La conexión entre la decadente calidad de la educación y el plan de la ONU para 2030

Por Ileana Johnson
31 de Julio de 2018 Actualizado: 31 de Julio de 2018

Los expertos han notado un declive en la calidad de la educación y en los resultados de los exámenes en Estados Unidos y el mundo.

¿Puede ser que la calidad de los maestros haya caído? Los roles en la enseñanza son más disciplinarios y están más enfocados en adoctrinar a los estudiantes en las últimas tendencias en educación. ¿Será que los graduados de la universidad en educación generalmente no son tan fuertes en las artes y ciencias, como evidencian los resultados de los Exámenes Nacionales de Maestros, pero que igualmente se les da licencia para enseñar?

¿Cuál es la razón de esta tendencia mundial? No hace falta buscar más que en la Agenda 21 de la ONU y su descendiente, la Agenda 2030 de la ONU. Entre los 17 Objetivos de desarrollo sostenible (ODS), el eje central de la Agenda 21 promovida por los globalistas, es la ODS número 4: “asegurar la educación de calidad igualitaria e inclusiva y promover oportunidades de aprendizaje para todos durante toda la vida”. Nadie puede objetar oportunidades de aprendizaje y educación para todos durante toda la vida. ¿Pero qué es exactamente “educación de calidad igualitaria e inclusiva”?

Según el sitio web, es asegurar que “para 2030 […] todos los que aprenden, adquieran el conocimiento y habilidades necesarias para promover el desarrollo sostenible, incluyendo entre otros, a través de la educación para el desarrollo sostenible y estilos de vida sostenibles, derechos humanos, igualdad de género, promoción de la cultura de la paz y no violencia, ciudadanía global y apreciación por la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”. Se recomienda aumentar las becas para países en desarrollo. En ningún lado el documento hace mención de enseñar a los estudiantes la historia y cultura de su propio país, como también ciencia y matemática.

Los estadounidenses son culturalmente bastante diversos pero no están interesados en una ciudadanía global y el desarrollo sostenible diseñado por la ONU.

La currícula Pearson, con los libros de lo que se ha denominado common core (núcleo común) y que han sido ampliamente adoptados en Estados Unidos, se enfoca en la ciudadanía global, adoctrinamiento en el islam y el colectivismo, y todo tipo de literatura que se oponga a lo clásico. La nueva matemática del common core baja el nivel de los logros y la habilidad de los estudiantes para competir en las ramas de ciencia y tecnología.

Alex Newman describió a la Agenda 2030 de la ONU con sus 17 objetivos de desarrollo sostenibles, una receta para el “socialismo global y el corporatismo/fascismo” impuesta al mundo por las Naciones Unidas.

Organizaciones no gubernamentales patrocinadas por ciertos multimillonarios ayudaron a escribir la currículas y los libros de texto para las escuelas, luego de la caída del comunismo en 1989 en Europa del Este.

¿Cuál es la forma más directa de transformar fundamentalmente y “armonizar” al mundo? La educación globalizada. Para lograr el objetivo de desarrollo sostenible #4, la ONU organiza ahora seminarios en línea para maestros que llevarán a las aulas el adoctrinamiento del desarrollo sostenible que recibieron.

Según el Informe 2016 de Vigilancia a la Educación Global, los “maestros necesitan ser entrenados para enseñar el desarrollo sostenible y la ciudadanía global”. Los niños deben ser enseñados desde temprano a ser buenos mayordomos ambientales y los adultos deben ser empujados en esa misma dirección.

La Junta de Educación del Estado de Maryland anunció en junio de 2011 que los estudiantes debían ser alfabetizados en el medio ambiente antes de salir de la escuela secundaria. No importaba que sus calificaciones en matemática, ciencia y lectura fueran terribles siempre y cuando estén preparados para una economía verde y para los empleos verdes que nunca se materializaron.

El Acta “No dejar atrás ningún niño” enfatizó el “juego verde” ya que ayudaba a los niños a sobrellevar los desórdenes de atención (ADHD) y tasas de obesidad. ¿Alguien sabe que es el juego verde?

El ex gobernador de Maryland, Martin O’Malley, repetía orgulloso en el día de la Madre Tierra, el mantra de mayordomía que “solo a través de exponernos a la naturaleza y con educación sobre nuestro frágil ecosistema podremos crear la próxima generación de mayordomos”.

Otro método de adoctrinamiento en ciudadanía global es la Escuela Internacional de Bachilleratos, una fundación suiza sin fines de lucro en Ginebra, en asociación con la UNESCO desde 1970. La Organización Internacional de Bachilleratos (IBO) opera en 48 estados de EE. UU., incluido Washington DC, y planea tener 10.000 escuelas y 2,5 millones de estudiantes para 2020.

La fundadora de la IB, Therese Maurette, dijo que “es importante estar dispuesto psicológicamente a subordinar la superioridad nacional propia al hablar con otra persona, por más imperfecto que sea, en su lengua natal”. El concepto de “nacionalidad” debe ser minimizado con el fin de alentar a los estudiantes a desarrollar un cuadro del mundo. “La historia no debería ser enseñada hasta bastante entrada la adolescencia porque para un estudiante más joven, inevitablemente consiste en una serie de historias y mitos que glorifican la violencia y tergiversan los hechos con un sesgo nacionalista”.

Las escuelas que adoptan el caro programa de la IB deben también adoptar la moral y valores éticos internacionales. Son valores diversos de diferentes culturas contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada por la ONU en 1948. Estos no son valores estadounidenses; son valores que alientan el cambio social en el cual los “derechos del individuo están enlazados con los del colectivo”, a través de la justicia social, la protección ambiental y el desarrollo sostenible.

El artículo de mayo de 2008 “IB mostrando el camino” publicado por IB World decía: “Los jóvenes necesitan sentirse primero que nada ciudadanos globales, segundo ciudadanos nacionales y tercero ciudadanos locales. En mi generación era lo contrario. El cambio será difícil, pero las escuelas están ya pensando en cambios curriculares”.

Con becas y dólares de los impuestos, a los estudiantes se les lava la cabeza con la “ciudadanía global, la justicia social y el entendimiento y respeto intercultural”, en otras palabras, sumisión al gobierno socialista mundial.

Justin Blough describió así el programa de la IB a la que asistió: no aprendimos sobre los presidentes de EE. UU. o sobre buenos valores, nada de historia americana, canciones patrióticas u obras. Los maestros tenían que usar el color celeste de las Naciones Unidas y estar preocupados con la “implicancia moral, ética, social, económica y ambientales de la producción y el consumo global”.

El programa IB promueve la Misión Rescate Planeta Tierra como la versión de los estudiantes en la Agenda 21 de la ONU. El primer director de la UNESCO, Julian Huxley, dijo que la “UNESCO está para ayudar la emergencia de una cultura de mundo único, con su propia filosofía y trasfondo de ideas, y con sus propios amplios propósitos”.

Puedo ver ahora por qué el multiculturalismo, la diversidad, los estudios étnicos y la competencia o aptitud intercultural para promover la justicia social ha brotado por todo el mundo al mismo tiempo y por qué frases colectivistas como ética del servicio, servicio planetario, ciudadanía global y sirviente global se encuentran ahora en muchos idiomas.

Y la historia occidental es enviada al tacho de basura permanente de la civilización, catalogada como colonialista y malvada, mientras que las ruinas arquitectónicas son usadas como basurales y algunos artefactos de museo se cubren de polvo.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de La Gran Época.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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