Por qué la nueva ley china en seguridad cibernética dañará al sector tecnológico y a la propia China

14 de Julio de 2015 Actualizado: 14 de Julio de 2015

China ratificó una nueva ley de seguridad cibernética el 08 de julio, concediéndole al régimen comunista un control más fuerte en los sectores de Internet y tecnología.

La ley, que es de amplio alcance y abarca todo, desde la política a datos personales, pone a las empresas de tecnología extranjera en desventaja y podría frenar la innovación de su sector en la tecnología nacional.

El documento de 68 artículos pretende “salvaguardar la soberanía del ciberespacio y la seguridad nacional”. Además de reforzar la seguridad, China planea aumentar el control de la información, la censura, y suprimir el libre flujo de información. La principal de las directrices es el requisito para los proveedores de servicios de Internet y otras empresas de tecnología de almacenar datos físicamente en China.

Tales requisitos podrían facilitar a Beijing localizar a los disidentes, los llamados enemigos del estado, o cualquier persona que se considere como una amenaza a su poder. En la actualidad, no está claro si la ley se aplica a los datos recopilados dentro de China así como a los datos obtenidos de los países fuera de China por las empresas chinas.

El artículo 50, por ejemplo, da a las autoridades el poder para cortar el acceso a Internet en amplias áreas con el fin de mantener el orden en el caso de incidentes “repentinos”. En otras palabras, podría haber ley marcial en el ciberespacio.

Empresas extranjeras en desventaja

“La principal preocupación es que, como ocurre con muchas de las leyes chinas, el lenguaje es lo suficientemente vago como para que sea claro cómo se hará cumplir la ley”, dijo a Reuters, Joerg Wuttke, presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.

Stuart Hargreaves, profesor de tecnología y de normas sobre el Internet en la Universidad China de Hong Kong, cree que las empresas extranjeras que hacen negocios en China estarían en desventaja.

“Esta norma beneficiará a los fabricantes nacionales y programadores ya que sus homólogos extranjeros son menos propensos a querer entregar sus códigos de origen o especificaciones de diseño a las autoridades chinas, y en algunos casos incluso pueden ser vetados por sus propios gobiernos de que lo hagan así”, dijo Hargreaves al South China Morning Post.

La empresas tecnológicas extranjeras que hacen negocios en China es probable que se enfrenten a una mayor estrategia de negocios y preguntas relacionadas con los derechos humanos de los accionistas preocupados ​​y de participantes interesados de cara al futuro.

La disminución de las ventas

El anuncio del 08 de julio en China es curioso, dado que el propio régimen comunista hace mucho tiempo es sospechoso de piratear a los gobiernos y las corporaciones extranjeras. Su más reciente y más atroz ejemplo fue la piratería de la Oficina de Administración de Personal en la que millones de datos del personal del gobierno fueron robados en una serie de brechas en la seguridad cibernética.

En represalia a ser acusado de piratería patrocinada por el estado, Beijing a principios de este año sacó a Cisco Systems, Citrix Systems y Apple de una lista de aprobados proveedores del gobierno chino. Los chinos temen que los productos de las empresas de tecnología contengan software espía en represalia de Estados Unidos.

Tienda principal de Apple en Beijing el 20 de septiembre de 2013. (Lintao Zhang / Getty Images)
Tienda principal de Apple en Beijing el 20 de septiembre de 2013. (Lintao Zhang / Getty Images)

Dado este contexto, las empresas de tecnología extranjera ya se enfrentaban a la disminución de ventas en China antes del anuncio del 08 de julio sobre las nuevas leyes de seguridad cibernética.

En un reporte de ganancias con analistas en mayo, el saliente director de Cisco Systems, John Chambers, dijo que sus ventas en China habían disminuido un 20 por ciento en el trimestre anterior. Esto viene después de la larga relación de Cisco trabajando con el régimen chino, incluyendo la realización de hardware compatible con las normas de censura chinas e incluso métodos sofisticados para localizar a disidentes.

Una amenaza a la innovación

En la nueva ley, también hay avisos de lenguaje para un sector de la tecnología “segura y controlable”, la cual grupos industriales de tecnología dijeron que podría utilizarse para obligar a todas las empresas que operan en China a construir las así llamadas puertas traseras en el hardware.

Tales acciones exigirán a las empresas a entregar las claves de cifrado o incluso códigos fuente, aumentando las preocupaciones sobre la propiedad intelectual.

El requisito puede ser interpretado de varias maneras. Por un lado, los códigos fuente patentadas permitirían al régimen chino rápidamente seguir el crecimiento en su sector de la tecnología doméstica. Expandir su industria de tecnología es una fuente clave de crecimiento de ingresos y de empleos con lo cual el régimen chino está contando para cumplir con sus proyecciones del PIB.

Hay un precedente con la industria automotriz nacional, en donde las empresas de automóviles extranjeros deben formar una empresa conjunta con una firma local y  transferir tecnología y conocimientos con el fin de acceder al mercado chino. Mientras que los fabricantes de automóviles nacionales chinos siguen estando detrás de los fabricantes de automóviles japoneses y europeos en las cifras de ventas, la transferencia de conocimiento obligado ha salvado por décadas a la industria nacional de investigación y desarrollo.

Pero la verdadera pérdida podría llegar en el sofocante y floreciente sector de la activación interna China. El enfoque de mano dura de Pekín regulando su sector de tecnología va en contra de sus recientes esfuerzos de promover la innovación y las inversiones de empresas en Internet.

El proceso anual de auditorías y el proceso de código fuente requerida en las nuevas leyes de seguridad cibernética aumentarían los trámites burocráticos, reduciendo la velocidad de investigación tecnológica, y pone en peligro las inversiones directas de las fuentes de capital de empresa extranjera. También podría afectar la capacidad de activación china para competir en el mercado mundial debido a las sospechas de seguridad a causa de sus relaciones necesarias con el gobierno chino.

Al igual que en sus duras recientes manipulaciones en la bolsa de valores, el enfoque reaccionario de Pekín sobre la ciberseguridad, simplemente se erige como un fracaso en el camino.

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