20 años de persecución en China: Vigilia ilumina la memoria de las vidas perdidas

Por Eva Fu
16 de Julio de 2019 Actualizado: 17 de Julio de 2019

NUEVA YORK–Cientos de velas en forma de flores de loto iluminaron el cielo de la noche mientras un grupo de meditadores con camisetas amarillas se sentaron en silencio frente al consulado chino, y sus tapetes de plástico amarillo estaban perfectamente alineados en largas filas a lo largo de la orilla del río.

A su alrededor, habían coloridas banderas con caracteres chinos que pedían el fin de una brutal persecución en China. Los caracteres blancos de una pancarta azul grande ubicada en la parte delantera decía “Paren los 20 años de la persecución a Falun Gong”. La música lenta subió, acentuando su historia con letras tanto de dolor como de esperanza.

Falun Gong, también conocida como Falun Dafa, es una práctica de meditación antigua que se introdujo por primera vez al público en 1992. Sus enseñanzas morales y beneficios para la salud ganaron mucha popularidad entre el público chino llegando a ser alrededor de 70 a 100 millones de seguidores en 1999. Considerando la popularidad de la práctica como una amenaza a su control, el régimen comunista ateo lanzó una brutal e ilegal campaña contra el grupo en 1999, aprisionando a practicantes en centros de lavado de cerebro, cárceles, campos de trabajo y hospitales psiquiátricos, donde fueron torturados y obligados a renunciar a su fe.

“En un momento de odio, [el régimen chino] puso a toda la sociedad en contra de miembros destacados de la sociedad”, dijo en el mitin Christine Lin, la directora creativa de Friends of Falun Gong.

Los practicantes de Falun Dafa se reunieron frente al consulado chino para conmemorar el vigésimo aniversario de la persecución en China, en Nueva York, el 15 de julio de 2019. (Larry Dye/La Gran Época)

“En China, si perteneces a un lugar que está dirigido por el PCCh (Partido Comunista Chino), puede arruinarlo todo para ti. El control social, la vigilancia de alta tecnología y un gobierno que fomenta el terror se combinan para formar la realidad sofocante de vivir en China”.

Minghui.org, un sitio web dedicado a documentar la persecución a Falun Dafa, ha confirmado más de 4200 muertes durante la campaña de persecución, aunque se desconoce el verdadero número debido a la estricta censura en China.

Sobreviviente

Por adherirse a sus creencias, Hu Zhiming, unex oficial de 47 años de la fuerza aérea china en Beijing, fue despojado de su rango y pasó ocho años en la cárcel.

Durante el 2002 y 2004, Hu pasó una gran parte de su tiempo en una celda de 3 metros cuadrados en la prisión de Tilanqiao en Shanghai, donde otros dos reclusos lo vigilaban día y noche, y a menudo lo golpeaban o lo insultaban. Fue obligado a sentarse en un pequeño taburete de plástico que describió como “del tamaño de su palma” y no se le permitió moverse en absoluto. También fue privado de sueño.

“Una vez que cerraba los ojos, los tipos que nos vigilaban me abrirían los ojos con las manos”, dijo Hu a La Gran Época.

En otras ocasiones, los guardias hicieron que Hu y otros prisioneros empaquetaran barras de jabón de la popular marca Bee & Flower, con sede en Shanghai. Dijo que ha visto la misma barra de jabón en una tienda de comestibles local en Nueva York.

Hu Zhiming en el evento que conmemora el vigésimo año de persecución a Falun Dafa en China, en Nueva York, el 16 de julio de 2019. (Eva Fu/La Gran Época)

Hu fue puesto en libertad en 2004, pero al año siguiente fue enviado nuevamente a prisión en Liaoning luego de distribuir algunos CD’s que contaban a la gente sobre la persecución. Inició una huelga de hambre en protesta por la detención. Los guardias utilizaron todo tipo de métodos para hacer su vida miserable para que pudiera renunciar a su petición: lo ataron a una cama y era alimentado a la fuerza con líquidos que pasaban por un tubo a través de su nariz; le lanzaron luces ultravioletas que quemaron su piel y causaron daños en sus ojos; los guardias también lo enviaron a la habitación de un paciente contagioso para amenazarlo con infectarlo.

La salud de Hu se deterioró rápidamente y tuvo problemas incluso para acostarse en la cama. Su cuerpo se volvió tan escuálido que podía envolver su cintura con ambas manos. Pensando que probablemente moriría, le pidieron a la enfermera del hospital de la prisión que lo moviera cada dos horas para verificar si aún estaba vivo.

A pesar de todo, Hu sobrevivió a su condena de prisión y lo liberaron en setiembre de 2009, con un aspecto casi similar a la de un esqueleto. Pero fue testigo de la muerte de otros dos practicantes a causa de una inyección de droga desconocida y una paliza.

