Profesor jubilado fabrica instrumento musical árabe para ayudar a preservar las tradiciones antiguas

Por Daksha Devnani
01 de Mayo de 2021
Actualizado: 01 de Mayo de 2021

A los 66 años, un profesor jubilado se encarga de mantener vivas las tradiciones ayudando a preservar un importante instrumento musical árabe.

Nazih Ghadban, originario de un pequeño pueblo del norte de la Bekaa, Líbano, lleva cuatro décadas fabricando a mano el oud —un instrumento de cuerda sin trastes, de cuello corto y en forma de pera—.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

En una entrevista por correo electrónico con The Epoch Times, Ghadban, que trabajó en el sector de la educación durante 44 años, dijo que la fabricación del instrumento no ha sido su principal fuente de ingresos.

“Fue una afición que creció conmigo y con el tiempo, la curiosidad, la experiencia y la pasión, se convierte en una artesanía que tiene muchos amantes en el mundo y de la que estoy muy orgulloso”, dijo Ghadban.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

Ghadban, uno de los mejores luthiers del mundo, y el menor de los tres hijos de su familia, mostró una gran pasión por la música desde muy joven. Solo tenía 12 años cuando se interesó por aprender a tocar el Oud, mientras su hermano mayor era un músico aficionado. Después de aprender los fundamentos de su hermano, Ghadban pasaba horas entrenando solo cuando su hermano estaba fuera.

Como Ghadban se crió en una familia con condiciones económicas difíciles, su padre no podía pagar un Oud de buena calidad. Por ello, Ghadban decidió construir él mismo el instrumento de cuerda con el apoyo y la motivación de sus hermanos.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

“Al principio, usamos madera local de la granja cercana y el resultado no fue muy bueno, pero con algunas mejoras y ánimos, sirvió para el propósito en ese momento y me sentí muy orgulloso de él”, dijo Ghadban. “Año tras año y Oud tras Oud, la calidad empezó a mejorar, fue un largo viaje lleno de aprendizaje y experimentos”.

Debido a su interés y dedicación por aprender música, Ghadban se unió a una banda local, y los integrantes quedaron impresionados por su habilidad. Luego participó en muchos eventos con ellos. Con la intención de aprender más y mejorar sus habilidades, a la edad de 18 años, empezó a estudiar música en el Conservatorio Nacional de Beirut, y también terminó una maestría en filosofía en la Universidad Libanesa en 1982.

Posteriormente, Ghadban trabajó como profesor de filosofía y fabricaba el Oud en su tiempo libre. Dependiendo del diseño, el talentoso músico tarda entre una semana y un mes en crear el instrumento. Todos los Ouds los fabrica él solo en su taller.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

“Me encargo de mis ouds de la A a la Z, y creo que ésta es la razón de mi éxito”, dice Ghadban. “En mi estilo de trabajo, lo principal es la calidad (sonido, estética y estructura) del instrumento y no la cantidad, ya que intento construir un instrumento para toda la vida”.

Cada Oud creado es una labor de amor de Ghadban, y cada uno, según él, comienza con la selección del tipo de madera y el diseño.

El Oud consta de tres partes principales: la cazoleta, la caja de resonancia y el mástil. El mástil y la caja de resonancia son de maderas duras como el palisandro, el nogal, la caoba, el ébano y el arce, mientras que la caja de resonancia es de maderas blandas como el pino, el abeto o el cedro.

(Cortesía de Nazih Ghadban)
(Cortesía de Nazih Ghadban)

El Oud ha desempeñado un papel importante en la cultura árabe y ha aparecido en muchos estudios históricos. Según Ghadban, sus orígenes se remontan a hace 5000 años. “El oud siempre ha estado ahí, es testigo de todos los acontecimientos, altibajos de la cultura árabe, y por eso se menciona en muchos libros históricos”, explica Ghadban.

Además de desempeñar un papel importante en la historia, el oud ocupa un lugar especial en el corazón de Ghadban.

“El oud es mi mejor amigo, me ha acompañado a todos los sitios a los que he ido, juntos hemos pasado por muchos altibajos y nunca me ha defraudado. A través de él, expreso todos mis sentimientos, y (…) me mantiene siempre ocupado. Estuvo a mi lado en los momentos tristes y en los alegres”, expresó Ghadban.

A cambio, Ghadban comparte que ha puesto su granito de arena para preservar esta pieza de arte única y compartirla con el mundo. Ha participado en muchos eventos y expediciones locales e internacionales en lugares como Fráncfort, Shanghai, Damas, Doha, Beirut, El Cairo y Túnez, entre otros.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

Ghadban admite que hace unos 15 años, con la invasión del avance tecnológico y la transformación digital, estaba preocupado por el futuro del Oud, ya que la generación más joven estaría más inclinada a descubrir “los límites imprevistos de los instrumentos eléctricos”. Pero con el tiempo, ha descubierto que siempre habrá una gran base de aficionados a los instrumentos auténticos y tradicionales.

“Observo un cambio hacia el Oud por parte de los músicos occidentales, especialmente los guitarristas, a los que les gusta descubrir nuevos instrumentos que les proporcionen nuevas sensaciones y desbloqueen sus potenciales ocultos”, afirma Ghadban.

(Cortesía de Nazih Ghadban)

Ghadban explicó que la cultura árabe es muy rica y que en el centro de ella se encuentra su música, que desempeña un papel importante. Además del Oud, Ghadban también vende en su página web el Buzuk árabe, un instrumento de dos cuerdas con un sonido encantador que también corre el riesgo de desaparecer.

Mientras el talentoso artista comparte un poco de su tradición con el mundo, subraya que otros países también deberían poder conservar sus propios instrumentos auténticos y tradicionales, y añade: “Lo antiguo es oro”.

Vea este video:

(Cortesía de Nazih Ghadban)


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