Perro salva un ave inconsciente y comienzan una dulce amistad

Por La Gran Época
14 de Mayo de 2019 Actualizado: 15 de Mayo de 2019

Un perro salvó a un ave inconsciente en un balcón. Luego de que el ave se recuperara, el propietario de la casa intentó liberarla pero esta no se iba. En su lugar, esta voló y aterrizó sobre la cabeza  de su perro salvador, cosa que a este le encantó y dio comienzo a una heterogénea pero dulce amistad.

Diamond, un terrier Jack Russell estaba en casa con su dueño, Gunnar Kr Sigurjónsson, en Islandia ese día especial. A él le pareció percibir algo inusual y corrió a ver. Regresó lloriqueando con su amo, quien estaba trabajando en la computadora y deseaba que lo siguiera hacia afuera.

“Cuando no lo seguí, él regresó y lloriqueó aun mas,” dijo Gunnar a The Dodo,  “así que finalmente me rendí y lo seguí.

“Diamond corrió directo hacia el balcón, guiando a Gunnar hacia un pequeño pájaro en el suelo. “Pensé inmediatamente que el pájaro estaba muerto, así que llamé a Diamond hacia dentro,” dijo Gunnar. “Luego me pareció haber visto al pájaro parpadear.”

Mientras Gunnar intentaba colocar el ave en un pedazo de papel, esta empezó a aletear débilmente, así que Gunnar la llevó dentro y empezó a cuidarla.

Gunnar le dio al ave un poco de agua y alpiste. Una hora más tarde, cuando iba a dejar en libertad al pájaro, este parecía no desear marcharse en lo absoluto. Él “voló haciendo un gran círculo en sala y aterrizó de nuevo… justo encima de la cabeza de Diamond!”

Gunnar tomó el ave en su mano y en ese momento sucedió algo sorprendente. Diamond regresó y ‘besó’ el pico del ave con su nariz. ¡Luego empezó a lamer el pájaro! “La pobre ave tuvo que agitar sus alas una cuantas veces para mantener el equilibrio, pero pudo haberse ido volando en cualquier momento si lo deseaba,” recordó Gunnar, quien nombrado al pájaro como Bíbí.

Luego sacó a Bíbí y lo colocó en el balcón. Pero al plazo de una hora, encontró a Bíbí aun en el mismo lugar. “Así que salí de nuevo, lo recogí suavemente y lo regresé a la canasta con un poco de patata dulce.”

Bíbí permaneció durante la noche en la canasta y Diamond se mantuvo vigilándolo.

Gunnar eventualmente liberó el ave. Pero Diamond aparentemente aun extraña a su amigo.

“Un rato luego de la partida del pájaro, pregunté a Diamond: “¿Donde está Bíbí?”, explicó Gunnar. “El me miró muy fijamente, entonces corrió directamente hacia la puerta del balcón y saltó sobre el brazo del sofá, para mirar afuera.”

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