Agentes fronterizos combaten el narco y a traficantes de personas, mientras son vilipendiados por activistas

Por Charlotte Cuthbertson - La Gran Época
02 de Julio de 2018 Actualizado: 02 de Julio de 2018

WASHINGTON, Estados Unidos – Hace una semana el agente de la Patrulla Fronteriza Del Cueto arrestó a un ciudadano mexicano que había cruzado ilegalmente la frontera suroeste en Tucson, Arizona.

Del Cueto dijo que el hombre le manifestó: “Ustedes son débiles con sus leyes y esos nos gusta”.

“Me reí de eso” dijo Del Cueto. “Yo estaba parado allí viendo lo irónico que es eso: yo explicando a un mexicano como son las leyes de su país y él dándose vuelta, solo para decirme: ‘Bueno, no es mi culpa que ustedes chicos, sean débiles. Ustedes necesitan endurecerse’”.

La porosa frontera suroeste es un gran negocio para los cárteles mexicanos y las organizaciones de tráfico de personas. Su misión y sus resultados están directamente relacionados con la cantidad de drogas, humanos y otro tipo de contrabando que pueden empujar a través de la frontera hacia los Estados Unidos.

Dos hombres, posibles vigías de un cártel, enmascaran sus rostros en el lado mexicano de la frontera cerca de Nogales, Arizona, el 23 de mayo de 2018. (Samira Bouaou / La Gran Época)

El 24 de junio en el Valle del Río Grande-Texas, los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza en un vehículo en un puesto de control, descubrieron un extranjero escondido debajo del compartimento del dormitorio de un  remolque. También encontraron 31 bultos de marihuana que pesaban más de 230 libras en total (500 kg) más cinco libras (11 kg) de cocaína.

El mismo día, en un punto de control diferente, los agentes detuvieron un remolque que transportaba varios vehículos. Descubrieron a 18 extranjeros ilegales dentro de tres de estos.

El 19 de junio, en el sector donde trabaja Del Cueto, un agente de la Patrulla Fronteriza encontró a un niño de 6 años en medio del desierto. Él vagaba solo en el calor de 100 grados farenheit (37 grados Celsius), de acuerdo con el informe de Aduanas y Protección Fronteriza.

“Todo lo que tenía en el bolsillo era una pequeña nota, con el número de teléfono de su madre, y había sido prácticamente colocado en los Estados Unidos por su tío de México”. “Esto (el lugar) está en el medio de la nada. Es una locura. ¿Qué pasaría si no hubiésemos estado allí para encontrar a este niño?”.

Frontera de Estados Unidos y México en el sector de Tucson cerca de Yuma, Arizona, el 25 de mayo de 2018. (Samira Bouaou / La Gran Época)

Los agentes de la Patrulla Fronteriza no solo están lidiando con el tráfico de personas y el crimen en la frontera, sino que ahora están siendo atacados por algunos de los políticos y activistas liberales del país.

“Lo convierten en una cuestión de raza, es una cuestión de raza para ellos”, dijo Del Cueto, quien es un agente veterano de 15 años de la Patrulla Fronteriza y vicepresidente del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza.

“Ningún agente de la Patrulla Fronteriza se despierta por la mañana diciendo que ellos van a arrestar mexicanos. Arrestamos personas que violan la ley”, dijo. “A la gente le gustan estas estrellas de cine que piensan que es divertido estar en televisión y atacar leyes de inmigración de las que no saben nada.

El agente explicó que se aprehenden adultos y niños todos los días. Las organizaciones de contrabando saben qué posibilidades hay de que los adultos con niños sean liberados en Estados Unidos después de un breve período de arresto, por lo general no más de 20 días.

“Entonces tenemos que ser muy, muy inquisitivos cuando interrogamos a estas personas” dijo Del Cueto.

Durante la entrevista explicó que había interrogado a muchos menores después de aprehenderlos y les preguntó si estaban relacionados con el adulto que los acompañaba. En algunos casos, al principio los menores respondían que el acompañante era su padre, y luego de ser interrogado, lo identificaban como tío. Después de más preguntas afirmaban que era del mismo pueblo.

