49 legisladores de Virginia piden fin a la tortura y sustracción de órganos de Falun Dafa en China

Por Nicole Hao
10 de Agosto de 2020
Actualizado: 10 de Agosto de 2020

Cuarenta y nueve legisladores del estado de Virginia redactaron recientemente una carta al secretario de Estado Mike Pompeo, instándole a crear conciencia sobre la grave situación de Falun Dafa, un grupo de fe perseguido en China.

Este julio marcó los 21 años de la represión por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) de Falun Dafa, una práctica espiritual con ejercicios de meditación y enseñanzas morales basadas en verdad, benevolencia y tolerancia.

La práctica fue introducida por primera vez en China en mayo de 1992, y creció rápidamente en popularidad. Para 1999, 100 millones de personas en China, o casi uno de cada 13 chinos, practicaban Falun Dafa, según los informes del estado chino.

El entonces jefe del PCCh, Jiang Zemin, lanzó una brutal persecución contra Falun Dafa el 20 de julio de 1999. Las autoridades acorralaron a los practicantes y los detuvieron dentro de prisiones, cárceles y centros de lavado de cerebro. Miles de practicantes han muerto desde entonces bajo tortura,  de acuerdo con Minghui.org, un sitio web estadounidense que documenta la persecución.

Carta

Los legisladores describieron en la carta los métodos de tortura utilizados por las autoridades, según lo descrito por los sobrevivientes de Falun Dafa que actualmente residen en Virginia.

“Abandonados en su lecho de muerte con los cuatro miembros atados”. “Esposados y colgados en posición dolorosa”. “Alimentados violentamente a la fuerza”. “Electrocutados con alto voltaje”. “No se le permite dormir durante tres días”, relataba la carta.

La carta fue firmada por 12 senadores del estado de Virginia y 37 delegados del estado de Virginia, que representan alrededor del 35 por ciento de la legislatura del estado.

La carta que 49 legisladores del estado de Virginia escribieron al secretario de Estado Mike Pompeo, con fecha 29 de julio de 2020. (Proporcionada a The Epoch Times)

David Bulova, un demócrata que representa al corazón de Fairfax, Virginia, el distrito 37 de la Cámara de Virginia, explicó que se vio obligado a actuar luego de reunirse con los practicantes locales.

“Conocerlos (…) hizo que fuera muy, muy real, y me hizo querer hacer algo para poder realmente llamar la atención sobre la situación”, dijo Bulova.

David Bulova, delegado del distrito 37 de la Cámara de Virginia en el corazón de Fairfax, Virginia. (Cortesía de la oficina de David Bulova)

Bulova añadió que él y sus colegas esperaban “utilizar las considerables fuerzas morales y económicas para poder llamar la atención y exigir cambios”, y planeaban enviar la carta también al gobernador de Virginia y al comisionado de salud.

En la carta, los legisladores instaron: “Solicitamos su liderazgo [de Pompeo], y la considerable influencia de Estados Unidos para asegurar que el próximo año no estemos cumpliendo 22 años de persecución”.

Sustracción de órganos

La carta también destacó las acusaciones de que se estaba llevando a cabo una sustracción forzada de órganos en China, cuya fuente de órganos son los presos de conciencia, incluidos los practicantes de Falun Dafa.

Los legisladores pidieron al gobierno de Estados Unidos que aumentara los “esfuerzos educativos” entre los estadounidenses para “reducir la demanda de esta práctica inmoral”.

“Los transplantes de órganos son una maravilla de la ciencia y pueden ser un gesto desinteresado que da el regalo de la vida. Sin embargo, los trasplantes de órganos nunca deben realizarse bajo fuerza o coacción”, decía la carta.

En junio de 2019, un tribunal popular independiente de Londres concluyó, tras una investigación de un año, que la sustracción forzada de órganos ha tenido lugar en China durante años “a una escala significativa”, siendo los practicantes de Falun Dafa la principal fuente de órganos. En su fallo final en marzo, el tribunal dijo que este crimen contra los derechos humanos todavía estaba en práctica, y afirmó que “la acción trágicamente desenfrenada permitió que muchas personas murieran de manera horrible e innecesaria”.

Las denuncias surgieron por primera vez en 2006, cuando un grupo de derechos humanos y dos testigos de China describieron la práctica dentro de los campos de concentración del país.

Desde entonces, investigadores independientes han publicado informes con más evidencia de la sustracción de órganos en China.

Más recientemente, los expertos en ética de los trasplantes plantearon su preocupación por la rapidez con la que un hospital chino obtenía órganos para realizar cirugías de trasplante de pulmón en pacientes cuyos pulmones fueron dañados por la COVID-19.


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