Adicto a los videojuegos trató de envenenar a su familia porque lo desconectaron de Internet

Por Simon Veazey - La Gran Época
18 de Junio de 2019 Actualizado: 18 de Junio de 2019

Un adicto a los videojuegos de 29 años al parecer envenenó el suministro de agua de su familia en Tailandia después de que le interrumpieran una ruidosa sesión nocturna.

Según CH3 Tailandia, Sak Duanjan regresó borracho a su casa en Sisaket, en el noreste de Tailandia, e inmediatamente comenzó a jugar un juego online en su teléfono móvil a un alto volumen la noche del 12 de junio.

Su padrastro, Chakri Khamruang, se despertó y cortó la conexión WiFi, lo que provocó un altercado. Khamruang dijo que tuvo que abofetear a su hijastro para que se calmara después de haber hecho un alboroto, golpeando paredes y maldiciendo a la familia.

Finalmente, Duanjan se calmó y se quedó dormido.

Pero a la mañana siguiente, cuando su madre, Suban Duanjuan, fue a sacar agua para cocinar arroz, descubrió un pesticida flotando en el agua del pozo del jardín, reportó el Daily Mail.

Según Kompas, más tarde recordó haber visto a Duanjan bajar al pozo en las primeras horas de la mañana.

“Le pregunté qué estaba haciendo, pero se quedó callado y volvió a su habitación. Así que lo dejé pasar y me volví a dormir”, dijo Suban.

La familia llamó a la policía, según el Mirror, y su hijo supuestamente admitió que había puesto pesticidas en el suministro de agua.

Su madre dijo que cuando perdió los estribos en el pasado, simplemente lo toleraban. “Sin embargo, esta vez ha ido demasiado lejos”, dijo.

Su madre comentó que esperaba que las autoridades le proporcionaran algún tipo de rehabilitación, “porque no queremos vivir con miedo de que repita sus acciones”.

“Jugaba demasiado con los teléfonos móviles. Creo que eso lo deprimió”, dijo. “Ahora es un adulto, así que es cada vez más difícil de parar”.

Según CH3 Tailandia, la familia decidió posteriormente no iniciar un proceso penal, aunque las autoridades siguen teniendo esa opción.

La adicción a los  videojuegos recibe reconocimiento oficial

El creciente uso de computadoras, teléfonos móviles y dispositivos de videojuegos en las últimas décadas ha dejado a muchos padres preocupados por el impacto potencial en la salud, ya que los estudios van a la zaga del desarrollo tecnológico.

El año pasado, la Organización Mundial de la Salud añadió el “desorden de los videojuegos” a su lista de enfermedades, en gran parte debido al desacuerdo con la industria de los videojuegos.

La clasificación de la OMS enumera tres síntomas clave.

“Una es que el comportamiento de juego tiene prioridad sobre otras actividades en la medida en que otras actividades son llevadas a la periferia”, dijo a CNN el Dr. Vladimir Poznyak, miembro del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS.

La segunda característica es “el control deficiente de estos comportamientos”, señaló Poznyak. “Incluso cuando las consecuencias negativas ocurren, este comportamiento continúa o se intensifica”.

Por ejemplo, alguien puede negarse a comer o beber a pesar de tener hambre y sed.

La tercera característica es la angustia y el deterioro significativo en el funcionamiento personal, familiar, social, educativo u ocupacional, dijo Poznyak. El impacto puede incluir “patrones de sueño alterados, problemas de dieta, o deficiencia en la actividad física”.

Otros estudios comenzaron a sugerir que las pantallas ubicuas podrían estar dañando el desarrollo de los niños pequeños.

Un estudio publicado el año pasado en el Journal of the American Medical Association mostró que una mayor cantidad de tiempo frente a una pantalla entre las edades de 2 y 3 años va asociada con un peor desempeño en el desarrollo entre los 3 y 5 años.

“Las pantallas se han convertido en una preocupación significativa para los padres, así que queríamos saber más sobre cómo el tiempo frente a una pantalla estaba afectando las trayectorias de desarrollo de los niños”, aseguró a Healthline Sheri Madigan, profesora asistente de la Universidad de Calgary y autora principal del estudio.

“Estábamos particularmente interesados en el impacto a largo plazo de las pantallas, por lo que hicimos un seguimiento de niños a lo largo del tiempo, desde los 2 hasta los 5 años, y evaluamos repetidamente tanto el tiempo frente a las pantallas como los resultados del desarrollo”, señaló Madigan.

El estudio no fue el primero en mostrar que demasiado tiempo frente a las pantallas afecta el desarrollo de los niños, pero fue el primero en confirmar sus efectos a largo plazo.

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