Detalles de acusación contra Michael Sussmann revelan conspiración contra Trump

Por Jeff Carlson y Hans Mahncke
20 de Septiembre de 2021
Actualizado: 22 de Septiembre de 2021

Análisis de noticias

El 17 de septiembre, el exsocio de Perkins Coie y abogado de la campaña de Clinton, Michael Sussmann, fue procesado por el cargo de mentirle al FBI. El cargo se deriva de la investigación del fiscal especial John Durham sobre los orígenes de la investigación sobre Rusia que afectó a la presidencia de Donald Trump.

La acusación contra Sussmann, un especialista en ciberseguridad, deja claro que un grupo de personas trabajó con él para idear las acusaciones sobre un canal de comunicación secreto entre la Organización Trump y el banco ruso Alfa. La acusación de Durham se esmera en señalar que Sussmann colaboró en la redacción y difusión de los materiales que se facilitaron al FBI y a los medios de comunicación.

Sussmann pasó las acusaciones al FBI en un intento exitoso para que se instigara una investigación del FBI a Trump con falsos pretextos. Incriminaciones en contra del banco Alfa se utilizaron para dar peso a las acusaciones hechas en el Dossier Steele, que, hasta ese momento, no habían logrado ganar terreno ni dentro del FBI ni en los medios de comunicación.

Fiscal Especial John Durham. (Departamento de Justicia de Estados Unidos)

Sussmann está acusado de mentirle al exasesor general del FBI, James Baker, durante una reunión hecha el 19 de septiembre de 2016, la cual había sido iniciada por Sussmann. En esa reunión, en la que Sussmann informó a Baker sobre las acusaciones al banco Alfa, supuestamente le dijo a Baker que estaba allí solo en su calidad de ciudadano privado. Más tarde, Sussmann repetiría su afirmación de que estaba actuando a título personal cuando repitió sus acusaciones contra el banco Alfa a otra agencia gubernamental no revelada.

Aunque Sussmann le dijo a Baker que no estaba entregando la información en nombre de ningún cliente, la acusación detalla que Sussmann cobró por su reunión con Baker a la campaña de Clinton.

Como resultado de las acusaciones que Sussmann proporcionó a Baker, el FBI abrió una investigación para examinar si el banco Alfa se utilizó como conducto entre la campaña de Trump y el Kremlin. Según Durham, el FBI no habría abierto una investigación sin la información fabricada que había proporcionado Sussmann.

Michael Sussman. (Cortesía de Perkins Coie)

Cabe destacar que la acusación de Durham, que incluía únicamente el cargo de mentirle al FBI, podría haberse presentado ante el tribunal en tan solo unos párrafos. Sin embargo, Durham optó por presentar una acusación de 27 páginas que incluye muchos detalles específicos que no son inmediatamente relevantes para una impugnación de falsa declaración.

El nivel de detalles en la acusación contra Sussmann da una idea potencial de la dirección que pudo haber tomado la investigación de Durham.

Por qué la acusación se lee como una acusación de conspiración

Aunque la acusación es nominalmente sobre la declaración falsa de Sussmann, en realidad, es más parecida a un cargo de conspiración, específicamente una conspiración para usar falsos pretextos que buscaban desencadenar una investigación del FBI hacía Trump.

Durham nunca menciona la palabra conspiración, pero casi la totalidad de su acusación está dedicada a detallar las acciones coordinadas de las partes involucradas.

El escrito de acusación de Sussmann comienza afirmando que, en octubre de 2016, “múltiples medios de comunicación informaron que las autoridades del gobierno de Estados Unidos habían recibido y estaban investigando denuncias relativas a un supuesto canal secreto de comunicaciones entre la Organización Trump, propiedad de Donald J. Trump, y un banco ruso en particular”.

La acusación no escrita expresada en la apertura de Durham es que un grupo de agentes de la campaña de Clinton conspiró para proporcionarle al FBI información falsa con la esperanza de que esto desencadenara una investigación del FBI que dañaría las posibilidades de Trump en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. Al centrarse en los informes noticiosos de octubre de 2016 sobre la investigación del FBI acerca de Trump, Durham estableció desde el principio que se logró el objetivo de la conspiración.

