Papá rescata al peluche del perro de la familia y crea una épica historia para su hija que está lejos

Por La Gran Época
14 de Abril de 2019 Actualizado: 14 de Abril de 2019

Nada mantiene más unido a un hogar que el amor del perro de la familia. Con una energía ilimitada y una dulzura fuera de serie, los perros a menudo terminan siendo los mejores amigos de los chicos que crecen junto a él.

Nadie sintió el tirón de las cuerdas del corazón tanto como Michaella Wallace, que se fue a la universidad en Pensilvania, dejando a su mejor amiga peluda, Lucky, de 11 años.

El cariñoso padre de Michaella prometió mantener a su hija informada de las muchas travesuras del cachorro cuando se fuera a la escuela, pero Michaella nunca podría haber adivinado hasta dónde llegaría su padre para mantenerla entretenida. La excusa perfecta para una historia elaborada ocurrió el día después  que una tormenta épica azotara el vecindario de la familia.

Michaella y su padre, Terry, compartieron un divertido encuentro el 24 de enero de 2019 y desde entonces Michaella publicó toda la conversación en Twitter. Los lectores de todo el mundo se lo agradecieron. La conversación es, francamente, divertidísima. ¿Las estrellas del espectáculo? Nada más y nada menos que su querido amigo Lucky, el perro y su juguete favorito.

Todo comenzó con un oso de peluche. El oso en cuestión había sido regalado a la madre de Michaella, pero fue adoptado rápidamente por Lucky.

Los dueños de animales de todas partes del mundo saben que los perros suelen decidirse por un juguete, ¡no hay discusión! Sin embargo, el oso se veía un poco más desgastado después de varias salidas con Lucky. Había perdido una porción considerable de su relleno y ya no llevaba la brillante y dorada capa de piel que alguna vez tuvo, pero a Lucky no le importaba.

Supuestamente, Lucky se acostó con el oso, lo abrazó y jugó con él a diario, pero la tormenta que desvastó el vecindario una noche, amenazó esta conmovedora relación.

Lucky había llevado al oso afuera para jugar en la nieve, pero lo perdió y tuvo que volver con las patas vacías a casa. Después que la nieve se derritió, Terry amablemente recuperó el juguete empapado de lodo y rápidamente preparó un plan de acción que beneficiaría tanto a su perrita solitaria como al sentido del humor de su hija.

Terry sabía exactamente lo que necesitaba el oso desaliñado. Adoptó el papel cómico de enfermera de emergencia y procedió a enviar a su desconcertada hija una serie de textos, detallando la larga serie de procedimientos de rehabilitación del oso empapado.

Michaella, encantada con la broma, compartió toda la conversación en Internet para el disfrute de los lectores de todo el mundo. “El peluche de mi perro fue dejado afuera y mi papá se aseguró de salvarlo”, compartió.

Terry, el humilde enfermero de urgencias, se atribuye el haber salvado la vida del osito. El oso recibió un lavado a fondo, un “intravenoso” casero lleno de líquidos rehabilitadores y una completa sesión de mimos en una cama hecha a medida, para gran curiosidad de los perros de la familia.

“Encontré un ligero pulso”, le escribió Terry a su hija, “Estoy haciendo resucitación cardiopulmonar”. El gran final, para disfrute de Michaella, terminó en un: “¡Salve su vida!”.

El viejo refrán es cierto, la vida es lo que se hace de ella. A todos nos vendría bien tomar nota del manual del enfermero Terry y usar cualquier excusa para llevar una sonrisa a los rostros de nuestra familia, amigos y seres queridos.

Un cariñoso perro no deja que su dueña lea tranquila

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