Nace un bebé después de pasar 117 días en el vientre de su madre muerta

Por Jesús de León
03 de Septiembre de 2019 Actualizado: 03 de Septiembre de 2019

En República Checa nació un bebé luego de pasar 117 días en el vientre de su madre, quien murió en su semana 16 de embarazo por una hemorragia cerebral.

El cuerpo de Eva, la madre del pequeño, se mantuvo “vivo” de forma artificial desde el momento en que ingresó al hospital y hasta el nacimiento de Eliska, su bebé.

La madre del niño estaba embaraza de 16 semanas cuando fue hospitalizada el pasado 21 de abril en estado muy grave debido a una hemorragia cerebral causada por una malformación genética.

El 15 de agosto, procedieron a una cesárea y sacaron al niño del cuerpo de su madre.

Fue llamado Eliska como su madre quería. “Ha llegado un milagro y les agradezco a todos”, dijo el feliz padre Vojtěch Votava, según el medio local Blesk.cz.

“Todos los días iba a Brno, me sentaba en la cama del hospital de mi amada esposa y esperaba un milagro”, dijo en exclusiva para Blesk.cz

Un video compartido por el Hospital Facultativo de Brno, donde nació Eliska, muestra la atención que los facultativos le ofrecieron a la mujer embarazada.

“Eva ha estado bajo el cuidado de su hospital durante semanas, y yo y otros miembros de mi familia la hemos visitado diariamente con la esperanza de salvar a su bebé. Y sucedió el milagro y el 15 de agosto, la pequeña Eliska vino al mundo, cuyo nombre fue elegido por su madre al comienzo de su embarazo”, añadió el padre.

Lo más destacado es el tiempo que pasó de hospitalización y, consiguientemente, el tamaño y madurez alcanzados por el feto que llevó a superar los 2 kilogramos, lo que es único, según dijeron los médicos.

La conmovedora historia de Vojtěch y Eva comenzó en la escuela secundaria donde se conocieron. Se casaron en 2014, y tres años después nació Matěj, su primer hijo. Durante el embarazo, Eva tuvo una convulsión epiléptica.

Eva fue tratada y su condición mejoró tanto que sus médicos le permitieron un segundo embarazo. “Estaba emocionada porque siempre quiso tener una familia numerosa”, confesó Vojtěch.

Pero desde el 21 de abril Eva fue hospitalizada por una hemorragia cerebral que ese mismo día le causó la muerte.

Para ese entonces, Eliksa era un feto que pesaba 250 gramos y los médicos, junto a los familiares del niño, fueron quienes tomaron la decisión de mantenerlo a salvo en el cuerpo de su mamá.

El día que nació Eliška también fue el día en que murió su madre. Los médicos la desconectaron de sus dispositivos en el círculo familiar. Una vida comenzó, y la otra terminó.

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