Testigo confiesa que financió campaña de Bachelet por orden de Lula

Por Mamela Fiallo Flor
17 de Septiembre de 2019 Actualizado: 17 de Septiembre de 2019

El expresidente de Brasil Lula Da Silva, sentenciado a 12 años de prisión por corrupción, habría ordenado la financiación de la campaña presidencial de la primera mujer presidente de Chile, una pieza clave para el sostenimiento del socialismo del siglo XXI en la región, Michelle Bachelet. Así lo afirma el empresario que proveyó los fondos.

Se trata de José Adelmário Pinheiro Filho, director de la empresa Constructora OAS, que está detenido desde el 2016 por corrupción y durante un interrogatorio confesó en su declaración judicial que financió ilegalmente la campaña presidencial de Michelle Bachelet.

Pinheiro –entonces presidente de la Constructora OAS- pagó 101,6 millones de pesos chilenos (más de 100 mil dólares) para la campaña de Bachelet.

El pago se realizó en el 2013 “mediante un contrato ficticio con Martelli y Asociados”, empresa de Giorgio Martelli, el operador político y recaudador de la campaña presidencial de Bachelet. La candidata del Partido Socialista asumió el cargo en marzo de 2014.

Pinheiro, mejor conocido como Léo, fue interrogado como parte de la investigación del caso Lava Jato, que logró la dimisión de la presidencia de Dilma Roussef y la prisión de su predecesor Lula Da Silva, quien según Pinheiro, ordenó el financiamiento de la campaña de Bachelet.

Además confesó, mediante el acuerdo de delación negociado con el Ministerio Público, que no solo estuvieron metidos grupos empresariales sino también los Gobiernos de Costa Rica y Chile, al igual que Bolivia en América y Guinea Ecuatorial en el África.

Según el testimonio, Lula dijo que habló con el expresidente chileno Ricardo Lagos, también del Partido Socialista, quien habría garantizado que la empresa constructora brasileña continuaría trabajando en Chile.

Evo Morales también está salpicado con el caso de corrupción

Mientras que los vínculos con Bolivia datan de mucho antes. A petición del líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Lula Da Silva, OAS se adjudicó la construcción de una vía entre las ciudades de Potosí y Tarija en 2003, según el empresario interrogado.

No fue fácil, pues la obra la había iniciado en 2003 Queiroz Galvao, empresa que rompió el contrato con el Gobierno boliviano en 2007. Lo que generó un impasse diplomático que Brasil, —entonces aliado del vecino socialista—, quería evitar.

En vista que Pinheiro se hizo cargo de este proyecto problemático que generó conflicto con el país vecino, el directivo de la constructora OAS aseguró que el entonces presidente brasileño, le ofreció a cambio la obtención de otro contrato en Bolivia.

Por último, el empresario mencionó la intervención de Lula en Costa Rica. En el 2011, Lula Da Silva recibió 200 mil dólares a cambio de una charla y la gestión del encuentro entre Pinheiro y el exjefe de Estado costarricense Óscar Arias. El empresario también se reunió con la entonces Presidenta Laura Chinchilla, cuyo partido es miembro de la Internacional Socialista, para negociar y posteriormente concretar la obtención de concesiones públicas.

Lula gestionó negociaciones con dictadores

Finalmente, Pinheiro admitió que la negociación con el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, fue posible gracias una vez más a Lula Da Silva. Obiang está en el poder desde 1979, cuando derrocó a su tío por medio de un sangriento golpe de Estado.

Una vez en el poder, convocó elecciones de partido único, donde ganó como único candidato posible. Luego tuvo contendientes a quienes superó por más del 98 %.

Según la investigación periodística titulada «Rico en petróleo, pobre en Derechos Humanos«, hubo sectores donde Obiang ganó con el 103 %. Lo cual sugeriría que el recuento de votos fue irregular.

El título de la investigación resuena con lo sucedido en varias naciones del continente americano, donde abunda el oro negro. Pero en ninguna se ha llegado al punto de Guinea Ecuatorial a nivel de censura, aunque Cuba se aproxima.

No existen periódicos, los canales televisivos le pertenecen al Estado y los escasos medios «alternativos» le pertenecen a la familia del dictador. A Obiang lo ha citado la prensa alemana diciendo: «¿Qué derecho tiene la oposición para criticar las acciones de un Gobierno?».

En vista que no hay informes ajenos a los oficiales, no se sabe a ciencia cierta el total de las víctimas perseguidas por el régimen. Pero un informe del Departamento de Estado de EE.UU. del 2008, indica que hay reiterados casos de tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

Pese al historial de censura y abuso generalizado a nivel de Derechos Humanos, tanto Lula como su socio de OAS no tuvieron reparo alguno en negociar con dicha dictadura.

Comúnmente los defensores del socialismo y sus regímenes alegan que el capitalismo pone al capital sobre las personas. Pero la evidencia afirma que los líderes socialistas, se han enriquecido a expensas no solo del empobrecimiento de sus gobernados, sino también por medio de la fuerza.

Uno de los mejores ejemplos es Michelle Bachelet, quien hoy es la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU. No le afectó ni para su cargo actual ni anterior recibir fondos de quienes negociaron con dictadores y torturadores.

Este artículo fue publicado originalmente en PanAm Post.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

 

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