Víctimas del 11-S soñaron su propia muerte días antes de los atentados; otros predijeron el desastre

Por TARA MACISAAC
28 de Septiembre de 2022 12:32 PM Actualizado: 28 de Septiembre de 2022 12:33 PM

Los informes de precognición y otros tipos de percepción extrasensorial son habituales en torno a los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad, los que realmente resuenan en la mente colectiva— dos guerras mundiales, el 11 de septiembre y los desastres naturales.

A menudo, las visiones que predicen el futuro desastre se producen en sueños; otras veces, los fenómenos pueden manifestarse mientras la persona está despierta en el momento exacto en que se produce el acontecimiento.

Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados eran capaces de enviar mensajes telepáticos desde el campo de batalla a sus seres queridos.

El astrónomo y escritor francés Camille Flammarion recopiló relatos durante la Primera Guerra Mundial de fenómenos aparentemente precognitivos o telepáticos. Escribió en su libro “La muerte y su misterio” (1921): “Recibí un gran número de cartas que hablaban de transmisiones telepáticas enviadas desde los campos de batalla”.

Uno de los ejemplos que dio fue el de “Madame D”. Estaba preocupada por su marido, que estaba en la guerra, porque no tenía noticias suyas desde hacía mucho tiempo. Finalmente, el 25 de agosto de 1914 recibió una carta suya que la tranquilizó.

Ese mismo día, exactamente a las 15 horas, mientras escuchaba a su hermana tocar el piano, se levantó de repente, lanzó un terrible grito y se desmayó. Cuando se reanimó, dijo que había visto una horrible matanza en el campo de batalla y observo como su marido caìa muerto.

Resulta que su marido fue asesinado a las 3 de la tarde del 25 de agosto.

Se desmayo con una visión de su marido fallecido en el campo de batalla a la hora exacta de su muerte.

Flammarion escribió: “Podrían plantearse objeciones. En el curso de una guerra continua no es sorprendente que una joven que adoraba a su marido haya temido por su seguridad. El valor de los hechos relatados no reside en esta intuición, sino en la precisa coincidencia del día y de la hora con el momento de la catástrofe, la cual ocurrió el día exacto en que esta pobre mujer había alcanzado la tranquilidad”.

La fuerza de la visión y la conmoción también diferencian este caso de los sueños vagos o las intuiciones, dijo Flammarion.

Ya había escrito en el pasado sobre casos similares: “Uno de ellos indicaba incluso la muerte en una fecha diferente a la dada por las oficinas del ejército; una fecha que, al ser verificada, resultó ser exacta. La fecha oficial no lo era”.

Es habitual que las personas sientan angustia por un ser querido que se encuentra lejos.

El Dr. Bernard Beitman, un psiquiatra formado en Yale que estudia las coincidencias, llama a este tipo de experiencia empatía simultánea: sentir angustia por un ser querido que esta a distancia. Empezó a estudiar las coincidencias a raíz de una experiencia personal de empatía simultánea.

Un día, inexplicablemente, sintió que se ahogaba. No estaba comiendo nada en ese momento, no parecía haber ninguna razón para esa sensación. Más tarde descubrió que en el momento exacto en que sintió que se ahogaba, su padre había muerto por asfixia. Ha encontrado a muchas otras personas con experiencias similares.

En los días previos al 11-S, muchas personas tuvieron sueños precognitivos o presintieron un desastre inminente.

Un monumento en el lugar de las torres del World Trade Center.(Pixabay/USA-Reiseblogger)

El 9 de septiembre de 2001, Andrew Bailey, de 29 años, se despertó gritando. Tuvo una pesadilla en la que la muerte venía por él.

“Andrew siempre me dijo que moriría antes de los 30 años”, dijo su esposa, Miosotys Fernández, al Birmingham Mail. Bailey murió en el World Trade Center dos días después de su sueño con la Parca, que representa la muerte.

Cuando su mujer miró más tarde en su armario, se quedó sorprendida. “Todas sus cosas estaban allí, su cartera, sus tarjetas de crédito y su reloj, objetos que normalmente se llevaba al trabajo”, dijo. “Era como si supiera que me iba a dejar esa mañana y que nunca volvería”.

Bonnie McEneaney, cuyo marido también murió en el atentado del 11-S, recordó una experiencia similar. Habló con muchas otras familias afectadas por el atentado y descubrió que la precognición era una experiencia común. Publicó un libro titulado “Mensajes: Señales, visitas y premoniciones de los seres queridos perdidos el 11-S” sobre este fenómeno.

A medida que se acercaba septiembre, su marido se ponía tenso y estaba seguro de que iba a morir pronto.

Eamon McEneaney, siempre le había dicho a su esposa que moriría joven, que no sobreviviría mucho más allá del año 2000. En las semanas anteriores al 11-S, él estaba más tenso, según cuenta ella en un artículo que escribió para el Daily Mail. Hablaba de la posibilidad de otro atentado contra el World Trade Center (la Torre Norte había sido bombardeada en 1993).

