Un destino cubano lejano a las playas paradisíacas y la tradicional Habana

25 de Enero de 2016 Actualizado: 26 de Enero de 2016

Para quien no sea amante del mar, Cuba ofrece también destinos de turismo natural en tierra firme, el principal de ellos el Valle de Viñales. A tan sólo 150 kilómetros de La Habana, el valle y gran parte de la sierra que lo rodea fueron declarados parque nacional hace diez años y comenzaron a integrar también el Patrimonio de la Humanidad de la Humanidad de la UNESCO.

Se extiende por más de 700 kilómetros cuadrados repletos de diferentes tonos de verde y unas formaciones montañosas de formas singulares conocidas como mogotes y que son únicas en toda la isla. Sobre uno de ellos, el mogote Pita, está pintado el Mural de la Prehistoria, de 150 metros de longitud, y en el que se representa el proceso evolutivo del ser humano y los animales.

En el valle se encuentran también numerosas cuevas, la principal de ellas la del Indio, de roca caliza. De su interior se pueden recorrer unos 200 metros a pie y otros 250 en lancha, a través del río San Vicente, uno de los dos riachuelos que discurren por su interior. Otras cuevas en la región son las de José Miguel o la caverna de Santo Tomás.

Valle de Viñales

Junto al valle se levanta el poblado de Viñales, que mantiene su imagen original de un asentamiento de agricultores. Sus casas, generalmente de un piso y con columnas de varios colores en las fachadas, están restauradas y muchas de ellas ofrecen alojamiento a turistas como alternativa a los hoteles de la zona, varios de ellos emplazados en el interior mismo del valle.

Turismo en Cuba. Pixabay
Turismo en Cuba. Pixabay

Al margen de visitas a la capital de la provincia y los tours que se ofrecen por las vegas en las que se cultiva uno de los tabacos más prestigiosos del mundo, otro de los destinos en alza es Soroa, localidad montañosa y con un clima húmedo y fresco que lo convierten en un lugar apropiado para el senderismo y excursiones a pie.

Entre los lugares a visitar se encuentra su Orquideario, con una superficie de 35.000 metros cuadrados que contiene más de 20.000 ejemplares, con 130 especies cubanas y 700 de otras partes del mundo. Fue fundado en 1943 por Tomás Felipe Camacho, un abogado nacido en las Islas Canarias, y es uno de los principales centros de investigación sobre estas flores de toda América Latina.

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