¿Puede Estados Unidos realmente desconectarse de China?

Después de cuatro décadas de expansión dentro de EE.UU., ¿es posible revertir el profundo alcance de China en la política, la economía y la cultura de Estados Unidos?

Por James Gorrie
25 de septiembre de 2020 5:33 PM Actualizado: 25 de septiembre de 2020 5:33 PM

El Partido Comunista Chino (PCCh) ha logrado un alcance sin precedentes en la vida estadounidense, y la extensión de la influencia de Beijing sobre muchos aspectos de la vida estadounidense es sorprendente.

Incluso una mirada superficial revela que la profunda penetración de China en las instituciones políticas, educativas y culturales de Estados Unidos ya no es negable. Incluso ciertos agentes de la ley siguen los deseos de Beijing.

Los mejores políticos que el dinero puede comprar

En política, Joe Biden, el exvicepresidente de Estados Unidos, y su familia, son un ejemplo de ello. El fondo de inversión de Hunter Biden recibió una gran cantidad de capital de inversión de los chinos. Algunas estimaciones llegan a los USD 1000 millones, o incluso más. Es difícil saberlo, ya que los detalles de la transacción no se han revelado por completo.

Con los miembros de su familia recibiendo grandes cantidades de dinero de gobiernos adversarios, como el de Beijing, ¿qué tipo de influencia les da eso sobre el candidato presidencial demócrata Joe Biden?

¿Qué tipo de influencia puede lograrse por esa cantidad de dinero?

Más concretamente, ¿no debería la aceptación de grandes cantidades de dinero de un adversario extranjero, mientras está ejerciendo un cargo, descalificar a ese político para ocupar ese cargo?

Desafortunadamente, la influencia de China va mucho más allá que llenar los bolsillos de los miembros de la familia de Joe Biden y de otros políticos.

De hecho, Biden no es el primero en aceptar efectivo chino, ni mucho menos. Bill Clinton financió su campaña de reelección de 1996 con donaciones de China.

Eso plantea la pregunta: «¿Cuántos políticos estadounidenses más están influenciados por el dinero chino?»

Intromisión en las elecciones estadounidenses

Ciertamente, los políticos influenciados por el dinero chino son demasiados. Desde un expresidente de la Cámara de Representantes hasta diplomáticos de carrera, la lista de funcionarios del gobierno de Estados Unidos en la nómina de China es demasiado larga para ser cómoda, con aliados en ambos lados del pasillo.

Lo que es igualmente perturbador es la amplitud de la influencia de China en nuestras elecciones. Como escribí a principios de este año en mi artículo, «Mira quién está interfiriendo en las elecciones de 2020«, esta elección no es una excepción.

De hecho, esta elección es crucial, por lo que China está haciendo todo lo posible para evitar que el presidente Trump gane un segundo mandato.

Eso significa tirar de cada cuerda que tiene en cada activo estadounidense. Los activos de China incluyen aliados en la academia y en Hollywood.

Influenciando la Academia

En el ámbito académico, la enorme presencia de China es ahora algo conocido públicamente, pero eso no significa que la academia esté libre de manipulaciones.

Los Institutos Confucio de China, por ejemplo, están financiados y administrados por chinos, y se han utilizado para expandir la influencia china en los campus estadounidenses. Aunque su presencia ahora está disminuyendo, ya que se les considera más como un adversario que como un apoyo cultural, han sido una fuente importante de propaganda y transferencias intelectuales durante la última década.

Asimismo, las Asociaciones de Estudiantes y Académicos de China (CSSA). El grupo, que tiene un nombre al parecer no beligerante, promulga propaganda pro China y genera censura política contra profesores y oradores universitarios anti-PCCh.

Al igual que políticos y otros funcionarios gubernamentales, profesores universitarios en múltiples disciplinas tecnológicas y científicas están ahora y han estado en la nómina de China a través de su programa «Mil Talentos». Muchos todavía participan en el programa.

Reformando la cultura estadounidense

El PCCh también comprende que, para controlar un país, es necesario controlar lo que piensa y cree su gente. Esta es una gran parte del intento de China de moldear las percepciones culturales estadounidenses.

Una de las fuerzas más influyentes en la cultura estadounidense es la industria del entretenimiento y, en particular, la industria cinematográfica de Hollywood. Lamentablemente, China ya posee gran parte de ella. El director Judd Apatow lo dice así: China le dice a Hollywood qué tipo de películas hacer para el público chino y estadounidense y Hollywood lo acepta con gusto.

Pero no son los únicos esclavos del PCCh. La NBA también.

En lugar de oponerse a la persecución del PCCh contra millones de uigures y contra la gente de Hong Kong, que lucha por sus derechos, la NBA se ha arrodillado ante Beijing.

Millones de jóvenes estadounidenses admiran a estas estrellas del baloncesto: ¿qué les dice la rendición de la NBA ante el régimen más perverso del mundo?

Censura tecnológica

El alcance del PCCh también se extiende profundamente a la comunidad empresarial de EE.UU., especialmente al sector de la tecnología y de las redes sociales. Twitter, Facebook, Apple, Google y muchos, muchos más se arrodillan ante Beijing y censuran las críticas al Partido Comunista y a sus líderes, tanto dentro como fuera del país.

Y todos están de acuerdo con eso.

Es hora de prevalecer sobre China

¿Cuánto más acceso a la economía estadounidense, incluidos los mercados de capitales y el derecho a hacer negocios aquí, debería darle Estados Unidos a China en estos días?

Hay muchos más ejemplos de la influencia ilimitada de China en la sociedad estadounidense y en nuestras instituciones y canales culturales más importantes, pero las descripciones anteriores dan una idea de la magnitud del poder y la influencia de China en Estados Unidos.

Cuánto tiempo permitiremos que el PCCh dicte lo que se enseña en nuestras escuelas, cuánto permitiremos que el PCCh censure nuestras películas y dé forma a nuestra cultura, leyes y política, eso dependerá, en gran parte, de las próximas elecciones presidenciales.

¿Debería Estados Unidos imponer restricciones más amplias y profundas con respecto a las empresas que son propiedad de China, los ciudadanos chinos y los estudiantes que operan dentro de Estados Unidos?

Seguro.

¿Debería emitirse una orden ejecutiva, que desautorice la censura de China en las redes sociales?

Absolutamente.

¿Debería Estados Unidos continuar desconectándose de China tanto y tan rápido como sea posible?

Por supuesto; el statu quo representa una amenaza inmediata y generalizada para Estados Unidos.

James R. Gorrie es el autor de “The China Crisis” (Wiley, 2013) y escribe en su blog, TheBananaRepublican.com. Tiene su sede en el sur de California.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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