Un hombre de virtud atesora el tiempo como si fuera oro

15 de Enero de 2016 Actualizado: 15 de Enero de 2016

[Minghui Net] Hubo una vez un historiador llamado Liu Shu en la dinastía Song Norteña quien era conocido por su noble carácter y nobles aspiraciones. Fue diligente aprendiendo toda su vida. También fue un hombre de grandeza. Hizo un plan razonable cada día de su vida y nunca desperdició tiempo.

Liu estudió los clásicos confucianos cuando era joven y trataba cada día de dedicar algo de tiempo para memorizarlos. De hecho, estaba tan interesado en memorizar los clásicos confucionistas que a menudo se le olvidaba comer o ir a dormir.

Cuando Liu Shu tenía ocho años, un huésped en su casa dijo que Confucio no tenía hermanos. Liu Shu inmediatamente le dijo de memoria una parte de una obra de Confucio para demostrar que Confucio de hecho tenía un hermano. Su respuesta asombró a todos los presentes.

Liu Shu siempre podía contestar las preguntas formuladas por sus amigos. Él les decía que las respuestas podían encontrarse en los libros y que deberían leer más para encontrarlas.

“¿Qué dificultad? Cuanto más leo, más claro me vuelvo. ¡Es una alegría infinita leer!”

A la edad de 18 años, Liu Shu obtuvo una de las mejores notas en el examen de servicio civil, a nivel provincial. Yan Shu, el Primer Ministro de aquel tiempo, estaba impresionado con las excelentes respuestas de Liu Shu respecto a los clásicos, así que lo invitó a dictar conferencias en el colegio real. Yan Shu incluso llevó con él a un grupo de oficiales de gobierno para escuchar sus conferencias. El profundo entendimiento de los clásicos que poseía Liu Shu, al igual que su excelente carácter, eran tan impresionantes que inspiraron una tendencia hacia el estudio de los clásicos.

Cuando Liu Shu escuchó que Song Cidao, un erudito y funcionario de gobierno en la Provincia de Hao, tenía una gran colección de libros, viajó varios cientos de miles de millas sólo para pedir libros prestados. Song Cidao invitó a Liu Shu a quedarse en su casa y lo recibió con un festín. Pero Liu Shu dijo, “Tú y todas las personas deben saber que no vine aquí para comer y beber. ¿Podría por favor pedirle que remueva todos estos platos? He venido en busca de conocimientos en su excelente colección de libros”.

Desde tiempos antiguos, todos aquellos que han abrigado ambiciones nobles han atesorado el tiempo

Song Cidao llevó a Liu Shu a su biblioteca privada y Liu leía y transcribía libros día y noche durante dos semanas, hasta que hubo estudiado y transcrito todos los libros que le interesaban. Song Cidao replicó: “Es admirable ver que fuiste capaz de resistir algo tan difícil”. Liu Shu sonrió, “¿Qué dificultad? Cuanto más leo, más claro me vuelvo. ¡Es una alegría infinita leer!”

Liu Shu era un funcionario de gobierno honesto y perdonaba. Decía siempre la verdad. Él hablaba de seguir la vía de los dos reyes, Yao y Shun, y gobernaba a su gente con bondad. Dado que él realmente se interesaba por las necesidades de su gente y los escuchaba, ellos lo admiraban y lo querían mucho.

Él se demandaba a sí mismo altos estándares. A excepción de un corto tiempo para dormir, Liu Shu pasaba todo su tiempo disponible estudiando y haciendo cosas significativas. No importa lo que pasaba alrededor de él, Liu Shu se aseguraba de estudiar todos los dias. Una vez escribió un libro en donde listaba 20 errores que él cometió y 18 cosas que él hubiera podido haber hecho mejor. Pero él miraba dentro de sí con tiempo suficiente para corregir sus errores. La honestidad y valentía que Liu Shu manifestaba eran realmente extraordinarias.

Desde tiempos antiguos, todos aquellos que han abrigado ambiciones nobles han atesorado el tiempo. Hubo un dicho en la antigüedad: “Un sabio no valorará una pieza de jade de un metro, pero sí un centímetro de tiempo”. Tao Yuanming, un famoso poeta en la dinastia Jin, una vez dijo: “La mejor época de vida no aparece otra vez, al igual que la mañana no aparecerá otra vez en un mismo día. Recomiendo que todos atesoren el tiempo, porque el tiempo no los esperará”. Su excelente cultivación de valores morales y su noble carácter nos dan una gran lección.

 

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