‘Una perversa persecución sin precedentes’—Capítulo doce: Una maldad sin precedentes tras la sustracción forzada de órganos: la decisión de morir espiritual o físicamente

Por Torsten Trey
17 de Noviembre de 2019 Actualizado: 17 de Noviembre de 2019

La Gran Época se enorgullece de republicar “Una perversa persecución sin precedentes: Un genocidio contra lo bueno de la humanidad” (eds. Dr. Torsten Trey y Theresa Chu. 2016. Clear Insight Publishing). El libro ayuda a entender la sustracción forzada de órganos en China al explicar la raíz de esta atrocidad: el genocidio cometido por el régimen chino contra los practicantes de Falun Dafa.

Una práctica médica absurda y de una maldad sin precedentes

La gente de todas partes acoge la dignidad humana, las libertades básicas y el derecho a vivir en paz. La profesión médica se dedica a servir a los seres humanos para que se recuperen de la enfermedad, y si tiene éxito, para ayudar a prolongar la vida. Esta es la misión de la profesión médica. El juramento médico habla de no hacer daño. Es entonces terrible que la profesión médica en China esté participando en acabar con la vida de prisioneros de conciencia con el propósito de sustraer y trasplantar sus órganos. Es ambas cosas a la vez: lucrar con trasplantes y un método de persecución.

Una ley china, aprobada en 1984, permitía la extirpación de órganos de prisioneros, pero fue solo después de 1999 que los trasplantes en China aumentaron significativamente. ¿De dónde provenían los órganos para trasplantes? Luego de que millones de creyentes espirituales y miembros de grupos étnicos fueron deshumanizados, excluidos y perseguidos, la condición al estilo “1984” para sustraer órganos de prisioneros ejecutados se expandió a un conjunto mayor de fuente de órganos: los prisioneros de conciencia. En resumen, la medicina del trasplante en China se convirtió en una disciplina médica absurda; es incomprensible dar tratamiento de salud a un grupo de personas acabando por la fuerza con la vida de otro grupo.

Desde 2006, informes de investigación y otras evidencias publicadas señalaban que los prisioneros de conciencia, particularmente los practicantes de la perseguida disciplina espiritual Falun Dafa, eran sometidos a la sustracción forzada de sus órganos. En cinco años, se publicaron tres libros que discuten el asunto desde varios ángulos: Cosecha Sangrienta (2009), Órganos del Estado (2012) y El Matadero (2014). Los investigadores compilaron evidencia convincente, aunque en su mayoría circunstancial. Aún así, desde julio de 2006, luego de la primera publicación del informe de Kilgour y Matas (que produjo Cosecha Sangrienta tres años después), no ha habido inspección internacional de los centros de trasplante chinos. Hasta la fecha, China no ha respondido al cuerpo de evidencia de una manera adecuada.

En cambio, el Medical Tribune de China(1) de noviembre de 2014 cita al profesor He Xiaoshun en una conferencia de prensa, hablando sobre la demanda de más investigación con el profesor y exviceministro de salud de China, Huang Jiefu: “Abramos las puertas y dejemos que los intelectuales internacionales vengan a investigar estos rumores [sobre la sustracción de órganos inmoral]”. El profesor Huang respondió: “Aún no es el momento”. Si aún no es el momento, ¿cuándo será el momento? ¿Qué están esperando?

Intentos de engañar

El 27 de junio de 2001, el cirujano chino Wang Guoqi testificó ante el Subcomité de Operaciones Internacionales y Derechos Humanos de la Cámara de Representantes de EE. UU. que en China los órganos eran sustraídos de los prisioneros luego de ser ejecutados(2). El 29 de junio de 2001, el New York Times citó a la portavoz del Ministerio del Extranjero de China, Zhang Qiyu, diciendo que el testimonio del Dr. Wang eran “mentiras sensacionalistas” y una “difamación brutal” contra China. “La fuente mayor de órganos humanos viene de donaciones voluntarias de ciudadanos chinos”, dijo.

En 2006, The Guardian informó que Huang, en diciembre del año anterior en Manila, “hizo la primera confesión oficial de que el país sustraía órganos de prisioneros ejecutados”(3). En noviembre de 2006, Huang reiteró en Guangzhou que la mayoría de los trasplantes de órganos era de prisioneros ejecutados, excepto por un pequeño número de víctimas de accidente de tránsito, contradiciendo así completamente la declaración anterior de Zhang.

