Pareja perdura a través de años de persecución y sufrimiento, manteniendo viva su fe y protegiéndose el uno al otro

Por Daniel Holl
18 de Junio de 2019 Actualizado: 18 de Junio de 2019

La fe y el compañerismo de marido y mujer los ayudaron a sobrevivir casi 20 años de brutal persecución por parte del régimen chino, según un artículo del sitio web Minghui.org. en idioma chino.

Wang Zhiming y su esposa Li Dongmei son practicantes de Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, una práctica china de meditación y mejoramiento personal basada en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Sin embargo, en su país natal, China, comenzó una feroz campaña de persecución en julio de 1999.

Desde que empezó la persecución, Wang y Li perdieron familiares, sus fuentes de ingresos e incluso su hogar, reportó Minghui el 5 de junio, una página web que documenta la persecución de Falun Dafa en China.

Sin embargo, a pesar de la implacable presión y de los largos años de amenazas injustificadas y castigos de la policía, Wang y Li siempre se apoyaron mutuamente y mantuvieron viva su fe.

Practicantes de Falun Dafa muestran grandes pancartas con los crímenes perpetrados por el régimen chino, el 28 de junio de 2006, Hong Kong. (MIKE CLARKE/AFP/Getty Images)

Fe y dedicación mientras perdían todo

El matrimonio comenzó a practicar Falun Dafa en 1998 en su condado natal de Fangzheng, seis años después de que fuera presentado al público en China. Viven cerca de la ciudad de Harbin, la capital de la provincia de Heilongjiang, en la región nororiental de China, conocida históricamente como Manchuria. Después de aprender la práctica, ambos experimentaron mejoras significativas en su nivel de bienestar.

Wang asumiría las responsabilidades más indeseadas en su trabajo, y su esposa Li pasó de tener un carácter fuerte a ser muy dulce en su casa. El matrimonio se volvió placentero y pacífico después de que cada uno mejoró gracias a la práctica.

Luego, el 20 de julio de 1999, el entonces cabecilla del PCCh, Jiang Zemin, comenzó una violenta persecución de Falun Dafa. Los medios de comunicación controlados por el Estado llenaron los canales de televisión y los periódicos con falsos informes contra esta disciplina espiritual.

Como respuesta, muchos practicantes de Falun Dafa en todo el país fueron a las oficinas gubernamentales para defender su creencia.

A pesar de que en ese momento Li estaba embarazada de tres meses, ella y Wang viajaron a Harbin para peticionar. Sin embargo, las autoridades locales les negaron una audiencia. Sin opciones, decidieron volver a casa.

Luego, mientras la pareja esperaba en la estación para volver a casa, agentes de la policía armada se les acercaron. La policía interrogó al marido y a la mujer en el lugar, y todo por sus creencias.

La policía armada los llevó al buró de seguridad del condado de Fangzheng, donde fueron detenidos. A pesar de su tensa situación, Wang y Li fueron lo suficientemente valientes como para continuar haciendo los ejercicios de meditación de Falun Dafa.

Un auto conduciendo de noche a través de la niebla espesa de la ciudad de Harbin. (VCG vía Getty Images)

Una vez allí, la policía local agredió verbal y físicamente a la pareja.

Fue entonces cuando Li tuvo su primera gran pérdida.

Li tuvo un aborto espontáneo debido a la presión psicológica y al sufrimiento causado por la policía.

Después de 15 días, los dos fueron liberados, pero otras dificultades esperaban afuera. El jefe de Wang en la autoridad portuaria, junto con el jefe de la policía local, llamado Zhang Baochang, organizaron una clase de lavado de cerebro a la que todos los practicantes de Falun Dafa en ese lugar de trabajo estaban obligados a asistir. Wang y los demás fueron forzados a ver las noticias y a leer los periódicos que difamaban y vilipendiaban a Falun Dafa.