El edificio del New York Times en la ciudad de Nueva York, el 31 de agosto de 2021. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Por su propia admisión, los supuestos conspiradores entendieron que cualquier persona con los conocimientos técnicos necesarios finalmente descartaría los datos que Sussmann le dio al FBI. La acusación de Durham señaló que uno de los participantes, en el grupo de Sussmann, calificó en privado la acusación del canal de comunicaciones secretas como “una pista falsa”.

Otro participante dijo: Necesitamos “exponer todos los trucos que tenemos en nuestra bolsa para llevar a cabo, incluso, una asociación muy débil”, y añadió: “Lo único que nos impulsa en este momento es que simplemente no nos gusta [Trump]”.

Sin embargo, los líderes de la supuesta conspiración no les preocupaba especialmente si las acusaciones resistirían el escrutinio. Tampoco esperaban que Trump o cualquiera de sus asociados fueran realmente procesados. El resultado deseado era que los medios de comunicación informaran de que el FBI estaba investigando las acusaciones sobre Trump y Rusia, que es precisamente lo que ocurrió.

Como enfatiza la acusación, la supuesta conspiración se trataba de dar forma a una narrativa sobre las comunicaciones secretas entre Trump y el Kremlin. Esa narrativa luego sería amplificada por los informes de los medios sobre una investigación del FBI lo que, a su vez, reforzaría el mensaje de la campaña de Clinton.

Por qué es importante la acusación contra Sussmann

Aparte del propio Sussmann, ninguno de los individuos involucrados en la supuesta conspiración se menciona en la acusación, pero su descripción generalizada proporciona una idea de sus identidades. Durham describe a las partes principales como “Tech Executive-1”, un antiguo cliente de Sussmann que presuntamente proporcionó a Sussmann datos sobre supuestos contactos entre los servidores de Trump y Alfa, y “Originator-1”, la persona que supuestamente recopiló los datos.

Reportajes de medios de comunicación sobre la conexión entre los servidores de Trump y Alfa habían utilizado el nombre “Max” para describir Tech Executive-1, mientras que Originator-1 se conocía como “Tea Leaves”.

El esquema supuestamente también involucró a tres compañías de Internet que tenían acceso a grandes cantidades de datos no públicos sobre los que Tech Executive-1 tenía control, así como a dos investigadores de una universidad que también tenía acceso a datos no públicos y con quienes Tech Executive -1 tenía relaciones comerciales.

Según la acusación de Durham, Tech Executive-1 afirmó más tarde que le habían ofrecido tentativamente el puesto superior en ciberseguridad para una supuesta futura presidencia de Hillary Clinton. Durham también señaló que “el objetivo de Tech Executive-1 era respaldar una ‘inferencia’ y una ‘narrativa’ sobre Trump que complacería a ciertos ‘VIP'”.

No se desprende inmediatamente de la acusación quiénes son estos VIP o cómo Durham tomó posesión de los correos electrónicos de Tech Executive-1.

Todos los participantes descritos en la acusación de Durham ahora han sido identificados tentativamente por investigadores que utilizaron pistas, de un caso separado, en el que el banco Alfa busca un resarcimiento de daños a causa de las acusaciones que Sussmann presentó al FBI. Sin embargo, hasta la fecha, no ha habido una confirmación oficial de estos involucrados.

Durham nombra a asesor de seguridad nacional de Biden

Los esfuerzos de Sussmann y del equipo del ejecutivo tecnológico anónimo parecen haber comenzado en algún momento de abril de 2016. La acusación de Durham señala específicamente que los datos de Originator-1 ya habían sido agregados entre “el 4 de mayo de 2016 o alrededor de esa fecha, hasta el 29 de julio de 2016 o alrededor de esa fecha”.

Pero también puede haber habido alguna coordinación anterior en el período previo a sus esfuerzos. El 26 de febrero de 2016, el exasesor de Bill Clinton, Joel Johnson, le preguntó a Jennifer Palmieri, directora de comunicaciones de la campaña de Clinton, en un correo electrónico, “¿quién estaba a cargo del proyecto del barco rápido de Trump?”, una referencia a las campañas de desprestigio iniciadas contra oponentes políticos.

