La distopía del ‘crédito social’ del régimen chino

La amenaza de la inteligencia artificial se encuentra con la 'corrección política' china
Por Joshua Philipp - La Gran Época
23 de Marzo de 2018 Actualizado: 23 de Marzo de 2018

El régimen chino está impulsando una nueva forma de orden social bajo su sistema de “crédito social” proporcionado por las grandes bases de datos (big data), basado en un sistema extremo de vigilancia y documentación que asigna una calificación a cada ciudadano y lo recompensa o castiga dependiendo de cada caso.

“El sistema de crédito social que se está implementando en China representa la próxima pesadilla distópica del control estatal autoritario, combinada con bases de datos interconectados que permiten monitorear toda actividad social y económica significativa en la que un ciudadano participa con el propósito de ‘obedecerla’”, afirmó el Dr. Robert J. Bunker, profesor de investigación adjunto del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos.

En junio de 2014, el régimen chino publicó sus planes para el sistema de crédito social, que califica públicamente a los ciudadanos en una amplia gama de métricas, incluyendo sus compras en línea (web), su comportamiento diario y con la gente con la que se relaciona.

El sistema iba a ser obligatorio en China en 2020, pero el Partido Comunista Chino (PCCh) anunció recientemente que a partir del 1 de mayo, los ciudadanos chinos con pobres puntajes de “crédito social” perderán la capacidad de viajar en avión o tren hasta por el término de un año.

Entre los delitos sociales que podrían inhabilitar a los ciudadanos chinos para utilizar los medios de transporte se incluyen causar “problemas” en un avión, difundir supuestas “informaciones falsas” sobre terrorismo, utilizar pasajes caducados, presentar una disculpa “poco sincera” o incluso aparcar una bicicleta en una peatonal.

Bunker comentó que el sistema de crédito social se asemeja a algo que se podría encontrar en la novela distópica de George Orwell “1984”, pero señaló que este sistema real “es mucho más malicioso”.  “Representa un programa masivo de ingeniería social -uno que será cada vez más impulsado por la tecnología de reconocimiento facial y la inteligencia artificial (IA)- y se utilizará para controlar a los cerca de 1.400 millones de personas en un sistema totalitario y comunista”.

Algunos grupos compararon el sistema de crédito social del PCCh con los puntajes crediticios de Occidente, pero existen grandes diferencias entre ambos. El sistema occidental puede limitar los préstamos financieros basándose en el mal manejo del dinero de una persona, pero el nuevo sistema del PCCh puede limitar casi cada parte de la vida de una persona, basándose en casi todas las decisiones que tome.

“Este sistema va más allá de la ‘calificación crediticia financiera’ del capitalismo neoliberal y es mucho más invasivo hasta el punto de no ser comparable”, enfatizó Bunker.

Y argumentó: “Esto sería como ser un conductor de Uber o Lyft las 24 horas del día, los 7 días de la semana, por el resto de tu vida y tener que seguir recibiendo críticas favorables continuas de tus clientes o perder cada vez más tus derechos sociales básicos”.

Inteligencia Artificial Totalitaria

El sistema de crédito social es una continuación extrema de los controles sociales que son fundamentales para todos los sistemas comunistas.

Hay dos formas fundamentales de orden: el orden moral y el orden exterior. El orden moral de una persona es su restricción o control personal, basada en su religión, tradiciones y valores personales. El orden exterior proviene de las leyes del gobierno o de un sistema colectivo, y no siempre se alinea con los valores internos de una persona.

Cuando un sistema comunista toma el poder, lo primero que hace es destruir el orden moral de cada persona. Esta directiva viene directamente de Karl Marx, quien escribió en su “Manifiesto Comunista” que “el comunismo suprime las verdades eternas, suprime toda religión y toda moral”.

Con el orden moral destruido, el poder se traslada únicamente a los jefes de Estado, y el Estado es entonces el encargado de crear no sólo un sistema de leyes para el orden exterior, sino también de crear su propio sistema de moral basado en la política social.

Aquí es donde entra en juego el sistema moral político de “corrección política”, cuyas ideas fueron expuestas en 1967 en el “Pequeño Libro Rojo” por Mao Zedong, el ex líder del PCCh que, según algunas estimaciones, es responsable de entre 50 y 70 millones de muertes no naturales.

La idea de Mao de lo políticamente correcto era simple: si apoyabas esas iniciativas políticas, estabas en lo cierto, y si no apoyabas esos movimientos, podías ser perseguido, encarcelado, torturado o asesinado.

En la mayoría de las sociedades comunistas, cuando se destruye el orden moral, la estabilidad social depende de las amenazas y castigos del Estado, y estas amenazas y castigos sólo son aplicables dentro de los límites de lo que el régimen comunista puede controlar.

Sin embargo, con su sistema de crédito social, el PCCh está tratando de solucionar el problema, pero sin restaurar el orden moral. En lugar de eso, el estado está extendiendo sus ojos a cada detalle de la vida de una persona, y produciendo un sistema pseudo “karma” dirigido por el estado en el que recompensa o castiga a la gente, basado en la puntuación colectiva impulsada por la inteligencia artificial (IA) sobre cada decisión tomada.

Y a medida que el PCCh promueve su “modelo chino” de gobierno global, este sistema extremadamente totalitario de estabilidad social podría pronto encontrar su camino hacia otros países.

Bunker agregó: “La preocupación, por supuesto, es que, a medida que China intensifique su enfrentamiento de poder hacia Estados Unidos y sus aliados democráticos a nivel mundial, pueda ofrecer su sistema de calificación de ‘crédito social’ a sus aliados autoritarios como parte de sus paquetes de ayuda de seguridad interna”.

Y concluyó: “Esto sugiere que podríamos estar al borde de un nuevo tipo de Guerra Fría de alta tecnología con un autoritarismo político y económico chino expansivo totalmente apoyado por redes, bases de datos e inteligencia artificial”.

 

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