En 2007, un año antes de los Juegos Olímpicos de Beijing, en la Asamblea General de la Asociación Medica Mundial (AMM) en Copenhague, la AMM anunció un acuerdo con la Asociación Médica China (AMC). La AMC afirmó que los “órganos de prisioneros y otros individuos en custodia no deben ser usados para trasplante, excepto para sus familiares inmediatos”(4). En una carta a la AMM, el vicepresidente y secretario general de la AMC, Dr. Wu Mingjiang, dijo:

“Se ha alcanzado un consenso (…) de que los órganos de prisioneros y otros individuos en custodia no deben ser usados para trasplantes, excepto para sus familiares inmediatos”.

Aún así, luego de 2007, los números de trasplantes que fueron reportados continuaron llegando a los 10.000 por año. En 2012, el Washington Post citó al ministro de salud chino afirmando que “se realizan 10.000 operaciones de trasplantes de órganos por año”, y que el 65% de esos trasplantes fueron realizados con órganos de prisioneros ejecutados. Es improbable que todas las decenas de miles de pacientes para trasplante luego de 2007 hayan sido “familiares inmediatos” de prisioneros ejecutados.

En 2009, The Telegraph citó a Huang diciendo que los reclusos condenados a muerte “definitivamente no [son] una fuente apropiada para trasplantes de órganos”(5). El 17 de mayo de 2013, un artículo de Associated Press cita a Huang en una conferencia en Beijing, diciendo que la provisión de órganos de prisioneros ejecutados es “lucrativa, no ética y viola los derechos humanos”(6). Pero tres días después, cuando se le preguntó sobre usar prisioneros como fuente de órganos en una entrevista con ABC TV de Australia el 20 de mayo, Huang afirmó:

“¿Por qué lo objetas? No tengo objeción en usar la donación de órganos de prisioneros ejecutados si él o ella han demostrado libremente que esa es su última voluntad”.(7)

En marzo de 2012, Huang dijo que China establecería un programa de donación de órganos y prometió que el Gobierno dejaría de depender de órganos de prisioneros ejecutados en tres a cinco años.(8)

Ocho meses más tarde, en noviembre de 2012, Huang dijo: “China dará por terminada su dependencia de órganos de prisioneros ejecutados en uno a dos años”(9). Luego en marzo de 2014, Huang afirmó: “los prisioneros ejecutados son también ciudadanos. No podemos negarles su derecho a donar órganos”, indicando que China continuaría usando órganos de prisioneros. Él también afirmó que, una vez que los prisioneros entran al Sistema de Respuesta de Trasplantes de Órganos de China (COTRS) como donaciones de ciudadanos, habría solo un concepto, este es, la donación de ciudadanos.(10)

Entre 2001 y 2014, funcionarios chinos han repetidamente hecho declaraciones contradictorias sobre la fuente de los trasplante de órganos. Este ir y venir ha confundido y engañado a la comunidad internacional, dejando bien en claro que las garantías de China no son confiables. En este contexto, el comentario de Huang de que “aún no es momento” no sorprende. China está ganando tiempo.

Las idas y vueltas de China no son una coincidencia. Es intencional. Causa confusión, distrae de la subestimada sustracción de órganos de prisioneros de conciencia e impide que la comunidad internacional busque investigaciones e inspecciones externas de los hospitales chinos. Cualquier demora en la demanda de una inspección internacional resulta en una demora a lo que demanda nuestra responsabilidad profesional: acabar con este horrendo abuso médico. Nuestra demora es a expensas de vidas humanas. No hay duda de que las organizaciones y funcionarios occidentales han ciertamente demostrado paciencia, pero los pasados 14 años de microacciones luego del testimonio del Dr. Wang se pagan con más de 150.000 trasplantes de órganos cuyas fuentes son mas o menos la misma cantidad de prisioneros de conciencia y presos convictos.

Morir espiritualmente al ser forzado a sacrificar la creencia de uno, o morir físicamente al ser forzado a sacrificar la vida por un trasplante, es una dura realidad para los practicantes de Falun Gong en China. Mientras los culpables dan a sus víctimas la opción de morir espiritual o físicamente, la gente del mundo libre tiene la opción de actuar o ignorarlo. El canibalismo del trasplante en la China de hoy no tiene precedentes en la historia conocida y requiere acciones sin precedentes.

Una de tales acciones fue la fundación de la ONG médica, Médicos Contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH). DAFOH se concentra en un tema especializado dentro del campo de la medicina de trasplante: la sustracción forzada de órganos sin consentimiento libre y voluntario. Aún así, el asunto subyacente –la muerte inducida intencionalmente de los “donantes de órganos”– sacude los cimientos de la medicina y no debe permanecer sin respuesta de la comunidad médica.

