‘Una perversa persecución sin precedentes’ – Capítulo Uno: La lógica de un dictador

Por Michael Wu
05 de Agosto de 2019 Actualizado: 05 de Agosto de 2019

La Gran Época se enorgullece de republicar “Una perversa persecución sin precedentes: Un genocidio contra lo bueno de la humanidad” (eds. Dr. Torsten Trey y Theresa Chu. 2016. Clear Insight Publishing). El libro ayuda a entender la sustracción forzada de órganos en China al explicar la raíz de esta atrocidad: el genocidio cometido por el régimen chino contra los practicantes de Falun Dafa, también conocido como Falun Gong.

En octubre de 1999, Alain Peyrefitte, director editorial de Le Figaro, uno de los periódicos más importantes de Francia, realizó una entrevista escrita con el entonces jefe del Partido Comunista Chino (PCCh), Jiang Zemin, antes de su visita a Francia. En la entrevista escrita se pedían los comentarios de Jiang sobre temas de China, Francia y otras partes del mundo.

Jiang, en un intento de justificar su lanzamiento de la violenta persecución contra Falun Dafa medio año antes, aprovechó esta oportunidad para controlar activamente los medios de comunicación internacionales llamando a Falun Dafa una “secta malvada”.

El PCCh eligió a Francia por dos razones. En primer lugar, después del incidente de la Orden del Templo Solar que conmocionó al mundo, Francia había estado adoptando una serie de medidas administrativas y judiciales durante muchos años para evitar la proliferación de sectas dentro del país. Por lo tanto, el PCCh vio este período histórico único como una buena oportunidad para instigar confusión entre lo bueno y lo malo.

La segunda razón es que las entrevistas con dignatarios extranjeros de visita son intensamente solicitadas por los medios de comunicación franceses en la feroz competencia por el mercado de consumo. El PCCh siguió el juego dando a Le Figaro el privilegio de entrevistar a Jiang con la condición de que el texto de la entrevista se publicara en su totalidad. Peyrefitte, a quien le encantaba la atención política y mediática, fue obediente a las demandas del PCCh.

El día de la llegada de Jiang a Francia, Le Figaro publicó todo el contenido de su entrevista, tal como se había acordado previamente. La entrevista impactó severamente a la opinión pública local: algunos periodistas repetían como loros las palabras de Jiang mientras que otros permanecían en silencio, temerosos de hacer el más mínimo ruido sobre el arresto, detención, tortura y lavado de cerebro que estaban ocurriendo contra Falun Dafa en China continental.

A principios de los años 90, el PCCh ya había gobernado China durante más de 40 años, lo que provocó un inmenso sufrimiento a cientos de millones de personas inocentes. Los ciudadanos chinos en general comenzaron a poner en duda la ideología comunista y muchos buscaban una conexión renovada con sus raíces tradicionales y espirituales. Falun Dafa, una práctica de superación personal de la Escuela Buda, basada en ‘Verdad, Benevolencia y Tolerancia’, recibió un amplio reconocimiento en todos los niveles de la sociedad china en un período de tiempo sorprendentemente corto. Los medios de comunicación oficiales del PCCh promocionaron a Falun Dafa como “100 por ciento beneficioso y ni un poco dañino”. En 1998, seis años después de su presentación al público, alrededor de 100 millones de personas –según estimaciones del propio régimen– estaban practicando Falun Dafa. Sin embargo, a medida que la práctica crecía en popularidad, el PCCh comenzó a cambiar su opinión sobre Falun Dafa.

Desde que el PCCh llegó al poder, mantuvo estrictamente un principio esencial: nunca debía permitir la existencia paralela de otras organizaciones. El PCCh considera que la regla vertical de arriba hacia abajo es la necesidad fundamental para su supervivencia. La llamada “Conferencia Consultiva Política del Pueblo” no es más que una fachada. Los miembros deben declarar su lealtad al PCCh en las constituciones de sus partidos. Desde la “Conferencia de Representantes del Pueblo” hasta organizaciones comunitarias como el Sindicato de Trabajadores, la Liga Juvenil Comunista, la Federación de Mujeres y otras organizaciones en fábricas, escuelas, tiendas, vecindarios y aldeas, todos tienen que establecer comités o subcomités del PCCh. Esta es la característica de la realidad política de China. Con Falun Dafa ahora ocupando un lugar destacado en el escenario nacional, con más adherentes de los que tenía el PCCh, la práctica involuntariamente sirvió para amenazar la supervivencia del gobierno. Los principios que promueve la práctica son diametralmente opuestos a los principios del Partido, sin embargo, antes de la represión, fue recibida con adoración y estima por cientos de millones de personas, incluídos miembros del PCCh. A la vista de lo ocurrido en la Unión Soviética y otras regiones de Europa del Este apenas unos años antes, el PCCh se volvió demasiado temeroso y consideró al apolítico Falun Dafa como el sindicato Solidarność de Polonia.