El nombre de Palmieri también aparece en la acusación de Durham, en referencia a un intercambio de correos electrónicos sobre las acusaciones del banco Alfa que involucraban a tres miembros de la campaña de Clinton. Durham identificó a estos miembros por su cargo: Palmieri, que actuaba como directora de comunicaciones de la campaña, el gerente de campaña de Clinton, Robbie Mook, y Jake Sullivan, quien en ese momento era el asesor principal de política exterior de la campaña de Clinton, y quien ahora se desempeña como asesor de seguridad nacional de Biden.

Ese intercambio tuvo lugar el 15 de septiembre de 2016, solo cuatro días antes de que Sussmann llevara la información de Alfa al FBI.

La inclusión de estas personas y su intercambio de correos electrónicos, dado a conocer por Durham, podría ser una táctica diseñada para ayudar a aislar la investigación de Durham de la interferencia del Departamento de Justicia de Biden. En particular, la referencia a Sullivan, un miembro actual de la administración Biden, destaca la necesidad de que la investigación del fiscal especial conserve su independencia.

En particular, en 2016, Sullivan y Palmieri tomaron la iniciativa al informar a los medios sobre la historia de la colusión entre Trump y Rusia.

Eventos que llevaron a la reunión de Sussmann con el FBI

El 21 de marzo de 2016, el entonces candidato presidencial Trump anunció su equipo de política exterior. Entre los nombrados por Trump se encontraba Carter Page, quien luego sería blanco de una orden FISA del FBI, emitida en octubre de 2016.

Por esta misma época, el 25 de marzo de 2016, la operadora del Comité Nacional Demócrata (DNC) Alexandra Chalupa, que había estado investigando los vínculos de la campaña de Trump con Rusia, compartió sus preocupaciones con el embajador de Ucrania en los Estados Unidos. Chalupa le diría más tarde a Politico que la embajada de Ucrania “trabajó directamente con los reporteros que investigaban a Trump, Manafort y Rusia para orientarlos en la dirección correcta”.

Carter Page, consultor de la industria petrolera y exasesor de política exterior de Donald Trump, durante su campaña para las elecciones presidenciales de 2016, en Washington, el 28 de mayo de 2019. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Chalupa dio un informe de su investigación de la campaña de Trump al personal de comunicación del DNC el 29 de marzo de 2016. Chalupa le había dicho previamente a un alto funcionario del DNC el 6 de enero de 2016 que sentía que “había una conexión rusa” con la campaña de Trump.

Un correo electrónico filtrado con fecha del 3 de mayo de 2016 mostró más tarde que Chalupa había estado trabajando con el reportero de Yahoo News, Michael Isikoff, durante varias semanas. Isikoff se haría conocido más tarde por informar por primera vez sobre las supuestas conexiones de Page con el Kremlin.

Por esta misma época, Perkins Coie contrató a Fusion GPS, en abril de 2016, específicamente para “continuar la investigación” a Trump. En algún momento, a fines de abril o mayo de 2016, Fusion contrataría formalmente los servicios del exespía británico, Christopher Steele.

Después de que Trump ganó las primarias de Indiana, el 3 de mayo de 2016, se convirtió en el presunto candidato del Partido Republicano.

Al día siguiente, el grupo de Sussmann comenzó a recopilar los datos que más tarde entregaría al FBI como parte de sus acusaciones contra Alfa. Según Durham, la compilación de datos se completó el 29 de julio de 2016, el mismo día en que Sussmann se reunió con Steele en las oficinas de Perkins Coie. También asistieron a esa reunión funcionarios de Fusion GPS y el socio de Perkins, Marc Elias, un conocido abogado electoral demócrata.

Steele le diría más tarde a un tribunal británico que Sussmann le informó en esta reunión de las acusaciones contra el banco Alfa, afirmando: “Lo que tengo muy claro es que la primera persona que mencionó el problema del servidor de Trump, el problema del servidor Alfa, fue el Sr. Sussman [sic]”. Steele también testificó que el cofundador de Fusion GPS, Glenn Simpson, le indicó que incluyera esta información en uno de sus propios informes del dossier.

El exasesor general del FBI, James Baker.

Steele luego haría referencia al banco Alfa, mal escrito como Alpha, en uno de los tres memorandos que escribió el 14 de septiembre de 2016, directamente antes de la reunión de Sussmann con Baker, del FBI, el 19 de septiembre de 2016.

Mientras tanto, la campaña de Clinton comenzó a sentar las bases para el despliegue público de las acusaciones de colusión entre Trump y Rusia.