El pedido de acabar con el asesinato por órganos no interfiere con los asuntos internos de Estado—es una obligación moral

En un país donde se sabe que los veredictos se deciden antes de que se abra el caso, donde los abogados defensores tienen prohibido defender a candidatos a pena de muerte, y donde las cortes aprueban la sustracción de órganos después de las ejecuciones, no hay Estado de derecho. En consecuencia, si somos completamente francos sobre las prácticas de China, la terminología “obtención de órganos luego de la ejecución” debería remplazarse con “asesinato por órganos organizado por el Estado”. Es nuestra obligación moral pedir el fin de la medicina de trasplante que toma parte de tales abusos.

El aumento exponencial del número de trasplantes en cuatro años luego del comienzo de la persecución a Falun Gong es notable. ¿Por qué esta disciplina fue objeto de este abuso? Los practicantes de Falun Gong aspiran a mejorar su carácter moral siguiendo los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Luego de julio de 1999, se convirtieron en objeto de lavado de cerebro, trabajo forzado y tortura. La muerte por tortura de los practicantes de Falun Gong es generalizada en China.

Navegar unos momentos por el sitio web www.faluninfo.net nos da una idea sobre la extensión de la brutalidad de la persecución. El problema básico es que una vez que se pierde el respeto por los seres humanos, y se rechaza el derecho a vivir y el derecho a creer, no queda nada. Desde el lado del perpetrador, literalmente no hay diferencia entre la muerte por tortura y matar prisioneros de conciencia por sus órganos, con la excepción de que en el último caso uno puede convertir los cuerpos de decenas de miles de prisioneros de conciencia en un lucrativo negocio de varios miles de millones de dólares.

Con el informe de Kilgour y Matas en 2006, el impensable crimen de China perdió la tapa que lo cubría. Las investigaciones de los últimos años han generado convincentes piezas de evidencia, cada evidencia es como la pieza de un rompecabezas. Y como un rompecabezas, cuantas más piezas encajen, más visible será el cuadro, y lo que antes eran solo alegatos ahora se muestran como hechos irrefutables. Rehusarse a reconocer el cuadro porque faltan las últimas cinco o diez piezas es equivalente a la ignorancia. El informe inicial de Kilgour y Matas contaba con 17 piezas de evidencia, tres años después, su libro Cosecha Sangrienta (2009), contaba con más de 50 piezas de evidencia. A estos les han seguido otros informes y trabajos publicados con nueva evidencia, mientras la respuesta de China ha seguido siendo evasiva. En vez de simplemente probar que los alegatos están equivocados, permitiendo las inspecciones internacionales, un conjunto de anuncios y promesas han servido para distraer al público. Las medidas engañosas del gobierno tuvieron éxito en impedir que la comunidad internacional pida inspecciones a los hospitales y campos de detención chinos.

Una investigación piloto de la DAFOH en 2014 estudió el fenómeno de los extensos exámenes médicos a los que son sometidos los practicantes de Falun Gong en los campos de trabajo forzado de China. Esos campos, por su mera naturaleza, abusan del trabajo forzado sin pagar salarios adecuados. Sin embargo, según el número de testimonios recolectados en el estudio, parecería ser que los practicantes de Falun Gong detenidos en campos de trabajo forzado son forzados a realizarse decenas de miles de costosos exámenes médicos(11). Los practicantes fueron obligados a realizarse los exámenes médicos, ya que no los pidieron ni estuvieron de acuerdo con realizarlos. Por el contrario, era rutinario tomar muestras de sangre de reclusos cuando llegaban a los campos de trabajo. Estas muestras de sangre, pruebas de orina, rayos X, ecografías, etc, son costosos. Si les preocupa el bienestar de los reclusos, ¿por qué no simplemente proveerles comida y agua fresca, sanitarios limpios y menos de 17 horas al día de trabajo forzado? La amortización de los gastos médicos a través de los trasplantes ciertamente compensaría los costos y ayudaría a proveer una cantidad suficiente de órganos.

¿Por qué se persigue a Falun Gong sin que sus practicantes hayan violado ninguna ley y sin haber hecho daño alguno? La razón de la persecución y su subsiguiente sustracción forzada de órganos se reduce a los principios de bondad en los que se basa la práctica: verdad, benevolencia, tolerancia, que se ubican en directa oposición a la ideología del Partido Comunista:

  • Mientras que Falun Gong aspira a la verdad, los planes del Partido Comunista Chino (PCCh) se basan en la información sesgada, la propaganda y el engaño.
  • Mientras un lado aspira a la verdad y la benevolencia, el otro lado predica la guerra de clases, expropia las tierras de cultivo y gobierna con un puño de hierro.
  • Mientras que uno es tolerante, el otro castiga a cualquiera que tenga una opinión o pensamiento distinto a las directivas del partido.