“Luego sigues resolviendo el problema y ellos se dan vuelta en el asunto y dicen, ‘Tu sabes que lo acabo de encontrar en el camino'”, dijo Del Cueto.

“Estas personas que están protestando y atacando especialmente a los agentes de la Patrulla Fronteriza no se dan cuenta de que llevamos a cabo investigaciones y a veces, estas investigaciones toman tiempo”. “Entonces, cuando separamos a los adultos de estos niños, muchas veces lo que está sucediendo, es que estamos salvando a estos niños y alejándolos del peligro”.

En el año fiscal 2017, Homeland Security vio 46 casos de niños utilizados de forma fraudulenta por adultos que cruzaban ilegalmente. En los primeros cinco meses del año fiscal 2018, se informaron 191 casos de este tipo.

Marlene Castro, agente supervisora de la patrulla fronteriza habla con un grupo de personas que cruzan ilegalmente la frontera, incluido un hombre con un niño, cerca del río Bravo en la frontera entre Estados Unidos y México en el condado de Hidalgo-Texas el 26 de mayo de 2017. (Benjamin Chasteen / La Gran Época)

El secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo que la mayoría de los menores actualmente detenidos, cruzaron la frontera ilegalmente como menores no acompañados.

“La gran mayoría de los niños que están a cargo de la salud y los servicios humanos en este momento -10.000 de los 12.000- fueron enviados solos, por sus padres. Fue ahí entonces cuando ellos se separaron. De alguna manera estamos combinando todo, pero son dos problemas separados”, dijo el 18 de junio.

Diez mil de los que están actualmente en custodia fueron enviados por sus padres con extraños; a tomar solos, un viaje completamente peligroso y mortal. Ahora nos preocupamos por ellos”.

Desde hace un año, el número de menores no acompañados que cruzan ilegalmente a frontera se ha incrementado en un 325 por ciento, mientras que las unidades familiares han aumentado un 425 por ciento, según Nielsen.

“Desde 2013, Estados Unidos ha admitido a más de medio millón de menores inmigrantes ilegales y unidades familiares de América Central; y la mayoría de ellos en la actualidad están prófugos en Estados Unidos”.

Del Cueto dice que los medios y los activistas le preguntan todo el tiempo cómo se sentiría si sus hijos fueran separados de él.

“La única respuesta que realmente podría llegar a plantear es que no sería el tipo de padre que expondría a mi hijo a un entorno en el que podría morir en el desierto. Yo no impondría a mi hja a un entorno en el que la estoy entregando a una organización criminal de contrabando que podría perjudicarla, que la podría poner en el maletero de un vehículo, y que podría abusar de ella”, dijo.

También comentó que había visto tantos casos de mujeres que tomaron píldoras anticonceptivas en su viaje.

“Es difícil para ti ver cómo estos padres exponen a sus hijos, sin preocuparse“.

Sobre la familia que arrojó al niño de 6 años sobre la valla en el desierto, ¡solo!… “quiero decir: “¿quién le hace eso a un hijo?

“¡Es frustrante para nosotros y nos molesta! Porque estos son los niños por los que las personas en Estados Unidos ahora nos están atacando y diciendo: ‘¡Hey! da al niño de vuelta a la madre. Tomaste a ese niño'”, dijo.

“No, yo no saco al niño de la madre, la madre decidió poner en peligro a un niño, y si una ciudadana de Estados Unidos hiciera exactamente lo mismo, estarían gritando todos los medios de comunicación social sobre lo horrible que es esa mamá”.

“La Patrulla Fronteriza es la que ayuda a estas personas, las ayuda y se asegura que estén bien”, agregó.

A la vez explicó que los activistas se quejan de que una seguridad fronteriza más estricta obligaría a las personas a cruzar la frontera ilegalmente en áreas más peligrosas y remotas.

“Bueno, se supone que sería más difícil para ellos, correcto… eso es lo que estamos tratando de hacer; se supone que no debemos simplificarlo”.

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