Mujer inocente fue encarcelada 10 años por meditar

29 de Mayo de 2017 Actualizado: 29 de Mayo de 2017

Una mujer de Beijing dijo que fue encarcelada y torturada por nueve años y que en un incidente reciente fue quemada por un “químico desconocido”,  el cual fue vertido sobre su cabeza por autoridades comunistas chinas.

Dijo que la razón es que practica Falun Dafa, una disciplina de la Escuela Buda, que incluye ejercicios suaves y meditación. Desde 1999, los adherentes de la práctica han sido víctimas de persecución en manos de los funcionarios del comunismo chino –la cual incluye encarcelamiento, golpizas, torturas, lavado de cerebro y, según un informe reciente, sustracción forzada de órganos.

“Luego de que la persecución comenzara en julio de 1999, la policía me arrestó múltiples veces y saqueó mi hogar. La mayoría de las veces la policía no se identificaba ni mostraba ninguna orden de detención”, dijo Yang Jinxiang a Minghui.org, un sitio web dedicado a publicar información sobre Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, y la persecución. En 2000, la policía irrumpió en su hogar y la arrestó, robando alrededor de U$S 6.000 en dinero.

“La policía me golpeó y me dio descargas con picanas eléctricas, intentando obligarme a incriminarme”, escribió.

Durante los siguientes 10 años, fue encarcelada, privada del sueño, empapada con agua fría en el invierno, y le “arrancaron las pestañas y el vello púbico”, dijo Yang.

“Una vez me ataron en una cama por un mes entero, hasta que me salió sangre de la boca”, agregó.

Mientras tanto, hizo una huelga de hambre para protestar por los tratos inhumanos y la tortura que recibía, pero los guardias de la prisión respondieron dando órdenes a otros prisioneros para que abrieran su boca y la alimenten forzadamente. Como resultado perdió varios de sus dientes.

Yang Jinxiang (Minghui.org)
Yang Jinxiang. (Minghui.org)

Al describir más detalladamente su ordalía, Yang relató: “La comida bajaba por mi garganta con sangre y pus de mi boca. Cuando me puse más débil, me llevaron a un hospital. Me rehusé a dejarlos inyectarme con algo y me resistí. Comencé a sangrar donde estaba la aguja y salpiqué por todos lados”.

Las cosas no mejoraron cuando fue enviada de regreso a la celda de prisión del hospital. “Me negaron usar el baño y fui obligada a ensuciar mis pantalones. Los guardias me hacían desfilar en frente de otros prisioneros para humillarme”, escribió.

Mientras estuvo encarcelada, a Yang no le permitían hacer llamadas o recibir visitas; su madre de 80 años murió y ella no se enteró.

Yang dice que si bien ha estado fuera de prisión por varios años, sufrió de nuevo la persecución a fines de mayo de 2016. Otra vez fue arrestada.

“Para silenciarme, gotearon un químico desconocido sobre mi cabeza. No podía abrir mis ojos y casi me asfixié”, dijo.

“Cuando no paraba de gritar, la policía tomó mi cabeza y la golpeó repetidamente contra un escritorio. Incluso ataron un pedazo de tela alrededor de mi cuello”, escribió. Luego de eso, le pusieron un pedazo de trapo en la boca.

Yang dijo que la policía intentó sacarle sangre porque, según afirmó, sería usada para hacer análisis de compatibilidad con “potenciales receptores de órganos” para “vender [los] órganos por dinero”.

Representación de la sustracción de órganos en China a los practicantes de Falun Dafa, durante una manifestación en Ottawa, Canadá, en 2008. (La Gran Época)
Representación de la sustracción de órganos en China a los practicantes de Falun Dafa, durante una manifestación en Ottawa, Canadá, en 2008. (La Gran Época)

Un informe publicado el 22 de junio indicó que el régimen chino construyó una enorme industria de trasplantes a través de la sustracción de órganos a prisioneros de conciencia, se cree que principalmente a practicantes de Falun Dafa. Afirma que hasta 1,5 millones de personas pueden haber sido asesinadas por sus órganos durante los últimos 16 años.

Durante el examen médico, la policía cubría su boca.

“Cubrieron mi boca y me estrangularon mientras sostenían mi cabeza hacia abajo. Mi brazo estaba cubierto de sangre. Los doctores se rehusaron a examinarme en ese estado, así que la policía tuvo que llevarme de regreso”, dijo.

El químico que la policía hizo gotear sobre su cabeza convirtió su chaqueta blanca en negra.

“La piel de mi rostro también estaba oscura”, señaló. “Tan pronto como me dio la luz del sol, mi cara se comenzó a quemar”, agregó.

Finalmente, los funcionarios del centro de detención no la llevaron dado que no tenía los resultados del examen médico y porque estaba gritando. La trasladaron de regreso a la Estación de Policía de Yongning en Beijing, pero como no tenían donde ponerla, la enviaron a casa.

Yang dijo que comenzó a practicar Falun Dafa en 1996, y atribuye a la práctica haberla ayudado con viejas enfermedades.

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