Rescatan a una perrita que vivió toda su vida encerrada y recibe el amor que nunca antes conoció

Por La Gran Época
14 de Abril de 2019 Actualizado: 16 de Abril de 2019

Una perrita pit bull fue sometida al destino más desafortunado: la colgaron de una cadena corta de metal atada alrededor de su cuello, tan apretada que no podía bajar la cabeza.

Gracias a Dios que fue rescatada, pero su camino hacia la recuperación fue largo y difícil.

El dueño de Cala era mecánico en San José, Costa Rica. La perrita fue comprada como perra guardiana, pero sometida a abusos crueles. La cadena de metal alrededor de su cuello estaba tan apretada que apenas podía respirar y no podía descansar la cabeza.

Como resultado de estar desnutrida, la salud de Cala también se deterioró. Su dueño no se preocupaba por su bienestar y nunca se molestó en llevarla al veterinario, incluso cuando estaba enferma.

Los vecinos vieron en el espantoso estado en el que se encontraba Cala. Llamaron a la policía y al refugio de animales Territorio de Zaguates para ayudar a rescatar a la pobre perrita.

Los rescatadores llegaron justo a tiempo, ya que Cala estaba muy enferma física y emocionalmente.

La fundadora de Zaguates, Lya Battle le dijo a The Dodo, “La primera foto que vi mostraba a una criatura lamentable, despojada de su dignidad y dispuesta a renunciar a su vida, y cuyo espíritu fue destrozado, esperando el final mientras vivía una pesadilla interminable”.

Mientras recibía tratamiento para las heridas de su cuerpo, Cala agonizaba.

“Cuidarla fue tan doloroso para ella como lo fue para nosotros, pero finalmente comprendió que después del dolor venía el amor y las golosinas, así que aprendió a lidiar con ello como una campeona”, compartió Lya.

La tragedia golpeó de nuevo a Cala mientras permanecía en el centro. Los delincuentes alimentaron con salchichas envenenadas a los animales del refugio, matando a 16 perros, pero milagrosamente Cala sobrevivió.

Lya dijo que era por el tamaño de Cala y porque era una “chica fuerte”.

Después del ataque, Cala sufrió de “problemas neurológicos” como resultado del veneno, pero finalmente se recuperó.

Ahora forma parte de una familia cariñosa que la adoptó y no se queja de su comportamiento juguetón. Además se adaptó muy bien a otros perros.

Después de años de abandono, maltrato y cadenas, Cala parece estar haciendo todas las travesuras posibles. “Ella es feliz, fuerte, obstinada, un poco terca y malcriada por su madre adoptiva y su familia”, dijo Lya.

Aunque la historia de Cala comenzó como una pesadilla, su vida cambió por completo y está llena de amor.

“Este rescate fue una batalla heroica del bien contra el mal y del odio contra el amor, y al final, como siempre, el amor gana”, compartió Lya.

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