Acuerdo de hermandad con China: una promoción de la agenda del régimen chino en el exterior

Por Heng He
15 de Noviembre de 2019 Actualizado: 15 de Noviembre de 2019

Comentario

En octubre, el ayuntamiento de Praga votó a favor de poner fin a su relación de hermanamiento con la ciudad de Beijing.

Poco después, Beijing anunció que también pondría fin al acuerdo de hermandad, que es uno de los muchos tratados firmados durante la visita del líder chino Xi Jinping a República Checa en 2016. Las autoridades chinas dijeron que cancelarían los vuelos directos entre China y Praga, así como el apoyo financiero al club de fútbol Slavia Praha de Praga.

Si bien Zdenek Hrib, quién fue elegido alcalde de Praga en noviembre de 2018, solicitó reiteradamente a Beijing que eliminara una cláusula del acuerdo que dice: “Apoyar la política de una sola China, Taiwán pertenece a China”, nunca recibió una respuesta.

La política de “una sola China” afirma que solo hay un Estado soberano bajo el nombre de China. El régimen chino considera a Taiwán -denominada oficialmente República de China- como una provincia renegada que debe unirse al continente en el futuro, con medios militares en caso de ser necesario. Taiwán es una isla autónoma con su propio gobierno elegido democráticamente, con su propio ejército y moneda, y el Partido Comunista Chino (PCCh) ha tratado de socavar la posición internacional de Taiwán presionando a los países para que acepten la política de una sola China y abandonen las relaciones diplomáticas con Taiwán.

Mientras tanto, Taiwán afirma que es la única “república legítima de China”.

Los funcionarios de Praga, que fue la primera ciudad en desafiar públicamente la cláusula política de “una sola China” escrita en el acuerdo de hermandad, plantearon una pregunta importante. ¿Por qué debería alguien escribir la cláusula de “una sola China” en un acuerdo de ciudades hermanas? Una relación diplomática entre dos países es el reconocimiento mutuo de su competencia, que se establece claramente cuando las dos naciones acuerdan establecer vínculos.

Las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, por ejemplo, se basan en los “Tres Comunicados Conjuntos” firmados en 1972, 1979 y 1982. Excederse de este alcance viola los principios básicos del reconocimiento diplomático.

Una ciudad no tiene autoridad diplomática. Praga, o cualquier otra ciudad de República Checa -o cualquier ciudad del mundo- no tiene la obligación o el poder de intervenir en los asuntos exteriores de una nación. Que la política de “una sola China” esté escrita en los acuerdos de hermandad parece innecesario, pero en realidad es la forma en que el PCCh trasciende la autoridad diplomática e influye directamente en los asuntos internos de otros países.

La “diplomacia ciudadana” es la forma en que Beijing describe su hermanamiento de ciudades. La Asociación Popular de China para la Amistad con los Países Extranjeros, que es una organización no gubernamental autoproclamada encargada de promover los vínculos entre las ciudades chinas y extranjeras, cuenta entre sus filas a altos funcionarios del Partido, y es un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. De esta manera, además de la embajada y el consulado oficial, los organismos de relaciones exteriores del PCCh han añadido una organización casi diplomática que no está en la lista de enviados diplomáticos y que no está regulada por gobiernos extranjeros.

La ciudad hermana puede así ser cooptada para realizar las tareas del PCCh -más allá de la diplomacia- sin ser notificada. Una de esas tareas es el “Trabajo del Frente Unido”: término del régimen chino utilizado para referirse a las actividades para influir en las personas y organizaciones en el extranjero para que promuevan su agenda. En las provincias y ciudades chinas, las actividades para promover los lazos de “amistad” son coordinados por la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), uno de los principales órganos del Partido para el Trabajo del Frente Unido.

Otra función menos notoria de una ciudad hermana es la de poder exportar inadvertidamente las violaciones de los derechos humanos y la persecución religiosa del PCCh. En un documento del Partido de 2017, titulado “Puntos de trabajo del grupo directivo del Comité del Partido Provincial de Henan para la prevención y el tratamiento de las enseñanzas heréticas”, se dedica una sección al papel de las ciudades hermanas.

“Debemos utilizar plenamente los canales de las ciudades hermanas, mejorar la calidad del trabajo de las mismas y suprimir eficazmente el espacio de Falun Dafa para las actividades fuera del país”, afirma. Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una práctica de meditación espiritual que es y fue severamente reprimida por el régimen chino desde 1999. Sus practicantes siguen siendo hostigados, encarcelados y torturados por su fe.

