Peligroso narcotraficante cambia su vida y se une a sacerdote para rescatar a 20,000 adictos

Por Romina Garcia
25 de Enero de 2021
Actualizado: 16 de Febrero de 2021

Un hombre que desde pequeño fue influenciado por un ambiente de delincuencia, comenzó en el camino de las drogas hasta finalmente convertirse en un peligroso narcotraficante. Sin embargo, un duro y triste acontecimiento hizo que cambiara su vida para siempre.

Célio Luiz Barboza, un minero de clase media, creció con lo básico para un niño, pero a la edad de 11 años comenzó su adicción a las drogas, según Razoes para acreditar.

Barboza se abrió camino en el ambiente del crimen y  las drogas, convirtiéndose en unos de los delincuentes más peligrosos, temido incluso por la policía. Era un narcotraficante lleno de poder, dinero y fama.

Pero un día Barboza sufrió el acontecimiento más duro y doloroso de su vida, lo que provocó que su mundo se desplomara y él cambiara para siempre: su hermano fue asesinado.

(lechenie-narkomanii/Pixabay)

El hombre dijo que no tenía más alternativas que “cambiar, marcharse o morir”.

Al cumplir 25 años, cuando Barboza atravesaba su peor momento, tomó las riendas de su vida y se internó en un centro para terminar con sus adicciones, según Cacadores de Bonss Exemplos. Allí lo ayudaron a curar su cuerpo y su alma para transitar un camino lejos de las drogas y la delincuencia.

La vida del exnarcotraficante dio un giro cuando un viaje lo llevó a la provincia de Piauí y conoció al padre Pedro Balzi, quien tenía la intención de construir un centro de rehabilitación que ayudaría a los jóvenes a dejar las drogas.

Barboza, que tenía la experiencia y el conocimiento de los procesos para ayudar a los jóvenes, se comprometió en el proyecto del padre Balzi y juntos construyeron Fazenda da Paz, un centro para la recuperación que acoge e instruye a personas que están sumergidas en las adicciones.

“Comenzamos a construirlo paso a paso, [fuimos] aprendiendo y la familia creció”, dijo Barboza a Razoes para acreditar.

(Pexels/CCO)

El hombre exadicto a las drogas, ahora terapeuta de Fazenda da Paz, dijo que aportó “enseñando todo lo que sabía” al grupo que comenzó, para que la comunidad creciera y se convirtiera en lo que es ahora.

“Fue esta convivencia entre pares la que construyó la gran comunidad que es Fazenda da Paz”, agregó.

El centro de rehabilitación comenzó como una casa en construcción de tan solo 20 m², que solo podía albergar a 12 personas en 1995. Actualmente, el centro ha ayudado a más de 30,000 personas. Incluso ha logrado una exitosa tasa de recuperación del 69% en 20,000 personas y ha integrado al 50% de ellas al mercado laboral.

Barbosa, quien entregó su vida al proyecto, vive con toda su familia en una de las fincas con más de 200 internos en tratamiento.

La destacada labor social de Barboza llegó a oídos de “Los cazadores de buenos ejemplos”, una pareja brasileña que viajan por el interior de su país y el mundo en busca de historias de personas que transforman sus comunidades con sus buenas acciones.

Imagen ilustrativa (Pixabay)

“Los cazadores de buenos ejemplos” incorporaron el proyecto Fazenda da Paz a su mapa de buenas acciones de Brasil para que el mundo conozca sobre el proyecto y sobre la exitosa recuperación de Barboza.

“Hoy, después de 30 años de abstinencia y 15 años a cargo de Fazenda da Paz, este hombre, que ya no es tan joven, ha ayudado a más de 15,000 personas a salir del mundo de las drogas”, según la página de la pareja.

“Es extraordinario ver que las personas pueden cambiar, incluso si todo el mundo dice que no. ¡La sinergia y el deseo de hacer el bien de Célio y el padre Pedro han transformado la vida y la realidad de muchas personas!”, afirman Iara y Eduardo Xavier, creadores de “Cazadores de buenos ejemplos”.


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