Lleva a escondidas a un perro callejero de Afganistán a EE.UU. y el peludo termina salvándole la vida

Por La Gran Época
14 de Abril de 2019 Actualizado: 16 de Abril de 2019

Este marine contrabandeó un perro callejero de Afganistán a los Estados Unidos después de formar una amistad improbable.

Cuando el infante de marina Craig Grossi se encontró con un perro callejero mientras realizaba trabajos de reconocimiento en el distrito de Sangin en Afganistán en 2010, esperaba que el perro sin hogar fuera hostil hacia él.

“Cuando me acerqué a él, pude ver que estaba cubierto de insectos, que estaba incómodo y que su pelo estaba enredado”, dijo Craig a PEOPLE. “Y cuando me acerqué un poco más, empezó a mover la cola, y eso realmente me congeló, porque eso es lo último que pensé que haría”.

No era como los otros perros que vagaban en jaurías, siendo en su mayoría agresivos con los humanos. Así que Craig decidió hacerse amigo de este perro inusual “con una cabeza grande y patas pequeñas“, y lo llamó Fred.

Fred inmediatamente mostró su voluntad de ser amigo de Craig, movió su cola y procedió a seguirlo a dondequiera que fuera. Cuando los marines hacían reconocimiento en una aldea, Fred iba con ellos y nunca ladraba ni hacía ruidos.

Luego llegó el día en que Craig abandonó el área, y un helicóptero venía a sacarlo a él y a sus compañeros marines para llevarlos al Campamento Leatherneck. Craig estaba destrozado; una parte de él no quería dejar atrás a su fiel compañero.

“Tuve una pequeña conversación con Fred y le dije, ‘Mira, esto es arriesgado hombre, si realmente quieres esto, solo necesito que me sigas hasta el helicóptero'”, recordó Grossi.

Y eso es justo lo que Fred hizo.

“Me gusta decir que tuvo un viaje en helicóptero antes de un viaje en auto”, recordó Craig.

Craig logró enviar a Fred a los Estados Unidos mientras era llamado a regresar al servicio activo. Fue durante ese tiempo que Craig sufrió una grave lesión en la cabeza.

Después de su recuperación, regresó a América y se reunió con Fred.

Cuando Craig comenzó la universidad, Fred estuvo a su lado inspirándolo a escribir un libro sobre el tiempo que pasaron juntos, y sobre lo mucho que el perro le ayudó a superar el trastorno de estrés postraumático.

Fue a través de la energía positiva de Fred que Craig a superó los desafíos de regresar a una vida normal.

“Yo entraba por la puerta y él prácticamente me tiraba los zapatillas para ir correr”, dijo Craig al Washington Post. “Me quitaba el traje y la corbata tan rápido como podía, bajábamos por la colina y rodeábamos los monumentos y pasábamos todo el tiempo posible afuera, y eso me ayudó a volver al trabajo”.

“Lo enérgico, positivo y feliz, es contagioso”, aseguró Craig. “Yo rescaté a Fred una vez, pero él me rescata todos los días”.

Mira el vídeo a continuación:


Este pobre pastor alemán ya no confía en los humanos

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