Legislador de Texas insta a una “postura audaz” contra la sustracción de órganos en China

Por Emel Akan
10 de Abril de 2021 12:41 PM Actualizado: 10 de Abril de 2021 12:41 PM

WASHINGTON —Estados Unidos debe adoptar una “postura audaz” contra el régimen comunista chino y hacerlo responsable de la sustracción ilegal de órganos de prisioneros de conciencia en China, dijo el 9 de abril el representante Brian Babin (R-Texas).

“El gobierno de Estados Unidos se quedó de brazos cruzados durante demasiado tiempo”, dijo Babin en una entrevista con The Epoch Times. “Esta es una de las peores prácticas. Se remonta a la época nazi de los años 30 y 40”.

A principios de marzo, un grupo bipartidista de legisladores estadounidenses de la Cámara de Representantes y el Senado presentó la primera legislación para combatir la práctica de la sustracción forzada de órganos en China, realizada por el Estado y apuntada a las minorías religiosas y étnicas.

Si se aprueba, la Ley para Poner Fin a la Sustracción Forzada de Órganos hará responsable al Partido Comunista Chino (PCCh) de “estas atrocidades inhumanas”, según Babin, que copatrocina el proyecto de ley de la Cámara de Representantes (H.R.1592).

En la anterior sesión del Congreso, en diciembre del año pasado, se presentó una legislación similar.

Aunque se han celebrado varias audiencias y resoluciones en el Congreso para condenar la sustracción forzada de órganos, no hay ninguna ley estadounidense que aborde la sustracción forzada de órganos en China.

La comunidad internacional se mantiene en silencio sobre esta cuestión, dijo Babin, a pesar de la gran cantidad de pruebas de esta práctica y esto se debe principalmente a que el PCCh es el “matón de la cuadra”, presionando a otros gobiernos tanto económica como militarmente.

“Creo que también aquí, en Estados Unidos, hemos visto a gente que puede haber mirado hacia otro lado, ya sea inadvertidamente o a propósito, debido a los beneficios o a la presión política y ya es hora de dejar de hacerlo”, dijo.

Es una reminiscencia de cómo la gente miró hacia otro lado en la década de 1930, señaló.

“Si nos hubiéramos enfrentado a Hitler y a su régimen en aquellos días, quizá habríamos salvado muchas vidas, incluso nos habríamos ahorrado el horror de la Segunda Guerra Mundial”.

Si se promulga, el proyecto de ley autorizaría al gobierno de Estados Unidos a identificar, exponer y sancionar a los individuos y funcionarios gubernamentales responsables del tráfico de personas o de la sustracción de órganos en todo el mundo.

El proyecto de ley también ordena a que el Departamento de Estado de EE.UU. realice un informe anual sobre el tráfico de órganos humanos en países extranjeros. El informe introduciría un sistema de clasificación por niveles para determinar qué países tienen los niveles más bajos (nivel uno), intermedios (nivel dos) y más altos (nivel tres) de sustracción y tráfico de órganos. Este sistema de información arrojaría luz sobre los gobiernos que están directa o indirectamente implicados en este delito.

“No creo que el estadounidense medio tenga ni idea de lo que está ocurriendo con esta sustracción forzada de órganos”, dijo Babin, y añadió que “cuanto más sepan los estadounidenses sobre esto, más posibilidades tendremos de hacer retroceder al Partido Comunista Chino”.

“Es horrible incluso contemplar que alguien sea sedado, colocado en una camilla debido a su fe y luego se le extraiga un hígado o un riñón y se le deje morir en un rincón”, dijo Babin.

“Genocidio en frío”

El tema de la sustracción de órganos en China cobró relevancia tras la sentencia definitiva emitida en junio del año pasado por el Tribunal de China, un tribunal popular independiente con sede en Londres.

El tribunal concluyó que la matanza de detenidos en China para obtener sus órganos continuaron después que las denuncias de sustracción forzada de órganos para trasplantes salieron a la luz por primera vez en 2006. El tribunal concluyó que la práctica se llevó a cabo “a una escala significativa”, siendo los practicantes de Falun Dafa, disciplina espiritual también conocida como Falun Gong, la “principal fuente” de órganos humanos.

Incluso después de la sentencia del tribunal, siguen apareciendo más pruebas de delitos de trasplante de órganos en China, con informes de investigación que indican que el número de órganos sustraídos sigue aumentando y que los órganos están disponibles bajo demanda, con cortos tiempos de espera.

De aprobarse, el proyecto de ley estadounidense pondría fin al silencio sobre esta cuestión, según los expertos en derechos humanos. El gobierno estadounidense podría denegar o revocar los pasaportes a las personas que se dediquen a la compra ilegal de órganos.

El proyecto de ley también exigiría un informe anual sobre la colaboración entre las instituciones médicas estadounidenses y las entidades extranjeras implicadas en la sustracción forzada de órganos. Además, prohibiría la exportación de dispositivos de cirugía de trasplante a entidades implicadas en este delito.

Además de Babin, los patrocinadores del proyecto de ley bipartidista son los representantes Chris Smith (R-N.J.), Thomas Suozzi (D-N.Y.) y Vicky Hartzler (R-Mo.). Además un proyecto de ley similar fue presentado en el Senado (S.602) por los senadores Tom Cotton (R-Ark.) y Chris Coons (D-Del.).

Un artículo de 2018 publicado por la revista Genocide Studies and Prevention describió la campaña de sustracción de órganos del régimen comunista chino como un “genocidio en frío”, un genocidio oculto y a cámara lenta contra los practicantes de Falun Dafa en China.

Los investigadores afirmaron que un genocidio en frío es una destrucción lenta y a menudo sutil y multidimensional de un grupo durante un largo período de tiempo.

Se trata de la estrategia utilizada por el exlíder chino Jiang Zemin, quien en julio de 1999, inició la persecución a Falun Dafa para erradicar de forma completa y eficaz a los practicantes de la disciplina sin alarmar a la comunidad internacional, según los investigadores.

“Estoy totalmente de acuerdo”, dijo Babin cuando se le preguntó si estaba de acuerdo con la descripción de la sustracción de órganos como un “genocidio en frío”.

Los practicantes de Falun Dafa en China “son notoriamente perseguidos”, dijo. “Hay muchas pruebas, muchas de ellas de primera mano, de que se les extraen los órganos”.

Aunque hay menos pruebas de la sustracción de órganos de uigures en la región china de Xinjiang, Babin dijo que las actuales detenciones masivas de uigures y otras minorías musulmanas podrían convertirlos en nuevas víctimas de la sustracción de órganos.

Además indicó que otros grupos religiosos y minoritarios, incluidos los cristianos, también son vulnerables a la sustracción de órganos.

“El momento de actuar es ahora. La población está siendo asesinada y estas atrocidades continuarán mientras miremos hacia otro lado”, dijo Babin.

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