Mujer africana tiene 38 hijos contando 5 grupos de cuatrillizos, todo por sus “grandes ovarios”

Por Catherine Bolton - La Gran Época
06 de Mayo de 2019 Actualizado: 06 de Mayo de 2019

La tasa media mundial de natalidad actual, que mide el número promedio de hijos que cada mujer de la Tierra dio a luz, se sitúa actualmente en torno a los 2,5, lo que significa que el hogar típico en todo el mundo tiene entre dos y tres hijos.

Sin embargo, para Mariam Nabatanzi, de 39 años, de la región de Kasawo, en Uganda, ese es un número que no ve desde que tenía solo 13 años.

Mariam se casó a los 12 años, escapando de una vida familiar aterradora en la que su madrastra mató a sus cinco hermanos mayores con vidrio molido en su comida cuando Mirian estaba de visita en lo de un familiar.

Aunque esperaba tener seis hijos con su nuevo esposo, el promedio de natalidad de las mujeres africanas es de poco menos de seis hijos por mujer, pero su primer par de gemelos hizo que su médico compartiera con ella algunas noticias desafortunadas.


Debido a una rara condición genética, Mariam tiene ovarios más grandes que una mujer promedio, lo que le dejó una asombrosa cifra de 42 hijos nacidos en el curso de los últimos 26 años.

No todos sus hijos sobrevivieron, incluido uno de los dos gemelos que nacieron hace menos de tres años. Aun así, la madre dio a luz a un total de cinco grupos de gemelos, cuatro grupos de trillizos y cinco grupos de cuatrillizos. Todos, menos seis de sus hijos, sobrevivieron, dejándola con casi una boca que alimentar por cada año que lleva viva.

Las cosas son aún más difíciles hoy en día, ya que su marido desapareció justo cuando ella dio a luz a su último par de gemelos. Eso dejó a una madre soltera con 38 bocas que alimentar, luchando por asegurarse de que haya comida, ropa, atención médica y educación, mientras mantienen un techo sobre sus cabezas.


“Crecí llorando, mi esposo me hizo pasar por mucho sufrimiento”, dijo en una entrevista, compartida por Reuters Inc. “Todo mi tiempo pasé cuidando a mis hijos y trabajando para ganar algo de dinero”.

Sin embargo, a pesar de su enorme presión y responsabilidad, el amor que Mariam muestra por sus hijos es muy claro.

Cuando Reuters menciona las diversas formas en que la matriarca gana dinero, parece que prácticamente dirige su pequeña aldea rural. Se dedicó a la peluquería, a la decoración de eventos, a la recolección y venta de chatarra, a la elaboración de ginebra local y a la venta de hierbas medicinales… a hacer todo y de todo para asegurarse que sus hijos sean felices y amados.


Su hijo mayor, Iván, de 23 años, explicó lo mucho que todavía hace, incluso con los niños mayores ayudando. “Mamá está agobiada, el trabajo la está destrozando, ayudamos en lo que podemos, como en cocinar y lavar, pero ella todavía lleva toda la carga de la familia. Me da pena por ella”, explicó.

Viven en un grupo de cuatro casas unidas en el centro de su aldea, que está rodeada por campos de café y a una hora de distancia de Kampala, la capital de Uganda.


En esas casas, 12 de los niños duermen en camas literas de metal, mientras que los otros comparten colchones o duermen en el suelo en otra habitación. Una de sus habitaciones tiene una pared entera dedicada a su orgullo y alegría por sus niños, con fotografías de algunos de los niños que se gradúan de la escuela. El dorado adorno de sus cuellos en las fotografías muestra que Mirian trata de proporcionar alegría y brillo dondequiera que pueda.

Mantiene una tabla colgada en la pared que ayuda a organizar quién se encarga de las tareas, con la frase “El sábado trabajamos todos juntos”, escrito en la parte superior.

Su propia vida es agotadora, dura y llena de dificultades. Pero para sus hijos, el sacrificio que que ella hace les sirve de inspiración para un futuro más prometedor.

Esta familia le da un precioso regalo a mamá

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