El 24 de julio de 2016, el director de campaña de Clinton, Mook, sugirió públicamente que el gobierno ruso estaba detrás de la publicación de correos electrónicos del DNC que mostraban que altos funcionarios del DNC estaban socavando al candidato demócrata, el senador Bernie Sanders (I-Vt.). Mook se negó a abordar las acusaciones y, en cambio, le dijo a Jake Tapper de CNN que “los expertos ahora dicen que los rusos están publicando estos correos electrónicos con el propósito de ayudar realmente a Donald Trump”.

Mook afirmó que “esta no es mi afirmación. Hay varios expertos que afirman esto… eso es lo que nos dicen los expertos”.

Dos días después, el 26 de julio de 2016, según documentos publicados por el entonces director de Inteligencia Nacional John Ratcliffe, Hillary Clinton presuntamente aprobó una propuesta de “uno de sus asesores de política exterior” para “vilipendiar a Donald Trump provocando un escándalo sobre una supuesta interferencia de las fuerzas de seguridad rusas”: El plan de colusión entre Trump y Rusia.

Tras la supuesta aprobación de Clinton, Steele elaboró apresuradamente el Memo 95, sin fecha, redactado en torno al 27 de julio de 2016, en el que se alegaba “una conspiración bien desarrollada de cooperación” entre los asociados de Trump y el Kremlin. El memorando de Steele también afirmaba que un asociado de Trump admitió que el Kremlin estaba detrás de la reciente publicación de los correos electrónicos del DNC.

Sussmann comparte las acusaciones contra el banco Alfa

El 7 de septiembre de 2016, 12 días antes de que Sussmann se acercara al FBI con sus acusaciones de que un banco ruso se estaba comunicando en secreto con la organización Trump, el entonces director del FBI, James Comey, y el subdirector adjunto de la división de contrainteligencia, Peter Strzok, fueron informados del supuesto plan de Clinton para difamar a Trump.

El entonces subdirector del FBI, Andrew McCabe, en el Departamento de Justicia, en Washington, el 13 de julio de 2017. (Alex Wong/Getty Images)

Mientras tanto, el 15 de septiembre de 2016, en posible preparación para la reunión de Sussmann con Baker, Elias mantuvo correspondencia por correo electrónico con tres funcionarios de campaña de Clinton, Palmieri, Mook y Sullivan, sobre las acusaciones contra Alfa. Sussmann ya había compartido estas acusaciones con un reportero de The New York Times. Los funcionarios del FBI solicitarían más tarde que el periódico pospusiera la publicación de su historia hasta que hubieran terminado su investigación.

Según la acusación de Durham, Sussmann comenzó a compartir más plenamente las acusaciones contra el banco Alfa con los medios de comunicación en los tres días inmediatamente anteriores a su reunión con Baker.

Al mismo tiempo, Steele publicó su memorando sobre el banco Alfa, que se le había encargado que escribiera unas semanas antes.

Durante su reunión del 19 de septiembre de 2016 con Baker, Sussmann dijo que había sido abordado por “múltiples expertos cibernéticos” en relación con las acusaciones al banco Alfa y que había “proporcionado los nombres de tres expertos cibernéticos”, pero Sussmann dijo: “No nombré ni mencioné a Tech Executive-1, la campaña de Clinton o cualquier otra persona”, señaló en la acusación de Durham.

Sussmann le dio a Baker dos memorias USB y un archivo de documentos impresos, incluido el documento técnico que Sussmann y Tech Executive-1 parecen haber redactado juntos.

El agente del FBI, Peter Strzok, llega al edificio de oficinas Rayburn House, en Washington, el 27 de junio de 2018. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Tras su reunión con Sussmann, Baker se reunió con varios funcionarios del FBI y más tarde testificaría que Comey, Strzok, el subdirector del FBI Andrew McCabe y el director adjunto de la división de contrainteligencia del FBI, Bill Priestap, estaban involucrados e informados de las acusaciones de Sussmann.

El FBI abriría una investigación a las afirmaciones de Sussmann contra el banco Alfa el 21 de septiembre de 2016. Dos días después, el 23 de septiembre, Strzok recibió un análisis de expertos que demostró que eran falsas las acusaciones de Sussmann sobre el servidor del banco Alfa.

