Un amplio dispositivo de búsqueda intenta cercar al terrorista de Estrasburgo

Por EFE
12 de Diciembre de 2018 Actualizado: 12 de Diciembre de 2018

La búsqueda en Francia de Chérif Chekatt, que este martes mató a dos personas en Estrasburgo y dejó a otra en muerte cerebral en un atentado terrorista, ha movilizado hoy a más de 700 agentes de las fuerzas del orden, con un control reforzado en esa ciudad y en las fronteras.

El cerco tiene a la capital alsaciana sometida a un amplio despliegue policial, un día después de que ese hombre, nacido en ella hace 29 años, sembrara el terror con un arma automática y un cuchillo.

Flores y velas son depositados junto a un cartel en que se lee “Todos Unidos Contra la Barbarie” hoy, 12 de diciembre de 2018, en el lugar donde falleció una de las víctimas en el atentado en Estrasburgo (Francia). EFE

La Policía Nacional implicó en su localización a los ciudadanos, con un llamamiento a posibles testigos que difundió en Twitter una foto del joven, destacó que mide 1,80 metros y tiene una corpulencia normal, y pidió no intervenir directamente, sino llamar al teléfono facilitado.

Chekatt atacó a varios viandantes y, posteriormente, se enzarzó en un tiroteo con cuatro militares del dispositivo antiterrorista Sentinelle que patrullaban por la zona, que respondieron y le hirieron en un brazo, sin lograr detenerle.

El presunto terrorista consiguió escapar también de un grupo de agentes con el que se cruzó al bajar del taxi a cuyo conductor obligó a dirigirse a su barrio, Neudorf.

Contribuyó a identificarle que hubiera confesado al conductor haber disparado y matado “a diez personas” y que le contara que la policía había registrado esa mañana su domicilio y había hallado una granada, según relató hoy en Estrasburgo el fiscal antiterrorista de París, Rémi Heitz, que confirmó el carácter terrorista del acto.

Según señaló hoy el ministro del Interior, Christophe Castaner, tres civiles trataron de detenerle poco antes de que anoche huyera del centro de la ciudad, y uno de ellos resultó herido con un arma blanca.

El perfil ofrecido por las autoridades judiciales retrata a un hombre que ha sido condenado 27 veces por delincuencia común y ha pasado dos veces por cárceles francesas, además de otras en Suiza y en Alemania, país que lo expulsó en 2017 a Francia, que lo había reclamado.

Aunque desde pequeño comenzó a delinquir y de adolescente fue un habitual de las comisarías, según un sindicalista policial, se atribuye a su paso por prisión su radicalización islamista y la práctica de un proselitismo religioso.

Sus motivaciones para pasar al acto, no obstante, siguen siendo desconocidas. Según algunos testigos, profirió proclamas como “Allahu akbar” (“Alá es el más grande”) durante su recorrido por Estrasburgo.

En su búsqueda se acudió hoy a lugares que frecuentaba y se detuvo a cuatro personas de su entorno: sus padres y sus dos hermanos.

Los servicios de inteligencia franceses tenían incluido a Chekatt con una ficha “S” en su archivo de individuos radicalizados, algo que ha servido a dirigentes de la oposición para criticar la lucha antiterrorista del Gobierno.

El Ejecutivo decidió ayer elevar a su máxima escala el plan antiterrorista Vigipirate, la de “urgencia por atentado”, y el primer ministro, Édouard Philippe, anunció hoy un refuerzo del dispositivo militar antiterrorista Sentinelle de 1.300 efectivos para garantizar la seguridad durante el periodo navideño.

Ese equipo reforzará el despliegue de 500 militares dedicados ya previamente a esta tarea.

Entre tanto, Estrasburgo amaneció hoy con aparente calma, aunque con menos gente de lo habitual en las calles, más silencio y solo algunos transportes y comercios abiertos.

El mercado navideño en cuyo perímetro se perpetró el ataque, uno de los más antiguos de Europa y el primero de Francia, con cuatro siglos de historia, cerró hoy, y tampoco abrirá mañana.

Fuentes de la delegación local del Gobierno indicaron a Efe que, además de la célula de atención médico-psicológica para los afectados y de la instalación de un centro de acogida para familias que busquen a sus allegados, se apoyará económicamente a las empresas obligadas al cierre.

Entre los heridos, de entre 20 y 65 años de edad, hay tres en estado crítico. “Las próximas horas o los próximos días serán decisivos” para la vida de algunos, resumió hoy la ministra de Sanidad, Agnès Buzyn.

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