El sufrimiento que Wang y Li habían soportado no los disuadió. En febrero de 2000, el marido y su esposa viajaron a Beijing, la capital de China, para hacer oír su voz. Se dirigieron al buró gubernamental específico para recibir y resolver las quejas de los ciudadanos. Sin embargo, una vez más se les negó una audiencia.

Una estación de policía inundada en Harbin. (Tao Zhang/Getty Images)

Esta vez, en lugar de irse a casa, decidieron que si las autoridades no los escuchaban, el ciudadano común si lo haría. Fueron a la Plaza de Tiananmen, también en Beijing, para contarle a la gente lo bueno que es Falun Dafa, y animar a otros a no creer en las calumnias del PCCh.

Sin que ellos lo supieran, estaban siendo seguidos por las fuerzas de seguridad.

Zhang, el mismo jefe de la policía local que había organizado la clase de lavado de cerebro, apareció junto con el capitán de policía del condado. Secuestraron a los dos y golpearon a Wang, dejándolo con heridas persistentes en el pecho. La pareja también sufrió interrogatorios, amenazas y fue forzada a permanecer de pie por largos períodos de tiempo.

Mujeres caminando a través del smog en Harbin. (VCG vía Getty Images)

Después de seis meses de tortura, Wang y Li regresaron juntos a su casa, pero pronto se produjo un nuevo hostigamiento por parte de las autoridades chinas.

Después de llegar, la empresa donde trabajaba Wang lo extorsionó por cuatro mil yuan (720 dólares).

En abril de 2001, Wang fue secuestrado de su casa y encerrado en un centro de rehabilitación de drogas durante un mes. Durante ese tiempo, tuvo que soportar nuevamente clases de lavado de cerebro. Mientras Li estaba en su casa, la policía local fue a buscarla, hostigando y amenazando a su familia. La familia luego sufrió otra gran pérdida.

El padre de Li falleció debido al estrés de ser constantemente hostigado por la policía.

Wang fue liberado después de un mes de prisión, pero a un gran costo. Había firmado declaraciones de arrepentimiento, diciendo que garantizaba abandonar su creencia para así poder salir del centro de rehabilitación.

La persecución continúa años después

Más tarde, en septiembre de 2010, la policía allanó la casa de Wang y Li. Registraron la casa, robaron una computadora portátil y llevaron a Wang a la estación de policía. Fue interrogado, agredido verbalmente y amenazado con una pena en prisión. Después de cinco días, Wang fue liberado, pero no antes de que la policía lo extorsionara por dos mil yuanes (360 dólares).

En marzo de 2011, la policía de Heilongjiang realizó redadas a gran escala en la provincia para secuestrar a practicantes de Falun Dafa. Para evitar otro arresto, Wang y Li dejaron su casa y se escondieron en otras zonas. Tenían poco dinero y dificultades para encontrar refugio.

Edificio rodeado de smog en Harbin. (STR/AFP/Getty Images)

Luego, en septiembre de 2015, los practicantes locales se unieron para demandar al excabecilla chino Jiang Zemin, el responsable de iniciar la persecución. Sin embargo, la policía volvió a realizar redadas en la zona, y tanto Wang como Li volvieron a esconderse.

Wang sufrió otra forma de persecución en noviembre de 2017. Su jefe en la autoridad portuaria, junto con el jefe de seguridad pública, usaron falsos pretextos de la política de las autoridades chinas para despedir a Wang. Sin embargo, todavía estaba obligado legalmente a pagar un impuesto de su jubilación de 14.000 yuan (2000 dólares) al año, que no podía pagar.

Por si las cosas no fueran lo suficientemente malas para la pareja, Wang sufrió un derrame cerebral en septiembre de 2018. Gastaron casi 10.000 yuan (1450 dólares) en gastos de hospitalización, y Wang todavía seguía sin poder trabajar.

La trágica historia de Wang y Li es una de las muchas de las que el Partido Comunista Chino es responsable, detrás de la falsa apariencia de una economía próspera. Las vidas de millones de personas de fe quedaron destrozadas por los arrestos ilegales, la tortura y la sustracción de órganos cometidos por el régimen chino.

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