Cuando el PCCh concluyó que Falun Dafa representaba una amenaza significativa para su poder, se produjo una opresión frenética y brutal. Después de la masacre de la Plaza Tiananmen de 1989, un nuevo grupo grande de personas inocentes se había convertido en el objetivo principal de la persecución del PCCh. De manera similar a los movimientos políticos del pasado, hubo arrestos masivos en todo el país. La detención, el encarcelamiento y el lavado de cerebro fueron precedidos por una difamación llena de mentiras. El objetivo era utilizar falsas acusaciones para coaccionar a la gente, que ignoraba los hechos, a unirse al PCCh y “destruir” a Falun Dafa desde todos los frentes y dentro de todos los estratos sociales.

Comencé mis estudios universitarios en 1956. Como muchos de mis jóvenes amigos, me gustaba jugar al baloncesto. Decidimos organizar un partido de baloncesto entre clases. Antes del comienzo del primer partido, un estudiante mayor apareció en la cancha de baloncesto. Nos preguntó con severidad: “¿Qué están haciendo?”. Respondí amablemente que íbamos a tener un partido de baloncesto. “¿Partido de baloncesto? ¿Obtuviste la aprobación del subcomité del Partido?”. Le dije que no. Inmediatamente nos reprendió: “¿El subcomité del Partido no lo sabe? ¡Retírense!”. Fue entonces cuando nos enteramos de que este estudiante era funcionario del Partido antes de entrar en la universidad y que también era el novato secretario del subcomité del Partido. Esa fue mi introducción al régimen de organización del Partido.

Un año más tarde, un editorial titulado “¿Por qué es esto?”, publicado por el Diario del Pueblo, el periódico oficial del PCCh, fue el detonante de la campaña “antiderechista”. Se publicaban continuamente historias sobre esos “derechistas antipartido y antisocialistas”. Veinte años más tarde, me encontré con un compañero de clase “de derecha”. Después de charlar un poco, me enteré de que ya no era “de derecha”. Me sonrió irónicamente y me dijo: “Sí, otra vez me quitaron las orejas de burro”.

El inicio de la Revolución Cultural en 1966 fue provocado por una crítica en una obra histórica. Un día, después de que los Guardias Rojos de Mao tomaron el departamento editorial de la Agencia de Noticias Xinhua, me encontré inadvertidamente con Mu Qing, el jefe editorial de Xinhua que había sido atacado físicamente como un “animal demoníaco” y condenado a una “reeducación por medio del trabajo” por su política subversiva. Curioso por obtener más información sobre esto, le pregunté: “¿Cómo te metiste en el camino del capitalismo?” Respondió con un poco de confusión: “¿Yo? Treinta años como revolucionario comunista y no entendía a Marx y Lenin…”.

En la noche del 3 de junio de 1989, el primer día de las protestas estudiantiles, llamé a Beijing desde París para preguntar: “¿Qué está pasando realmente? ¿Quiénes son los matones de la Plaza Tiananmen?” La tajante respuesta antes de que se cortara la llamada fue: “No preguntes. ¡El ejército ya tiene el control de la oficina central!”. Cada vez que se presenta un movimiento político importante, lo primero que sucede es el control absoluto de los medios de comunicación. Este es el modus operandi general de un régimen totalitario.

