Pequeña beagle ‘adopta’ una zarigüeya abandonada después de perder a sus cachorros recién nacidos

Por Michael Wing - La Gran Época
18 de Mayo de 2019 Actualizado: 18 de Mayo de 2019

Dicen: “Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”. Estas palabras de sabiduría son verdaderas en muchos niveles, no solo en las vidas que vivimos como seres humanos, sino también en las vidas de nuestros amigos peludos en el reino animal.

Uno de estos casos notables tuvo lugar en un rancho ganadero cerca de la ciudad de Hamilton, en el sudeste de Australia. Una perrita llamada Molly había dado a luz a una camada de cachorros, todos los cuales, tristemente, murieron al nacer.

Sin embargo, la tragedia fue reemplazada por la alegría materna cuando Molly se topó con una zarigüeya bebé que no tenía una madre que la cuidara y la “adoptó”.

La dueña de Molly, Elle Moyle, compartió la historia con Nine News: “Molly estaba muy molesta y buscaba a sus cachorros por todas partes. Mientras buscaba a los cachorros que habían muerto, se encontró con una zarigüeya abandonada. Son inseparables”.

Estaba claro que la zarigüeya bebé, a la que llamaron Poss, confundió a Molly con su madre, e instintivamente, Poss se subió a la espalda de Molly, como las zarigüeyas bebé lo harían con su propia madre. Pero error o no, el bebé indefenso necesitaba una madre protectora, y Molly estaba más que feliz de complacerlo.

Moviendo la cola con alegría, ahora Molly deambula por el rancho de ganado con Poss en su espalda, y está claro que ambos han encontrado lo que les faltaba en sus vidas.

Uno podría argumentar que los sabuesos y las zarigüeyas, al ser especies completamente distintas, tienen poco en común entre sí. Por ejemplo, las zarigüeyas son animales nocturnos, lo que significa que Poss a menudo se encuentra durmiendo en un árbol durante el día, cuando Molly está fuera.

Sin embargo, como explica Moyle, “Molly se sienta bajo el árbol donde está durmiendo y la espera”. En otras palabras, hacen que funcione.

Hay tantos otros ejemplos de afecto interespecies que prueban que los instintos maternales, el amor, pueden de hecho trascender tales límites. Se sabe que las manadas de lobos crían bebés humanos. Los leopardos se han ocupado de monos bebés. Entonces no debería sorprender ver a la pareja unida y la gran alegría que les trae, especialmente a Molly.

Sin embargo, al menos por ahora, hasta que Poss crezca, se tienen el uno al otro, demostrando una vez más que, a veces, cuando perdemos algo que nos es querido, hay redención que encontrar, incluso en el reino animal.

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