Amor y devoción familiar en la antigua China

La etiqueta familiar en tiempos antiguos

Por The Epoch Times
15 de Enero de 2020 2:16 PM Actualizado: 15 de Enero de 2020 2:16 PM

Al ver caer la fruta madura, recuerda que proviene de un árbol; al tomar un trago de agua, piensa en las fuentes de donde vino, dice un refrán chino originado en la Dinastía Song (960-1279 d.C.).

Hay una antigua tradición china que celebra el valor a la familia y el aprecio por el propio rigen.

Según las enseñanzas de Confucio, la importancia de la familia se extiende al bienestar del país. En “Zhou Yi”, también conocido como el “Clásico de los Cambios”, se dice, “Cuando la familia es estable, el estado es estable”. Y el “Clásico de los Ritos” afirma, “las familias que están reguladas (bien manejadas y en orden) traen estados bien gobernados”.

Se han transmitido muchas historias a través del tiempo, que ejemplifican la opinión de los antepasados del pueblo chino en cuanto a la importancia de la familia y de la vida familiar armoniosa para la gente y sus comunidades.

Acá te mostramos solo unas pocas.

Tratar a los demás con el mismo respeto que a un invitado

La primera historia nos habla del gran respeto mutuo y el honor con que un hombre llamado Xi Que y su esposa se trataban entre sí.

Durante el Período de Primavera y Otoño (770-476 a. C.), el rey del estado de Jin envió a uno de sus ministros para visitar otro estado. En su camino a casa, el ministro vio a un granjero que trabajaba en un campo y a una joven llevándole la comida para el almuerzo.

Aunque la comida era humilde, la joven, que parecía ser la esposa del granjero se la ofreció a su esposo tomando la bandeja con las dos manos de una manera muy respetuosa.

De manera similar, el agricultor aceptó la comida con gran respeto. Y mientras el agricultor comía, su mujer de pie a un lado esperaba educadamente.

“El ministro dijo al rey que observó cómo Xi Que y su esposa trataban a los demás con gran respeto, como si fueran invitados de cada uno”. Sandy Jean / La Gran Época

El ministro estaba muy conmovido por lo que vio y se acercó a la pareja para hablar con ellos.

El nombre del agricultor era Xi Que. A su regreso el ministro de Jin, buscó una audiencia con el rey y le habló de Xi Que y su esposa.

“El ministro observó que Xi Que y su esposa trataban a los demás con gran respeto, como si fueran invitados de cada uno”, dijo al rey.

“Su Alteza, el ministro cree que tal respeto mutuo es una manifestación clave de la virtud y los que son virtuosos son los mejores candidatos para la gestión de los asuntos del país”.

El recomendó altamente a Xi Que al rey y el rey siguió su consejo y nombró a Xi Que a una posición importante en el estado de Jin.

Xi Jin Que, sirvió con valentía, sabiduría y gran mérito; y más tarde fue ascendido a posiciones sucesivamente más altas.

Bondad de la nuera salva a su familia

La segunda historia ocurrió durante la dinastía Qing (AD 1644-1911) y se trata de un hombre llamado Gu Cheng y su virtuosa nuera.

Gu Cheng tenía un hijo que se casó con una joven de apellido Qian.

Una vez, mientras la nuera de Gu Cheng fue a visitar a sus padres, una enfermedad infecciosa aguda se extendió de pronto por la ciudad donde vivía Gu Cheng. La epidemia se extendió amplia y rápidamente y mucha gente murió.

Todo el mundo estaba asustado, e incluso los parientes cercanos no se atrevían a visitarse unos a otros, por temor a la infección.

Tristemente, Gu Cheng y su esposa también se infectaron, seguidos por la totalidad de sus seis hijos e hijas.

Cuando la nuera de Gu Cheng se enteró de la noticia, inmediatamente hizo los preparativos para regresar a la casa de su marido para ayudarle a cuidar a su familia.

Apenas supo la noticia, la nuera de Gu Cheng regresó a cuidar a su familia política. (Ilustración de Sun Mingguo / The Epoch Times)

Sin embargo, sus propios padres, por amor a su hija, la instaron a no ir. “Tenemos miedo de que también puedas infectarte”, dijeron.

