones que se aplican a China.

Los documentos de la Corte dicen que en 2010, Ishiang Shih envió por correo electrónico a Yi-Chi Shih una copia de la “Regla de Política China” del Departamento de Comercio de Estados Unidos, cuya primera página decía que las autoridades habían ampliado el alcance de los productos cuya exportación estaba prohibida para incluir artículos que podrían hacer una “contribución directa y significativa a las fuerzas armadas chinas”.

Ninguna de las acusaciones fue probada en el tribunal.

Un portavoz de la Policía Montada del Canadá (RCMP, por sus siglas en inglés) en Quebec dijo que las autoridades de Estados Unidos los contactaron por primera vez en el verano de 2017 y les pidieron que ayudaran en la investigación del caso de Ishiang Shih.

“Hay una investigación en curso”, dijo el sargento Camille Habel, explicando que la investigación es para ayudar al FBI y no es el caso de la RCMP.

“Un portavoz del Departamento de Justicia canadiense dijo que, dado que las solicitudes de extradición son comunicaciones confidenciales de estado a estado”, el departamento no puede comentar sobre la existencia o el estado de cualquier posible solicitud de extradición.

En la actualidad, el Tribunal Superior de Quebec tiene ante sí un caso en el que está involucrado Ishiang Shih, relacionado con el envío al extranjero de documentos incautados durante las investigaciones.

Los abogados de Ishiang Shih dicen que su cliente niega los cargos hechos por los fiscales estadounidenses.

“El Dr. Ishiang Shih niega vehementemente las acusaciones que las autoridades estadounidenses hicieron contra él”, escribieron los abogados Julio Peris y Rose-Mélanie Drivod en una respuesta por correo electrónico. “La acusación de EE.UU. en este caso es de naturaleza puramente política y comercial”.

John Hanusz, abogado de Yi-Chi Shih, dijo en un correo electrónico que su cliente niega los cargos y se declaró inocente. Dijo que no tiene más comentarios sobre el caso.

El abogado de Mai, John Littrell, dijo que su cliente se declaró inocente, excepto por una acusación relacionada con el hecho de no proporcionar documentación técnica para la exportación de productos a China. Dice que los productos eran simples conectores de baja tensión “similares al tipo de cables utilizados para conectar un ordenador doméstico a su monitor. No se requirió licencia”.

 

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