Misteriosa carta de pasajera de 12 años del Titanic es encontrada en Canadá: ¡105 años después!

Por Celeste Armenta
19 de Junio de 2021
Actualizado: 19 de Junio de 2021

Un grupo de expertos de la Universidad de Quebec en Rimouski, Canadá, fue contactado para descifrar el misterio de una carta de hace 109 años, encontrada dentro de una botella en la Bahía de Fundy, cerca de la costa del atlántico canadiense.

La botella de cristal fue encontrada en junio de 2017 por  por Nacera Bellil, El Hadi Cherfouh y sus hijos Koceila y Dihia de Nuevo Brunswick, una Provincia Marítima oriental de Canadá. El contenido era una carta firmada por Mathilde Lefebvre, una adolescente de 12 años originaria de Liévin, en Pas-de-Calais, Francia, informó en un comunicado la Universidad de Quebec en Rimouski (UQAR).

El contenido es el siguiente:

Estoy tirando esta botella al mar en medio del Atlántico. Está previsto que lleguemos a Nueva York en unos días. Si alguien la encuentra, dígaselo a la familia Lefebvre en Liévin.

Lefebvre era una pasajera de tercera clase en el mítico Titanic. Viajaba junto a Marie Daumont, su madre, y tres hermanos menores que ella. El plan era reunirse en Estados Unidos con el padre de la joven, Frannck Lefebvre, un minero que se había ido de Francia con cuatro hijos más en 1910, y que vivía en Mystic, Iowa de acuerdo a Newsweek.

Sin embargo, las esperanzas de reunir la familia en el Nuevo Mundo se verían frustradas por el hundimiento del barco, donde Lefebvre y su familia serían parte de las 1500 personas fallecidas la madrugada del 15 de abril de 1912, en el Norte del Océano Atlántico.

La familia que descubrió la carta acudió a la UQAR para que examinara su autenticidad. El documento llamó la atención del historiador Maxime Gohier, que organizó un equipo multidisciplinario para descifrar los secretos de la carta.

Después de más de cien años, la familia de Lefebvre está muy interesada en el hallazgo de la carta. Un investigador de la UQAR conoció a los miembros de la familia de un sobrino nieto del padre de Lefebvre en Aix-en-Provence.

“Tiene parientes y primos lejanos que están interesados ​​en esta historia y que enseguida se apegaron a este objeto porque, para ellos, tiene un significado familiar muy fuerte”, comentó el arqueólogo Nicolas Beaudry, al medio local lesolei.

“La botella podría ser el primer artefacto del Titanic descubierto en la costa estadounidense”, dijo el profesor Gohier en el comunicado de la UQAR. “Pero la historia de su descubrimiento y el entusiasmo que despierta es también un interesante tema de estudio”

“No lo tomamos porque pensamos que podría ser auténtico, lo tomamos porque era interesante, sea lo que sea, sin ideas preconcebidas”, dijo a Newsweek Nicolas Beaudry, historiador y arqueólogo que es parte del equipo que examina el documento. “Puede que nunca sepamos si es auténtico o no”.

Pero el tema despertó un gran interés y entusiasmo y se está tomando por el grupo de expertos como un “reto científico” y un “objeto educativo excepcional”. Los arqueólogos Nicolas Beaudry y Manon Savard estudiaron la carta y en el Laboratorio de Arqueología y Patrimonio de la UQAR se obtuvo la datación por radiocarbono del papel y el tapón de corcho de la botella.

Con los resultados obtenidos hasta ahora, Daniel Bourgault, el profesor encargado de revisar la posible trayectoria de la botella en el Atlántico Norte, confirmó la autenticidad de la carta.

“Sin embargo, ya podemos confirmar que materialmente, la botella y su contenido no son incompatibles con la fecha escrita en la carta (…) Las simulaciones de las corrientes marinas también mostraron cómo un objeto flotante podría, a pesar de una probabilidad muy baja, haberse desplazado desde el punto donde se encontraba el Titanic el 13 de abril de 1912 hasta la bahía de Fundy”, dijo el profesor Bourgault.

Sin embargo, es poco probable que el mensaje haya sido escrito por la joven. La escritura enseñada a los niños en la Francia de principios de siglo XX, aunque sí era cursiva, contrasta con una separación inusual entre las letras de la carta.

“Podría haber sido escrito por otra persona en el barco, pero no por la madre; tenemos la letra de la madre. Esa posibilidad está descartada”, dijo el historiador y arqueólogo Beaudry, a Newsweek.

Sin embargo, el profesor Gohier hace un llamado para que “por una extraordinaria casualidad”, alguien pueda proporcionar un manuscrito con la letra de Lefebvre.

“Si es un engaño, simplemente agrega una capa de significado a la botella, porque entonces puede haber nuevas preguntas. Aún sigue siendo un recordatorio conmovedor de Mathilde y su familia, y del destino de esos millones de inmigrantes hacia el Nuevo Mundo”, reflexionó Beaudry.

Además, señaló que la expresión francesa bouteille à la mer, cuyo significado literal es “botella en el mar”, no hace énfasis en la letra, sino “el deseo contra viento y marea de que alguien encuentre eso”.

De la misma manera, el sentido de búsqueda del equipo se refleja en el hecho mismo: “Solo queríamos presentar nuestros resultados preliminares y, al hacerlo, nosotros mismos estamos tirando una botella al mar”, dijo la arqueóloga Savard al mismo medio.

Auténtica o no, la carta despertó un gran interés de los científicos de la Universidad de Quebec y de los medios internacionales. Lo que sí es seguro, es que devolvió la vista hacia una de las noticias más llamativas del siglo pasado.


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