Joven peruana se fractura una vértebra cuando su autobús pasa por un bache y puede quedar paralítica

Por Julian Bertone
10 de Agosto de 2019 Actualizado: 10 de Agosto de 2019

Una joven peruana de 18 años del distrito de Breña vio frustrados todos sus planes a futuro hace 11 día al sufrir una grave lesión en la espalda luego de que el autobús en el que viajaba pasó por un bache.

Gigi Centurión tiene su propio albergue para mascotas abandonadas y quiere ingresar en las Fuerzas Armadas de su país, pero ahora se encuentra postrada en una cama de hospital y corre el peligro de quedar parapléjica, según un diagnóstico de la clínica Stella Maris, donde se encuentra internada.

La joven abordó el autobús acompañada de un pequeño gatito que acababa de rescatar y llevaba a su refugio. Durante su recorrido, el transporte, perteneciente a la empresa Escándalo S.A y conducido por el chofer Walter Salvatierra, se topó con un pozo en el pavimento que hizo que todos los pasajeros salten en sus asientos.

Gigi podría haber resultado ilesa, pero iba sentada en el último asiento y por no soltar a su gato absorbió todo el golpe con su espalda. “Todos los pasajeros saltaron en el aire, pero fue peor para mí porque yo estaba en la parte trasera y al momento de caer en el asiento sentí una presión muy fuerte en mi espalda baja”, relata la propia joven recostada desde una camilla de la clínica al medio AméricaTV.

La joven se fracturó una vértebra y debe someterse a tratamiento urgente, pero los gastos exceden a la cobertura del SOAT (seguro obligatorio del automóvil) por lo que la clínica aún no la intervino. Frente a esto, sus padres iniciaron una demanda contra el director de la clínica y la médico que la atiende por poner la vida de su hija en peligro, según informó Diario Correo.

La clínica sin embargo manifestó que no puede hacer nada hasta no contar con una placa de titanio y otros materiales que se necesita para la operación, los cuales corresponde suministrar a la aseguradora. Todos los materiales cuestan alrededor de 5300 dólares, pero el seguro solo cubre los gastos de la operación y la estadía.

“He tenido que dejar de trabajar para estar con mi hija, porque ella no puede comer sola… no puede caminar. Mi hija está posada en una cama”, dice su madre frente a las cámaras de Noticias Amárica.

“Quiero ver a mis animales y perros, porque no hay quién los vea, y estoy acá”, comenta Gigi afligida, y añade: “Me siento muy mal, porque tenía un montón de planes que tenía que cumplir, pero por esto he tenido que cancelar un montón de cosas”.

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