La hija respondió: “Cuando me casé con mi marido, también se convirtió en mi deber servir y ayudar a la madre y al padre de mi marido y su familia. Ahora se encuentran en grave peligro por la enfermedad. Si no regreso para cuidarlos, entonces es un comportamiento sin corazón e inhumano”

Cuando tienes un vaso con agua, piensa en la fuente de donde vino
— Dicho Chino

La nuera de Gu Cheng hizo su mejor esfuerzo para aliviar la preocupación de sus padres y luego, rápidamente volvió a la ciudad natal de su marido.

Poco después de su regreso, milagrosamente, los ocho miembros de la familia de Gu Cheng de repente se recuperaron de la enfermedad.

La gente local cree que la bondad de la joven nuera y la piedad filial llegaron hasta a los dioses y ellos otorgaron esta bendición a toda su familia.

Kong Rong elige una pera

La historia de un niño cortés y respetuoso llamado Kong Rong se cuenta en el “Clásico de Tres Caracteres”, un texto compuesto por una serie de versos sencillos de tres caracteres que se ha utilizado desde la dinastía Song para enseñar a los niños acerca de los principios morales así como de literatura, historia y una amplia gama de otros temas.

Kong Rong nació cerca del final de la dinastía Han del Este (25-220 d. C.) y era descendiente de Confucio, también conocido como Kongzi.

Cuando tenía solo cuatro años de edad, Kong Rong ya encarnaba la virtud del respeto a sus mayores, darles prioridad a ellos con cortesía y la etiqueta adecuada.

Kong Rong tenía varios hermanos y hermanas mayores. Un día, su familia recibió de regalo una cesta llena de deliciosas peras y su padre amablemente le pidió que fuera el primero en elegir una pera de la cesta.

Kong Rong seleccionó la pera más pequeña, demostrando así su respeto hacia sus hermanos mayores. Retrato en el Gran Corredor del Palacio de Verano, Beijing. (Shizhao/CC BY-SA 3.0/Wikimedia Commons)

Kong Rong seleccionó rápidamente la pera más pequeña. Su padre le preguntó: “Hijo mío, ¿por qué elegiste una pera pequeña y no una más grande?”

Kong Rong respondió: “Yo soy el más joven, por lo que debo tener la pera más pequeña. Mis hermanos y hermanas son mayores que yo, por lo que deben tener las peras más grandes”.

Debido a su naturaleza amable y honesta, y a su respeto y consideración hacia los demás, la familia de Kong Rong lo miró con especial cariño y afecto.

Encuentro de dos nobles hermanos, con bandidos

Otra historia habla del gran amor y devoción entre hermanos, durante la dinastía Han (206 aC-220 dC).

La historia trata de un hombre llamado Zhao Xiao y su hermano menor, Zhao Li; hermanos que eran muy amables y fieles el uno al otro.

Un año, la hambruna afectó a su ciudad natal y un grupo de bandidos secuestraron a Zhao Li de su casa y lo llevaron a su escondite en las montañas, planeando comérselo.

Zhao Xiao persiguió a los bandidos a su escondite y les dijo: “Mi hermano no está en buen estado de salud, también es pequeño y delgado. Él no es bueno para comer. Estoy sano y fuerte y dispuesto a ser comido en su lugar”.

Zhao Xiao, persiguio a los secuestradores de su hermano y se ofreció a ocupar su lugar.  Imagen Ilustrativa (anónimo/DominioPúblico / WikimediaCommons)

Sin embargo, Zhao Li no estaba de acuerdo con su hermano. “Fui yo quien fue capturado por ellos. Es mi destino. No hay ninguna razón para que usted tome mi lugar, hermano mío”, dijo Zhao Li.

Entonces, los dos hermanos se abrazaron, ambos con lágrimas.

Al ver la noble conducta de estos dos, los ladrones quedaron tan conmovidos que los dejaron libres.

Más tarde, el emperador se enteró del incidente y emitió un edicto para designar a Zhao Xiao y Zhao Li posiciones de gobierno en su corte.

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