Durante ese mismo período, Steele se reunió con miembros de los medios de comunicación, incluidos The New York Times y The Washington Post, bajo la dirección de Simpson.

Steele también se reuniría con Isikoff, de Yahoo News, quien posteriormente realizaría el artículo sobre Page del 23 de septiembre de 2016, que más tarde sería utilizado por el FBI para corroborar su solicitud FISA sobre Page con el dossier de Steele.

Publicación de las acusaciones contra el banco Alfa

Además de las reuniones de Steele con varias organizaciones de medios, Steele también estaba promocionando las acusaciones fabricadas contra el banco Alfa a varios funcionarios del gobierno, entre ellos Bruce Ohr, entonces fiscal general adjunto, y Kathleen Kavalec, entonces subsecretaria adjunta para asuntos europeos y euroasiáticos.

Inmediatamente después de la publicación del artículo de Isikoff, del 23 de septiembre de 2016, la campaña de Clinton emitió una declaración promocionando el “informe bomba” de Isikoff con el artículo completo.

El mismo día de la promoción al artículo de Isikoff, Politico publicó un artículo sobre Carter Page escrito por Julia Ioffe, quien hizo referencia a los esfuerzos de Fusion GPS, y señaló que “investigadores corporativos expusieron una red oscura y compleja de las conexiones de Page”. El artículo de Ioffe también mencionó “rumores sobre el banco Alfa”.

Las acusaciones relativas al banco Alfa ganarían atención nacional el 31 de octubre de 2016, cuando se publicaron tres artículos separados. El primero fue un artículo en Slate de Franklin Foer, que detallaba muchas de las acusaciones de Sussmann a Baker. Foer era uno de los periodistas con los que Sussmann había estado en contacto.

El logotipo del FBI en la sede del Bureau, en Washington, el 5 de julio de 2016. (Yuri Gripas/AFP/Getty Images)

Inmediatamente después del artículo de Foer, Clinton envió un tuit en el que decía que “los informáticos aparentemente han descubierto un servidor encubierto que vincula a la Organización Trump con un banco con sede en Rusia”. Su tweet incluía una declaración de Jake Sullivan.

El periodista de Mother Jones, David Corn, publicó un artículo que proporcionó el primer informe público sobre la existencia del expediente Steele. El artículo de Corn también mencionó al banco Alfa.

Por último, The New York Times publicó lo que parecía ser una versión actualizada del artículo que tenía la intención de publicar antes de que el FBI les pidiera que retrasaran la publicación del reportaje. El artículo señalaba que “podría haber una explicación inocua”, pero ese matiz se perdió en el alboroto generado por la campaña de Clinton.

La narrativa de la colusión entre Trump y Rusia estaba ahora firmemente establecida y dominaría los informes de los medios durante los próximos años.

¿Por qué Durham emitió ahora la acusación contra Sussmann?

Parece que Durham acusó estratégicamente a Sussmann ahora porque los cargos por declaraciones falsas están sujetos a un plazo de prescripción de cinco años. Sussmann habló con Baker el 19 de septiembre de 2016, y Durham probablemente no quería perder el apalancamiento potencialmente ganado por el cargo de Sussmann.

El argumento de que Durham está ejerciendo presión sobre Sussmann está respaldado por información adicional en la acusación. En particular, Durham declaró que, el 9 de febrero de 2017, Sussmann les dijo a dos agentes federales la misma mentira que le dijo a Baker. Durham tuvo cuidado de señalar que la mentira posterior de Sussmann tuvo lugar “en un lugar fuera del Distrito de Columbia”.

La inclusión por Durham de esta última declaración de Sussmann tiene ramificaciones importantes. El estatuto de limitaciones de cinco años también se aplica a esta supuesta segunda mentira, lo que significa que Sussmann podría ser acusado nuevamente en cualquier momento antes del 9 de febrero del 2022.

Fundamentalmente, la supuesta segunda mentira se dijo fuera del Distrito de Columbia. Esto significa que Durham aún puede presentar un segundo caso contra Sussmann en otro estado, donde no estaría limitado por los problemas inherentes de un grupo de jurados del Distrito de Columbia, los cuales son de tendencia demócrata.

Si bien es posible que Durham no planee presentar casos adicionales, la gran cantidad de información incluida en la acusación de Durham sugiere que su trabajo aún no está completo.


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