La campaña mediática contra Falun Dafa comenzó el 17 de junio de 1996 con el periódico chino Diario de Guangming. Más de una docena de periódicos y revistas le siguieron. El 23 de julio de 1999, el Diario de Pueblo publicó un editorial que decía: “Aumenta tu atención. Ve claramente el peligro. Aférrate firme a la política. Salvaguarda la estabilidad”. Usando un lenguaje severo, el editorial alegó que Falun Dafa era una “organización ilegal”. Desde allí, la corneta sonó para suprimir y erradicar a Falun Dafa. Al mismo tiempo, el PCCh movilizó a organizaciones religiosas, cívicas y académicas que ya estaban bajo su control, para que pronuncien discursos contra Falun Dafa y realicen conferencias anti Falun Dafa. Así pues, se creó un crimen sin nombre con ataques verbales y escritos organizados y dirigidos, lo que dio lugar a un trágico movimiento político sin precedentes.

Los nombres usados por el PCCh contra Falun Dafa cambiaban constantemente, de “organización ilegal” a “grupo sectario” a “organización reaccionaria hostil” a “instrumento político occidental anti-China” a “organización antigubernamental” a “grupo político reaccionario y fuerza política” a “organización terrorista”. Toda la propaganda irresponsable causó bastante confusión a mis colegas franceses.

Me despedí de la Agencia Xinhua después de la tragedia del 4 de junio de 1989 en Beijing y acepté una invitación de la Junta Directiva de Radio France Internationale (RFI) para poner en marcha una edición china en Francia, con el propósito de llegar a una audiencia de China continental. Poco después de la visita de Jiang a Francia, la embajada china envió a alguien para hablar con el presidente de RFI, Jean Paul Cluzel, sobre la edición de radiodifusión china. Cluzel pidió que el gerente de la edición china también participara de la reunión. El diplomático de Beijing rechazó categóricamente la propuesta. Después de la reunión, Cluzel dijo con una sonrisa: “Acabo de conocer a un Guardia Rojo”.

Poco después, otro diplomático de Beijing me invitó a tomar un café. No se anduvo con rodeos: “De lo que quiero hablarle es sobre el asunto de Falun Gong. No informen sobre Falun Gong en el programa chino del que estás a cargo”. Le pregunté por qué. Sin dudarlo, dijo: “Falun Gong es una secta, le traje muchos materiales”. Desde abajo de la mesa, sacó una gran bolsa llena de materiales, folletos, carteles, videos y CD anti Falun Dafa.

Le dije claramente: “Secta es el nombre que ustedes utilizan. RFI es un medio de comunicación independiente. Sin una investigación independiente, no podemos escribir informes sobre Falun Gong, ni podemos hacer informes basados en lo que ustedes digan”.

Sugerí que, “Puesto que el tema de Falun Gong ha sido politizado e internacionalizado, las autoridades de China continental deberían abrir la puerta y dejar que los medios de comunicación internacionales lleven a cabo investigaciones independientes sobre el tema de Falun Gong”.

Poco después de la visita de Jiang a Francia, mis colegas y yo encontramos una columna especial sobre el tema de Falun Dafa en el sitio web de la Embajada. Este fervor que no escatima esfuerzos, que aún continúa incluyendo a medios diplomáticos para atacar negativamente a Falun Dafa, podría engañar a la gente por un tiempo, pero ciertamente hará sonar una alarma, mantendrá a la gente en alerta y en duda.

Jiang utilizó a Le Figaro para influir en la opinión pública y engañar a la gente de Francia, pero no pudo impedir que las autoridades francesas y los intelectualmente curiosos exploraran los hechos sobre Falun Dafa. El gobierno francés emitió un decreto en noviembre de 2002 y estableció el panel de la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra Derivados Sectarios directamente bajo la autoridad de la Oficina del Primer Ministro. Su misión es “estar alerta y luchar contra la proliferación de sectas” y “observar y analizar el fenómeno de las sectas a través de sus acciones contra los derechos humanos y las libertades fundamentales”. El grupo de trabajo también es responsable de “coordinar el empoderamiento público para prevenir y reprimir diversas acciones de las sectas”.

El gobierno francés no incluyó a Falun Dafa como una secta a ser observada y reprimida. Hasta el día de hoy, todos los fines de semana sin excepción, los practicantes de Falun Dafa se reúnen frente a la Torre Eiffel y en otros dos parques para realizar ejercicios en grupo. Su Banda de Marcha Tian Guo sigue participando en grandes actividades culturales organizadas por el gobierno. Además, los practicantes de Falun Dafa celebraron varias conferencias y foros informativos en el edificio del Parlamento Francés para ayudar a la gente a entender el verdadero propósito de Falun Dafa y el porqué de la persecución.

