Luis Almagro: “Los diálogos en Noruega fortalecieron a Maduro y debilitaron a Guaidó”

Por Orlando Avendaño
25 de Junio de 2019 Actualizado: 25 de Junio de 2019
El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, está en Medellín. Tomando en cuenta lo que ha pasado en las últimas semanas, tiene mucho que decir sobre Venezuela. Y lo va a decir.

Desde su tribuna se alza como un enemigo implacable del chavismo y de todo aquel que pretenda prolongar la agonía. Es un infatigable y habla con gestos que lo comprueban. Su compromiso con la causa por la libertad de Venezuela es palpable y no le tiembla la mano para señalar lo que, considera, son errores del camino.

En el hotel Intercontinental, donde se hospeda la comitiva de la OEA, Almagro tuvo una conversación con el PanAm PostSiendo cordial, afectivo y sumamente agudo, se paseó con la honestidad de un valiente sobre lo fundamental en estos días: los diálogos en Noruega, el inaceptable pacto entre el chavismo y la oposición para el 30 de abril, la Responsabilidad de Proteger y la posibilidad —o no— de una intervención militar en Venezuela.

Usted es, al menos sin duda la mayoría lo reconocemos así, y lo he escrito, nuestro mayor aliado. El más grande que tenemos en el mundo y quien empezó la ofensiva internacional contra el régimen de Nicolás Maduro. ¿Cree que el Gobierno de Juan Guaidó lo percibe de esa manera?

Creo que el Gobierno de transición tiene sus propios temas, sus propios problemas y sus propias búsquedas de alianzas, que tienen una lógica política que es muy propia, muy particular.

Yo no busco ser percibido ni como un aliado ni como otra cosa. Lo que busco es ser percibido como alguien que defiende algunos principios que están muy claros, y que tienen unos objetivos muy claros de redemocratización del país. Y qué es lo que tiene que hacerse para lograr esa redemocratización. Eso a veces coincide y a veces no coincide con estrategias políticas propias —y a veces partidarias; y a veces del contexto del funcionamiento del sistema—.

Entonces, no es el objetivo nuestro, no puede ser el objetivo nuestro, transformarnos en aliados. El objetivo nuestro es lograr la democracia para Venezuela. Lograr justicia para Venezuela. Lograr la reinstitucionalización del país. Limpiar el país de corrupción. Y continuar trabajando en que cada vez más venezolanos tengan más derechos. Esa es la lógica de trabajo.

El presidente encargado venezolano Juan Guaido (C), flanqueado por los presidentes Mario Abdo Benítez (2º-izq) de Paraguay, Iván Duque (2º-der) de Colombia y Sebastián Piñera (der) de Chile, y el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) Luis Almagro (izq.), habla en una ceremonia oficial en Cúcuta, en el lado colombiano del Puente Internacional Tienditas, antes de que se intente cruzar la ayuda humanitaria a través de la frontera con Venezuela, el 23 de febrero de 2019. (RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images)

¿Cómo es su relación con el Gobierno de Juan Guaidó? O, particularmente, con él.

Con Juan Guaidó tenemos una buena relación. Nos vimos dos veces en el correr del año pasado. Es una muy buena relación. Hablamos por teléfono hace diez días. Estamos en contacto y viendo un poco cómo se puede empujar ese barco para lograr que salga del hundimiento en el que está ahora. Porque es sobre cómo se rescata el Titanic. Ese es el objetivo. Venezuela es hoy un barco absolutamente hundido a miles de metros de profundidad. Es cómo se rescata el Titanic y eso necesita el esfuerzo de todo.

¿Y cómo se enteró usted de los diálogos en Noruega?

Ehm, por la prensa. Sí.

Y, tomando en cuenta la calidad de aliado que es usted, ¿eso era lo que correspondía?

Yo no le digo a la gente lo que corresponde ni lo que no corresponde. Yo creo que la gente tiene sus objetivos, actúa conforme a su estrategia, y emplea las tácticas que mejor le convienen o le interesan en el momento.

Así que, no vamos a recriminar a nadie por eso.

Si, esto se hizo a un costo muy grande para el presidente encargado. Como lo del 30 de abril también se hizo a un costo muy grande para el presidente encargado.

Hay gente muy generosa apostando con el nombre del presidente encargado. Y eso, pienso que es un problema en el mediano y largo plazo. Claro, tratándose otros problemas en el Gobierno de transición, este es el menos grave de todos.

Claro, pero, ¿del evento del 30 de abril, de esos acuerdos que llevaban semanas trabajándose, se enteró ese mismo 30, también por la prensa?

Por suerte sí. Por suerte sí. Hay cosas que por supuesto que no me van a preguntar porque saben que las voy a intentar detener.

Por supuesto. Le quería preguntar al respecto…

Si me hubieran preguntado, hubiera salido: «¡Paren ese disparate! ¡Paren ese disparate!». Creo que por eso evitaron avisarme.

El presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó (izq.) junto al político opositor Leopoldo López (der.), durante una manifestación contra el régimen de Nicolás Maduro en Caracas el 30 de abril de 2019. (FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)

Ayer, por ejemplo, el Washington Post publicó un artículo, luego de una entrevista que le hicieron al ex director del SEBIN, sobre los acuerdos y el plan que se venía trabajando. El Gobierno de Guaidó había pactado un acuerdo con chavistas de alto perfil —como Padrino López, Maikel Moreno—, en el que ellos iban a formar parte de un Gobierno de transición, luego de salir de Nicolás Maduro. ¿Qué piensa de ello?

Creo que es un error. Una vez se lo dije a un alto funcionario. Le pregunté si los conocían personalmente, si conocían a esta gente.

A muchos de ellos los vi, en mi vida anterior y en esta vida. Y, verdaderamente, es imposible confiar en alguno de ellos. No puede confiar Maduro en ellos y de este lado, menos. No amerita, nada, la menor confianza.

¡Y eso es crimen organizado! Maikel Moreno, Vladimir Padrino… ¡Eso es crimen organizado! O sea, no es una opción de salida. No es una opción de transición democrática. Probablemente por eso nunca me hubieran preguntado.

Además, la Asamblea Nacional nombró a un Tribunal Supremo de Justicia que hoy funciona… Y eso lo considero un error muy grave. Negociar con…

¿Maikel Moreno?

El presidente del Tribunal de Justicia usurpador. Pareciera que las negociaciones fueran más fluidas con el Tribunal Supremo de Justicia usurpador que con el Tribunal Supremo de Justicia legítimo.

Como si fueran más cercanos al ilegítimo que al legítimo…

Por alguna razón que desconozco. Pero tampoco le puedo decir a nadie, cuestionar su estrategia.

¿Está decepcionado?

No, para nada. O sea, uno sabe que los procesos, estos, son largos y engorrosos. Que son complicados y tienen dificultades.

Nosotros hemos tenido diferencias con la MUD [Mesa de la Unidad] prácticamente desde enero de 2016, cuando se inhabilitaron a los diputados de Amazona. En ese momento hicimos un escrito muy fuerte contra la inhabilitación; y al rato me entero de que quienes los inhabilitan era la propia Asamblea Nacional. Renunciaron a su mayoría de dos tercios.

Entonces, todos esos procesos tienen sus particularidades. Y uno siempre tiene la impresión de que hay gente que se conoce de otra forma y que se entiende de otra forma —y eso no forma parte de la lógica con la que nosotros defendemos la redemocratización de Venezuela—.

¿Cree que la oposición venezolana o el proceso liderado por Guaidó debería dejar de insistir en los diálogos de Noruega y en la posibilidad de un quiebre militar?

No, ehm… Ellos que insistan en lo que quieran. O sea, lo que yo no quiero es que un proceso como el de Noruega nos lleve a una situación como a la que nos llevaron los otros procesos de diálogo —en 2016, 2018…—.

Después de cada uno de esos procesos se consolidó un statu quo, se fortaleció al madurismo, se debilitó a la oposición en ese momento. Y, hoy, vemos después de Noruega, que la imagen del presidente encargado cayó mucho. La de Maduro subió y se consolidó y se transformó de repente en un interlocutor legitimado para determinadas cosas.

Yo siento que esto llega siempre en los momentos más débiles del madurismo.

Sí, es usual. Es un loop eterno.

Es recurrente. Lo es. Cuando en 2016 tenías cuatro millones y medio de personas en las calles, que tenías toda la fuerza —y por única vez creo que se tuvo la fuerza en la calle como para revertir esto—; eso se terminó en dos segundos. Y a partir de ahí empezó el gran éxodo migratorio venezolano.

Gustavo Tarre (C), representante especial de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos, y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro (izq), asisten a una reunión sobre corrupción estatal y violaciones de derechos humanos en Venezuela en la sede de la organización el 1 de marzo de 2019 en Washington, DC. (Chip Somodevilla/Getty Images)

¿Cuáles son las opciones que quedan para salir de Maduro? Pienso que solo nos queda la fuerza.

Mira, yo creo que queda un proceso que, para mí, tiene que estar en el marco de la Responsabilidad de Proteger. Y en la Responsabilidad de Proteger obviamente que tiene varias etapas; pero tiene una posibilidad de, efectivamente, hacer real acciones que permitan una salida democrática al país. Un país que, hoy, es un Estado que no existe como tal. Las únicas efectividades conducentes del manejo como tal del madurismo tienen que ver con la cadena de mando de la represión. El madurismo hoy no tiene ninguna capacidad de proponer soluciones en materia de salud ni de alimentación de la gente o seguridad. Ni de nada. Ni siquiera tiene el control territorial del país.

¡Y ni siquiera puede echar a esta gente que lo traicionó! Porque, o sea, después de toda esa clase de, digamos, contubernios, de inteligencia y contrainteligencia, el régimen pudo haber tomado algunas medidas de reordenamiento interno; pero tampoco las pudo tomar. No tiene esa capacidad hoy tampoco.

