Todos hablan de Venezuela, pero ¿quién ofrece ayuda?

29 de Mayo de 2017 Actualizado: 29 de Mayo de 2017

Las arepas siempre fueron reconocidas por ser el plato típico venezolano, pero hoy representan mucho más que eso.

Mientras en Venezuela continúan las protestas contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y junto con ellas las represiones que se han cobrado la vida de 60 personas, en el Perú, inmigrantes venezolanos vuelcan sus esperanzas en la venta de arepas.

Huyendo de la gran crisis en la que está sumergido su país, los venezolanos llegan al Perú, que se convirtió en una gran tierra prometida.

Venezuela
Protesta contra Maduro en Caracas, Venezuela. 16 de mayo 2017. (Foto: FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)

Mientras años atrás, a mediados de los 80, era Venezuela quien le abría las puertas a los inmigrantes peruanos que huían de la crisis económica que azotaba a su país, ahora el Perú demuestra ser un pueblo con memoria y comienza a devolverle el favor.

Las autoridades migratorias del Perú estiman que hay más de 6.000 venezolanos viviendo en el país, aunque se cree que esa cifra podría ser mayor a 15.000.

Según los datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática, los venezolanos representan un 6.4% de los extranjeros que residen en el Perú.

Dejando atrás su vieja “Tierra de Gracia”, cada vez más venezolanos optan por trascender las fronteras de su país en busca de nuevos horizontes donde recomenzar sus vidas. Porque irse, significa olvidarse de todo aquello con lo que soñaban y aferrarse a nuevas esperanzas.

Por suerte para ellos, existe un lugar al que podrán llamarle casa.

(Foto: FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)
(Foto: FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)

Como respuesta a esta gran oleada de inmigración, el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski promulgó a principios de enero un decreto que regulariza la situación migratoria de los venezolanos que llegaron en busca de nuevas oportunidades.

Atraídos por la solidez de la economía peruana, que según el Banco Mundial, es una de las economías de más rápido crecimiento de América del Sur, los venezolanos sueñan con asentarse y encontrar trabajo para así poder enviarle ayuda al resto de sus familiares que quedaron en Venezuela.

El Permiso Temporal de Permanencia (PTP), les permite a los ciudadanos venezolanos que ingresaron de manera regular hasta el 2 de febrero pasado, poder incorporarse a la formalidad migratoria.

Es decir que durante un año podrán residir, estudiar, suscribir contratos, realizar actividades remuneradas sujetas al pago de tributos, como así también tener acceso a una cuenta bancaria y servicios de salud. Oportunidades con las que ya no contaban libremente en su propio país.

Además, una vez que el plazo venza pueden comenzar a tramitar la calidad migratoria de Familiar de Residente.

El presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski. (Foto: BENAVIDES/AFP/Getty Images)
El presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski. (Foto: BENAVIDES/AFP/Getty Images)

Desde que el PTP entró en vigencia, la oficina de migraciones estima que más de 5.000 venezolanos solicitaron el beneficio y más de un 70% de las solicitudes han sido aceptadas.

El plazo actual para realizar las solicitudes vence en agosto, y para entonces se calcula que podrían beneficiarse hasta 36.000 inmigrantes.

El Perú toma posición frente a la crisis humanitaria que vive el pueblo venezolano y aplica una visión de derechos humanos que busca ser la primera pieza de un rompecabezas que ayude a reconfigurar la situación de Venezuela.

Esta medida responde de forma recíproca a la ayuda brindada por Venezuela décadas atrás, cuando los peruanos migraron a su territorio en busca de mejores oportunidades.

El rol se ha invertido, lejos atrás quedó la superpotencia venezolana que recibía inmigrantes y el Perú poco atractivo para la inmigración. Este cambio de roles, llevó al país a redireccionar sus políticas.

Diosdado Cabello
(Foto: LEO RAMIREZ/AFP/Getty Images)

Las medidas humanitarias destinadas a ayudar a los venezolanos, resultan innovadoras.

Frente a la implementación de esta novedosa política en materia de inmigración, se requiere también un sistema sólido para fortalecer la seguridad migratoria.

El Perú no sólo se está enfocando en la seguridad de los inmigrantes que ingresan a su territorio, si no también en la seguridad de sus propios habitantes cuando se movilizan por el mundo.

Por ejemplo, la implementación del pasaporte biométrico, desarrollado por la empresa francesa Imprimerie Nationale, es una de las medidas llevadas a cabo para consolidar la política de viaje seguro.

El pasaporte tiene un microchip incorporado que contiene los datos biométricos de la persona y cuenta con 88 medidas de seguridad que hacen que sea imposible de falsificar.

Buscando impulsar la modernización de la gestión migratoria y fortalecer la seguridad, el desarrollo del pasaporte peruano se alinea con las últimas tendencias globales que promueven el uso de la biometría.

Además, a principios de este año, el Perú elevó la seguridad de su control migratorio y aduanero gracias a la implementación del Sistema de Información Avanzada de Pasajeros.

Este sistema permite conocer con anticipación los datos de los pasajeros de los vuelos que llegan al país. Además, se espera que durante el curso de este año, se implemente un sistema innovador de reconocimiento facial, lo que demuestra los esfuerzos del Perú para incorporar tecnología que agilice el flujo migratorio.

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El Gobierno peruano a través de su política migratoria, le está brindando un salvavidas al pueblo venezolano.

El PTP fue reconocido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como un ejemplo para la región, ya que es la primera medida en el ámbito internacional que ampara los derechos de los inmigrantes venezolanos.

Frente a la gran necesidad de los venezolanos, el Perú decidió actuar. Mientras muchos hablan y especulan sobre posibles escenarios para la recuperación del país, el gobierno de Kuczynski decidió proceder con inmediatez y brindar la ayuda necesaria. Promoviendo políticas que aseguren la dignidad de los inmigrantes y trabajando al mismo tiempo para mantener el orden y la seguridad del Estado, el Perú está dando el ejemplo.

Estudiantes y profesionales venezolanos dejaron todo gracias a Maduro y redefinieron a las arepas como su fuente de salvación. La venta callejera de su comida típica les permite soñar con un mejor futuro, mientras que el Perú, alberga su deseo.

Lejos quedaron las interminables colas en los supermercados para conseguir productos de primera necesidad y la desesperada búsqueda de medicamentos y atención médica. También desapareció el temor de andar por las calles en plena luz del día.

Ahora, por las calles del Perú se escucha a los vendedores al grito de “Arepas, arepas”, el grito del pueblo venezolano resistiendo.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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