Durante el Año Nuevo chino lunar en 2010, Hu escapó de la vigilancia de la policía y se dirigió a la frontera con China. Allí, un guía lo ayudó a llevarlo a Tailandia, donde presentó su solicitud de asilo ante las Naciones Unidas. En 2012, Estados Unidos le concedió asilo.

Familias destrozadas

Xiao Yanbing tiene un cartel que pide la liberación de su esposo, Yu Chunsheng, quien ha estado incomunicado desde junio en Nueva York, el 15 de julio de 2019. (Eva Fu/La Gran Época)

En un mitin anterior, varios practicantes se pusieron en fila sosteniendo pancartas hechas a mano para resaltar la persecución por la que pasaron sus familiares en China.

La practicante de Liaoning, Xiao Yanbing, dijo que su esposo, Yu Chunsheng, de 61 años, fue detenido por el régimen chino desde el 19 de junio. Según Xiao, Yu fue arrestado mientras viajaba en un tren hacia el sur desde Shenyang y desde entonces fue trasladado a un centro de detención local. No tienen más información sobre él y le negaron visitas a su familia.

Yu había sido profesor en la Universidad de Shenyang Ligong durante décadas y dirigía el departamento de ingeniería mecánica antes de que el comité del PCCh de la universidad lo despidiera por su creencia. Anteriormente había sido detenido dos veces y había sido hostigado constantemente a lo largo de los años.

“Por creer en Verdad, Benevolencia y Tolerancia y por esforzarse en ser una buena persona, un ciudadano sobresaliente como mi esposo puede aún ser privado de su libertad personal y enfrentar una persecución aún más despiadada. Esto no es solo una tragedia familiar, es una tragedia social”, dijo Xiao en el mitin.

Xiao habló del tormento pensando que el hombre con el que ha estado casada durante 35 años, está siendo torturado. “Mi hijo no ha visto a su padre durante 11 años desde que vino al extranjero”, dijo Xiao a La Gran Época. “Tuve que obligarme a no pensar en nada cuando me topé con fotos de torturas… solo con verlas me dolió el corazón”.

Luchar contra la mentira con la verdad

En lugar de concentrarse en sus emociones, los practicantes con familiares detenidos en China dijeron que han estado tratando de contrarrestar la persecución de manera pacífica, llamando a los funcionarios del PCCh o hablando con turistas chinos para brindarles información que no está disponible en un entorno altamente policial como China.

“Me siento triste por aquellos que persiguen a los practicantes de Falun Gong… Muchos de ellos no tenían idea de lo que realmente sucedió”, dijo Xiao. “No eran tan malos por naturaleza”.

Xiao agregó que su hijo ha estado llamando y escribiendo a la prisión para darles información externa y que dejen de cometer pecados contra los inocentes.

El practicante de Shandong, Zhang Yi, dijo que la publicidad también es una herramienta para exponer a los perpetradores de derechos humanos.

“A pesar de que el Partido Comunista Chino trató de sofocar el Internet y manipular a la prensa, nunca lograron bloquear los hechos reales. Esta no es una excusa para hacer el mal”, dijo Zhang, mientras pedía la liberación de su madre, Zhang Aili, de 65 años.

El practicante de Falun Dafa, Zhang Yi, en el consulado chino en el vigésimo aniversario de la persecución en China, en Nueva York, el 15 de julio de 2019. (Eva Fu/La Gran Época)

“Los practicantes de Falun Gong no solo están defendiendo sus propios derechos de creencia, también están luchando por los derechos básicos y la libertad para otros grupos que sufren bajo la brutalidad del régimen y para el pueblo chino en general”, dijo el organizador del evento Yi Rong. Señaló que más de 337 millones de personas se han unido a un movimiento para renunciar al PCCh y a sus afiliaciones, muchas de ellas con un seudónimo.

“Probablemente, hace 20 años, nadie hubiera pensado que Falun Gong podría persistir hasta hoy… Es una prueba de que la coerción y el poder no pueden conquistar las creencias”, dijo en el mitin el comentarista político en Estados Unidos, Li Tianxiao.

El comentarista político Li Tianxiao habla en el mitin que conmemora el vigésimo aniversario de la persecución a Falun Dafa en Nueva York, el 15 de julio de 2019. (Larry Dye/La Gran Época)

“Muchas de las personas en la audiencia de hoy han sobrevivido a lo peor de la persecución. Otros no han experimentado personalmente esos horrores, pero han asistido a eventos como estos cada año”, dijo Lin. “Todos han sido persistentes en su defensa. Esta es la forma de resistir a un régimen malvado: luchar contra las mentiras con la verdad ha demostrado ser increíblemente impactante.

“Incluso como ciudadanos comunes, tenemos un gran poder”.

Una niña se sienta en la vigilia que conmemora el vigésimo aniversario de la persecución a Falun Dafa en Nueva York, Nueva York, el 15 de julio de 2019. (Larry Dye/La Gran Época)

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