Como los comités provinciales del Partido no elaboran directamente la política exterior, esto solo puede significar que la directiva fue una orden de los altos líderes de Beijing. Es decir, la persecución a Falun Dafa por parte del PCCh fue exportada a todo el mundo a través del proyecto de ciudad hermana.

En cuanto a la política de “una sola China”, en realidad no existen fronteras claras en el ámbito internacional. Cuando Estados Unidos y China utilizaron por primera vez el término en su Comunicado Conjunto, ya tenían diferencias. China lo llamó el principio de “una sola China”, mientras que Estados Unidos se refiere a él como la política de “una China”. Estados Unidos reconoce las posiciones de “una sola China” tanto del régimen chino como de Taiwán, pero no reconoce a Taiwán como un país soberano. Sin embargo, ha mantenido fuertes lazos con la isla, principalmente a través del suministro de armas para su autodefensa, a menudo provocando la ira de Beijing.

La situación en otros países es similar. Se han producido disputas sobre la interpretación de “una sola China”, ya que a menudo el PCCh dicta cuándo y cómo se aplica.

La ruptura del acuerdo Praga-Beijing es un ejemplo de ello, mientras que la autoridad aeronáutica china exige que las compañías aéreas internacionales cambien cuando hacen referencia a “Taiwán”; también se castiga a los artistas taiwaneses por mostrar simplemente la bandera de Taiwán. Las líneas rojas siempre fueron trazadas y cambiadas por el PCCh, y nunca por Estados Unidos o cualquier otro país occidental.

Praga fue la primera en decir “no” a la arbitraria definición y aplicación de la política del PCCh.

Estados Unidos y otros países occidentales deben comprobar cuidadosamente si los acuerdos de hermandad entre sus ciudades y sus homólogos chinos, y sus actividades cotidianas, se ajustan a sus leyes nacionales, porque pueden plantear una amenaza a la seguridad nacional o violar la libertad de creencias religiosas y los derechos humanos de sus ciudadanos y residentes.

Otra institución china digna de atención es el Consejo para la Promoción de la Reunificación Pacífica de la Patria (CPRPP). Esta es una organización que es muy sospechosa desde el nombre hasta su función, y tiene presencia en todo Estados Unidos y el resto del mundo.

Hay 37 organizaciones sectoriales en Estados Unidos, según el sitio web oficial del CPRPP. Si la misión de esta organización es promover la política, como se indica en su sitio web, debería estar operando en países que aún mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán. Sin embargo, todas las delegaciones del CPRPP tienen su sede en países que ya tienen relaciones diplomáticas formales con el régimen chino. ¿Cuál es el propósito de tener estos CPRPP en esos países?

En segundo lugar, según la retórica del PCCh, la “unificación” es un asunto interno chino. Entonces, ¿por qué los CPRPP deberían establecer delegaciones en países extranjeros sobre un tema que es totalmente un asunto interno de China? ¿No está el propio régimen chino invitando a países extranjeros a interferir en sus asuntos internos? ¿O es que el PCCh carece de confianza en sí mismo y necesita crear tales organizaciones para invitar a los extranjeros a apoyar sus políticas?

Grupos de expertos como Hoover Institution han señalado al CPRPP como parte de las actividades de Frente Unido del régimen chino, habiendo establecido “frentes no gubernamentales en el extranjero”.

Lo que los CPRPP hacen en Estados Unidos es sospechoso; no organizan ninguna actividad relacionada con asuntos internos en el país anfitrión. Todos los CPRPP llevan a cabo la agenda de Beijing.

Si existen para influir en la política exterior de Estados Unidos, deben ser registrados como grupos de lobby. Sin embargo, solo dos de las 37 delegaciones de CPRPP están ubicadas en Washington. ¿A quién están haciendo lobby en Guam y Puerto Rico, donde tienen secciones locales? Si no es por lobby, ¿qué están haciendo?

Este es un ejemplo típico de cómo el PCCh utiliza la democracia y las libertades de los países occidentales para exportar sus propios valores. Debido a que el propósito de estas organizaciones es promover las políticas del PCCh, los Estados Unidos deben exigir que se registren ante las autoridades federales como agentes extranjeros.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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