El único aspecto de desobediencia civil de los practicantes de Falun Gong en China yace en el deseo de creer libremente en verdad, benevolencia y tolerancia, y practicar libremente un conjunto de cinco ejercicios suaves, del tipo qigong. Fuera de China, esto no se considera desobediencia civil, sino más bien, una contribución valiosa y loable a la sociedad. En este sentido, para responder por qué Falun Gong es perseguido en China y sometido a la sustracción forzada de órganos, se puede consultar con Henry David Thoreau:

“Ante un gobierno que encarcela a cualquiera injustamente, el verdadero lugar de un hombre justo es también una prisión”(12).

Ante el régimen totalitario en China, donde no existe el Estado de derecho y las sentencias judiciales se deciden antes de que la audiencia comience, es más probable que encontremos a la gente justa en las prisiones. Falun Gong conlleva los principios más valiosos para la humanidad y, desde 1992, ha irrefutablemente hecho más para la dignidad humana y el bien de la humanidad que el PCCh. El odio del gobierno a Falun Gong y a otros librepensadores de noble corazón no es un problema de Falun Gong ni es un problema de la gente. Es un problema que el PCCh tiene con la humanidad. El régimen chino le da a los practicantes de Falun Gong detenidos una elección: retractarse de su libre creencia o sufrir. Esta es también la elección que el PCCh le da a la gente del mundo.

Matar gente por sus órganos contradice todo los cimientos de la humanidad y de la profesión médica

Cuando la vida humana y los principios universales están en juego, hablar y pedir el fin de la sustracción forzada de órganos no es solo un derecho básico, sino una obligación moral. Pedir el fin de la sustracción forzada de órganos de los practicantes de Falun Gong y otros prisioneros de conciencia requiere pedir un fin a la persecución. La dignidad humana y los derechos básicos no terminan en las fronteras de un país. Por definición, son inherentes a la humanidad. La afirmación de China de que discutir sobre derechos humanos es interferir con los asuntos internos de un país es una descarada hipocresía: al suprimir los derechos humanos básicos y las iniciativas globales para mejorar la calidad de vida, el régimen chino ha interferido con los asuntos internos de la gente del mundo y sus naciones.

Pedir el fin de la sustracción forzada de órganos de los practicantes de Falun Gong y otros prisioneros de conciencia es el derecho básico de toda la gente, y el gobierno chino debería abstenerse de interferir con los asuntos internos de la gente del mundo. La persecución contra Falun Gong y sus tres principios es una persecución contra la bondad en la humanidad. La fuerza impulsora detrás de la sustracción forzada de órganos de China no tiene precedentes en su perversidad y necesita acciones firmes y sin precedentes de la humanidad. Es la elección de una vida.

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[1] http://www.cmt.com.cn/detail/623923.html&usg=ALkJrhj1Ume7SWS_ 04UtatL3pWKYRbFxqw (last accessed Nov 21, 2014

[2] http://waysandmeans.house.gov/legacy/trade/107cong/7-10-01/7-10w olf.htm (last accessed Nov 12, 2014)

[3] http://www.theguardian.com/world/2006/apr/19/china.health (last accessed Nov 12, 2014

[4] Peter O’Neil; China’s doctors signal retreat on organ harvest; Canadian Medical Association Journal; 2007 November 20; 177(11): 1341. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2072972/ (last accessed Nov 12, 2014

[5] http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/asia/china/6094228/China- admits-organs-removed-from-prisoners-for-transplants.html (last accessed Nov 12, 2014

[6] http://bigstory.ap.org/article/cultural-attitudes-impede-organ-donations-china (last accessed Nov 12, 2014)

[7] http://www.abc.net.au/news/2013-05-20/chinese-doctor-hits-back-at- critics-over-organ-donation-program/4701436 (last accessed Nov 12, 2014

[8] http://news.qq.com/a/20120322/001592.htm (last accessed Nov 12, 2014

[9] http://finance.chinanews.com/jk/2012/11-21/4347626.shtml (last accessed Nov 12, 2014

[10] http://news.sciencenet.cn/htmlnews/2014/3/289619.shtm (last accessed Nov 12, 2014

[11] http://www.dafoh.org/implausible-medical-examinations-falun-gong- forced-labor-camp-workers/ (last accessed Nov 12, 2014)

[12] Henry Thoreau, Civil Disobedience and Other Essays; http://www. brainyquote.com/quotes/quotes/h/henrydavid135750.html (last accessed Nov 12, 2014)

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