Le dijo: “Será mejor que empieces a aplicar más disciplina a los niños porque cuando me vaya lo vas a pasar mal”.

“Tomadas por separado, muchas de estas cosas podrían descartarse como una coincidencia o un efecto secundario del inmenso dolor, pero el hecho de que tantas familias del 11 de septiembre estuvieran experimentando fenómenos similares hacía que todo fuera más difícil de desestimar”, escribió.

La Sociedad Americana de Investigación Psíquica está recopilando relatos de sueños y premoniciones sobre el 11-S, aunque todavía no ha publicado ningún resultado.

Muchas personas informaron de sueños precognitivos sobre una catástrofe minera en Gales en la que murieron más de 100 niños.

Los equipos de rescate en el lugar de la destrozada Pantglas Junior School de Aberfan, en el sur de Gales, donde un vertedero de carbón se derrumbó causando la muerte de más de 190 niños y sus profesores. (Keystone/Getty Images)
Los habitantes del pueblo minero galés de Aberfan asisten al funeral multitudinario por los niños y adultos que perecieron cuando un desprendimiento de tierra hundió la escuela infantil. (George Freston/Getty Images)

En la década de 1960, el psiquiatra británico Dr. J.C. Barker recopiló relatos de sueños que parecían predecir el famoso desastre de Aberfan. Una mina de carbón se derrumbó en el pueblo galés de Aberfan, matando a más de 100 escolares.

Barker solicitó a través de los medios de comunicación que la gente se pusiera en contacto con él si había soñado con el desastre de antemano. Recibió 76 relatos, 24 de los cuales pudo corroborar.

En un sueño, una mujer veía una avalancha de carbón cayendo por la montaña.

Trabajadores de rescate limpiando escombros y lodo el 22 de octubre de 1966, cerca de la destrozada Pantglas Junior School en Aberfan, Gales del Sur, donde un vertedero de carbón se derrumbó provocando la muerte de muchos niños. (Keystone/Getty Images)

Por ejemplo, el sueño con la mayor evidencia de precognición fue el de una mujer de 47 años de Plymouth, Inglaterra. En el sueño, veía una avalancha de carbón cayendo por la montaña. Sabía que estaba en Gales. Al pie de la montaña había un niño que parecía asustado, pero ella vio que lo rescataban. El niño estaba cerca de un socorrista con un extraño sombrero puntiagudo.

Tras la catástrofe, un telediario británico mostró a este niño y al mismo socorrista con el insólito sombrero. Barker habló con varios conocidos de la mujer a los que había contado el sueño antes de que la mina se derrumbara. Confirmaron que les había contado los detalles antes de que ocurriera.

Estudio científico midió durante 17 años el poder telequinético de la conciencia global durante los grandes acontecimientos.

El Proyecto de Conciencia Global, dirigido por el Dr. Roger Nelson, se propuso en 1998 poner a prueba la hipótesis de que el aumento de la emoción global durante los grandes acontecimientos tiene un impacto físico. La capacidad de influir físicamente en las cosas con la mente se llama telequinesis.

Así es como probó el poder telequinético global durante eventos mundiales: Experimentos anteriores en la Universidad de Princeton habían sugerido que la mente humana puede tener un impacto físico en los generadores de números aleatorios. Estos generadores son como lanzadores de monedas electrónicos. Hay un 50 por ciento de posibilidades de que salga cara o cruz. Si una persona concentra su mente en la cruz y ésta sale el 80 por ciento de las veces (por encima de lo que dictaría el azar por sí solo), podría significar que su mente hizo que ocurriera. Esta es una ilustración simplificada de cómo funciona.

La idea del Proyecto Conciencia Global era establecer generadores de números aleatorios y, en el transcurso de muchos años, ver si se desviaban del azar durante los acontecimientos importantes. Y así fue.

Nelson escribió en una entrada del blog de Proyecto de Conciencia Global (GCP) que anunciaba los resultados el año pasado: “El resultado es una confirmación definitiva de la hipótesis general… de que los grandes acontecimientos en el escenario mundial que reúnen a la gente en pensamientos compartidos y emociones sincronizadas estarán correlacionados con cambios en el comportamiento de nuestra red de fuentes aleatorias”.

No debemos culparnos si sabemos intuitivamente que algo malo va a ocurrir pero no podemos evitarlo.

La Dra. Julia Mossbridge, neurocientífica cognitiva, estudia los sueños precognitivos. Dice que a veces, cuando da charlas sobre el tema, alguien del público que ha perdido un hijo se enfada y dice: “Está diciendo que debería haberlo supuesto o que podría saberlo y haberlo evitado”.

No es el caso. Las premoniciones suelen ser poco claras y es comprensible que la gente piense que sus sueños son solo sueños.

“¿Sabe lo mala que es la memoria?” dijo Mossbridge. “La memoria ya es mala, pero esto es más débil que la memoria. En esto de la precognición, la mayoría de la gente ni siquiera es consciente de que tiene algún aspecto de esto. Es como culparse a uno mismo si no puede correr una milla en cuatro minutos”.


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