Abuela de 96 años vuela después de mucho tiempo y una extraño se convierte en su “ángel de compañía”

Por Venus Upadhayaya - La Gran Época
12 de Agosto de 2019 Actualizado: 12 de Agosto de 2019

Cuando una mujer de 96 años voló en un avión por primera vez en 15 años durante su cumpleaños, un extraño a bordo se acercó para apoyarla y consolarla durante todo el vuelo. La historia fue viral en Facebook con más de 300.000 “me gusta” y se compartió más de 78.000 veces.

Megan Ashley Schofield, consultora de educación y residente de San Diego, California, se encontró con el episodio mientras volaba de San Diego a Nashville.

Ashley dijo a La Gran Época en una entrevista escrita que la mujer de 96 años llamada Virginia estaba en Nashville antes de dirigirse a Kansas City y que el hombre amable se llamaba Ben.

Virginia no se había subido a un avión en 15 años y quería pasar su cumpleaños con su familia en Kansas City, pero tenía miedo a volar.

La anciana se toma del brazo del hombre y apoya su cabeza en su hombro. (Cortesía de Megan Schofield)

“Ella le pidió la mano a este hombre durante el despegue y luego lo abrazó al experimentar una turbulencia. Este caballero, diría yo, tomó con gusto su mano, dejó que lo agarrara, la calmó hablando con ella y explicándole todo lo que estaba sucediendo, y simplemente fue ese extraño que estuvo allí para ella”, compartió Schofield en Facebook.

“Sabía qué hacer durante todo el vuelo para ayudar. La ayudó a ponerse de pie para ir al baño y la observó cuidadosamente caminar por el pasillo. Me hizo sonreír durante todo el vuelo mientras la reconfortaba”, escribió.

Schofield dijo que el “ángel de compañía” sostuvo el bolso de la anciana y la ayudó a bajar del avión y a sentarse en una silla de ruedas. “Se quedó con ella hasta que se presentó su hija, que se había separado de ella”, escribió.

La consultora de educación dijo que se alejó de la escena “sollozando” y agradecida por un ser humano tan “maravilloso”.

Schofield contó más tarde a La Gran Época que el episodio la tocó porque le recordaba a su abuela que falleció en el otoño.

“Yo era muy cercana a ella. Y pensé que si esa fuera mi abuela, me hubiese gustado que alguien la trate de la misma manera en que él trató a esta mujer”, señaló.

(Cortesía de Megan Schofield)

Comentó que el episodio la inspiró y la ayudó a recordar que debería ser más consciente de quién necesita ayuda a su alrededor.

“Siempre vamos de un punto A a un punto B, especialmente cuando viajamos. Tenemos que dar un paso atrás y ver quién necesita ayuda. Un pequeño acto de amabilidad puede significar mucho para los demás”, compartió con La Gran Época Schofield, quien capacita a maestros de todo el país en una plataforma online.

Apreció a Ben por su compasión y su buen corazón y dijo que nunca antes se había sentido inspirada de esta manera en un vuelo.

“Es una buena lección para enfocarnos en lo bueno de la gente y restaurar nuestra fe en lo lejos que puede llegar la bondad”, dijo Schofield a La Gran Época.

En otro post de Facebook, compartió que su intención de escribir sobre el episodio era difundir la bondad, pero nunca pensó que fuera más allá de su familia.

“No pensaba que esto se extendería tanto, incluso más allá de mis amigos y familiares inmediatos”, escribió.

La naturaleza contagiosa de la bondad

En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, investigadores de la Universidad de California en San Diego y Harvard dijeron que el comportamiento cooperativo es contagioso.

“Cuando la gente se beneficia de la bondad ‘paga por ello’ ayudando a otros que no estuvieron involucrados originalmente, y esto crea una cascada de cooperación que influye sobre docenas de personas más en una red social”, señala un resumen del estudio publicado en el sitio web de la Universidad de California.

“Nuestro trabajo en los últimos años, examinando la función de las redes sociales humanas y sus orígenes genéticos, nos ha llevado a concluir que existe una conexión profunda y fundamental entre las redes sociales y la bondad”, dijo Nicholas Christakis, de Harvard, quien es uno de los investigadores.

“El flujo de propiedades buenas y deseables como las ideas, el amor y la bondad es necesario para que las redes sociales humanas perduren y, a su vez, se requieren redes para que dichas propiedades se propaguen.  Los seres humanos forman redes sociales porque los beneficios de una vida conectada superan los costos”, señaló.

*****

A continuación:

Músico virtuoso describe la conexión entre la virtud y la música en el mundo moderno

TE RECOMENDAMOS