Zhou Yongkang, ex jefe de seguridad de China, acusado de corrupción

03 de Abril de 2015 Actualizado: 10 de Octubre de 2016

Los fiscales de la ciudad china de Tianjin acusaron al ex jefe de seguridad del Partido Comunista Chino, el adusto Zhou Yongkang, por sobornos, abuso de poder y filtración de secretos de Estado, según la prensa oficial.

El anuncio se realizó el viernes por la mañana, hora local, junto con una enorme cantidad de análisis incriminatorios en los medios de comunicación oficiales y semi-oficiales, los cuales detallaron las actividades ilícitas de Zhou y la red de corrupción que cultivó en estos años.

Hace tiempo que se veía venir la caída de Zhou. A comienzos de 2012, cuando el ex miembro del Politburó Bo Xilai fue derribado, la purga que finalmente alcanzó a Zhou ya estaba en marcha. Zhou fue un aliado clave y un protegido del ex jefe del Partido Comunista Chino Jiang Zemin. Zhou ayudó a Jiang a mantener su enorme influencia en los asuntos del régimen chino durante años después de su retiro oficial en 2002.

Pero el aparato de investigación del Partido hizo públicas sus jugadas contra Zhou de a poco, después de que dejó su cargo a fines de 2012. Primero fueron sus camaradas en el régimen y en el sector petrolero. Zhou llegó a encabezar la estatal China National Petroleum Corporation. Luego apuntaron a su hijo.

Finalmente, a fines de 2013 se anunció que Zhou estaba siendo investigado.

Esta noticia que se dio a conocer hoy significa que los investigadores del Partido han completado su porción del proceso y ahora lo están entregando al sistema judicial para que sea procesado, en lo que seguramente será un juicio armado.

Zhou Yongkang es un ex miembro del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista, el órgano de toma de decisiones más alto del país. Como integrante de dicho comité, su tarea era supervisar el enorme aparato de seguridad del Partido. Administraba un presupuesto mayor al del Ejército y abarcaba a la policía –incluyendo la policía armada y la policía política–, las cárceles, los campos de trabajo forzado, los centros de reeducación y el sistema judicial que ahora lo estará condenando.

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