Sin embargo, las solicitudes de Falun Dafa para realizar protestas silenciosas frente a la Embajada China fueron negadas constantemente por el departamento de policía francés con una excusa tras otra. En julio de 2009, practicantes de Falun Dafa iniciaron un juicio contra la autoridad policial francesa. Finalmente, el Tribunal Administrativo de París, le tribunal administratif de Paris, falló a favor de Falun Dafa y ordenó a la policía francesa pagar mil euros como compensación a la Asociación Francesa de Falun Dafa.

De hecho, sin un conocimiento suficiente de la cultura tradicional china y sin entender del Estado comunista moderno, es difícil para los extranjeros entender inmediatamente la verdad sobre Falun Dafa. Entre los muchos grupos victimizados durante los diferentes períodos de la historia del PCCh, Falun Dafa es inusual: no pudo ser aplastado ni dispersado bajo el peso de una propaganda tan pesada y una persecución tan brutal. En su resistencia contra la tiranía, Falun Dafa fue el primero en revelar la verdadera historia y naturaleza del PCCh mediante la publicación de Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista. Estando bajo una severa persecución, Falun Dafa abrió un nuevo camino sumamente estimulante en el periodismo chino al establecer, fuera de China, el periódico La Gran Época, la estación de radio Sonido de la Esperanza, New Tang Dynasty Televisión (NTDTV), y un gran número de otros medios independientes.

Además, con un coraje sin precedentes y una firme convicción moral, los practicantes de Falun Dafa expusieron las acciones desmedidas del PCCh ante organizaciones internacionales y entablaron demandas contra muchos exlíderes del PCCh en tribunales extranjeros. Recientemente, los practicantes de Falun Dafa fundaron Shen Yun Performing Arts con la misión de promover la cultura tradicional china, y también han organizado múltiples competencias internacionales de arte y cultura. Los practicantes de Falun Dafa se están uniendo con todas las víctimas del comunismo, con el compromiso de combatir este sistema represivo de control hasta que todas las personas, en particular el pueblo chino, sean liberadas y puedan disfrutar de las libertades de una sociedad democrática.

Poco después de que comenzara la persecución a Falun Dafa, un grupo de ciudadanos comunes que llegaron a ser conocidos como “peticionarios” se convirtieron en un punto focal único en Beijing. Tras la fachada de los éxitos económicos de China con el monopolio de un solo partido, estas personas fueron oprimidas por funcionarios corruptos, sus familias fueron disueltas y no hay ningún lugar donde puedan reparar sus agravios. Año tras año, tomando grandes riesgos, siguen acudiendo en masa a Beijing con la esperanza de peticionar y pedir un poco de justicia. El resultado es que, a menudo, estos peticionarios son excluidos, e incluso arrojados dentro de cárceles negras. A muchos les preocupa que estos peticionarios sean el último grupo de víctimas chinas bajo el comunismo. La etiqueta política que el PCCh puso a este grupo aún no ha sido eliminada.

Se cree que Alain Peyrefitte es una persona que quedó “hechizado por Zhou Enlai –ex jefe de Estado bajo el régimen comunista– e incapaz de liberarse”. Después de su muerte, el PCCh erigió una estatua de él en el campus de la Universidad de Wuhan para que los estudiantes le rindieran homenaje. Pero, ¿qué recuerdan de él los jóvenes de China? Además de actuar como cómplice de Jiang –contribuyendo al sufrimiento de millones de personas– publicó un libro de propaganda china en 1973, ‘Cuando China despierte, el mundo temblará’. El libro intenta sensacionalizar a China durante la época epiléptica de la Revolución Cultural. Personas cercanas a Peyrefitte comentaron que la China que él presentaba era la China descrita por Enlai. El autor argumentó que con una población enorme y una fuerza económica y tecnológica considerable, China se afianzaría en el mundo. En respuesta a la premisa de Peyrefitte, un lector escribió lo siguiente: “Si no se adopta la democracia, si no se abandona la dictadura comunista, el surgimiento de China como superpotencia es una empresa descabellada”.

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