Estamos en una situación en la que hablamos de lo que te decía en un principio: Venezuela es un Titanic hundido. Y hay que ver cómo se le rescata desde ahí. Definitivamente necesitamos una acción para traerlo a flote.

¿La acción es la fuerza?

No, no… Un proceso gradual en el cual vayas dejando claro cuál es el paso siguiente. Y eso es, yo pienso, lo que permitirá que se llegue al final del proceso. Es posible tener una solución.

Pero si cada uno tiene sus propios procesos de diálogo, si cada uno tiene su propio mecanismo, si cada uno tiene su propio grupo —y cada grupo tiene su propia estrategia—; es muy difícil tener una solución. Una solución que se precisa. Porque esto lo está pagando, primero, el pueblo de Venezuela. A un costo altísimo. Segundo, lo pagan los demás países de la región. Que han tenido que absorber una importante migración. Y a veces vemos que se atacan los efectos de la crisis migratoria, pero no la causa originaria que es la dictadura bolivariana. Y eso es lo que hay que resolver. Si no se resuelve eso, no hay solución para Venezuela.

La intervención militar, o R2P, ¿lo ve posible? 

Lo veo complejo, difícil. Y lo veo como la mejor solución. Todos estos son procesos de acumulación política. ¿Te acordás cuando arrancamos con los temas de denuncia de crímenes de lesa humanidad? Fue un proceso largo en el que estuvimos solos buena parte del proceso. Después se sumaron países y ha habido un reconocimiento más amplio de esa existencia de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

Cuando en un primer momento hicimos el reconocimiento a Juan Guaidó, también. Fue un proceso más corto, pero en un principio estábamos solos.

Usted fue quien le impuso la banda presidencial por primera vez.

Todos estos son procesos de acumulación política, en los cuales tienes que contar con una estrategia de persistencia para lograr el objetivo.

¿Cree que los aliados, tomando en cuenta el contexto regional, estarían dispuestos a apoyar una ofensiva militar para deponer a Maduro?

Mira, no lo sé. Eso se lo tienes que preguntar a todo el mundo. Yo lo que digo es que negar la Responsabilidad de Proteger a los venezolanos, que sufren crímenes atroces, es contrario a derecho. Así que nosotros tenemos que trabajar para que se derecho sea reconocido para los venezolanos. Para que esa responsabilidad que tiene la comunidad internacional sea aceptada.

¿Cree que Guaidó debería solicitar públicamente apoyo militar a los aliados?

Guaidó es el presidente encargado de Venezuela. Guaidó hará lo que estime conveniente. Yo no le digo a ningún presidente en ningún lado qué es lo que tiene que hacer y qué es lo que no tiene que hacer.

Pero, si él le pidiera ese consejo: «Secretario, ¿debo o no salir públicamente a solicitarle a los aliados que me apoyen militarmente?». 

Bueno, el día que me lo pida le diré… No voy a adelantar esta respuesta por tu intermedio.

Ok, ok. Es válido. ¿Cuál sería el procedimiento para emprender el R2P?

Primero la unificación de la estrategia. Segundo, ver qué pasos de R2P ya se han dado. Porque hay cosas que están allí ya. Han habido negociaciones, sanciones. Y después ver cómo ese proceso unificado continúa, con qué tipo de presión sobre la dictadura y con qué tipo de posibilidad de acciones para hacer efectiva la protección del pueblo venezolano.

Por último, secretario, y para insistir otra vez en esto, ¿qué recomendación le daría, usted como secretario general de la OEA que cuenta con toda la autoridad moral para ello, a Juan Guaidó?

No, no. No considero que tenga autoridad para decirle a nadie lo que tiene que hacer cuando es jefe de Estado o de Gobierno de un país. Hará lo que le corresponde hacer o lo que le convenga hacer.

Y tendrá que hacerse responsable. Yo me hago responsable política de mis decisiones. Él tendrá que hacerse responsable políticamente de sus decisiones. Y es eso nada más. Él actuará conforme a la estrategia que mejor le convenga.

¿Es optimista?

Siempre, pero sé que las cosas cuestan muchos trabajos y que hay que superar muchísimos obstáculos. Y que los elementos de presión externa sobre la dictadura venezolana hoy son más necesarios que nunca. Aún cuando alguien aparece por ahí y pretende arreglar la cuestión de otra forma. Pero, sin esa presión, no va a haber ningún movimiento ni ninguna posibilidad. Ni para Noruega ni para ninguna otra.

Noruega necesita más de la presión de la OEA que otra cosa… Si ya están metidos en este baile. Y necesitan más de la presión de Estados Unidos, si ya están metidos en este baile.

Sin esas presiones es muy difícil que exista la posibilidad de lograr una solución.

Este artículo fue publicado originalmente en PanAm Post.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

 

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