Las caravanas de migrantes están financiadas indirectamente con impuestos de EE. UU. y la ONU

Por James Simpson
08 de enero de 2019 2:18 PM Actualizado: 22 de marzo de 2019 9:43 PM
Las caravanas de migrantes que irrumpen en las fronteras de EE. UU. no son espontáneas. Fueron altamente organizadas y asistidas por múltiples agencias de Naciones Unidas y numerosos grupos activistas que defienden a los inmigrantes ilegales. En las recientes avalanchas para sobrepasar la frontera, los migrantes pusieron a mujeres y niños al frente como escudos humanos mientras apedreaban a la Patrulla Fronteriza.

Dos organizaciones con sede en Chicago, Pueblo Sin Fronteras, un proyecto de La Familia Latina Unida, y la Red de Servicios Comunitarios Centro Sin Fronteras, estuvieron altamente involucradas en organizar la caravana. Según reportes, hay al menos 100 trabajadores de Pueblo Sin Fronteras integrados en la caravana.

Emma Lozano, fundadora tanto de Centro como de Pueblo Sin Fronteras, es una activista de izquierda y pastora de la Iglesia Metodista Unida Lincoln en Chicago. Ella lucha contra la deportación de inmigrantes ilegales y quiere que Illinois se convierta en «una Zona Libre para Inmigrantes». Afirmó: «Necesitamos cambiar Estados Unidos, todos somos Estados Unidos».

Lozano recibió la asistencia de la fundadora de La Familia Latina Unida, Elvira Arellano, una extranjera ilegal que aboga por otros inmigrantes ilegales. Fue deportada en 1997 pero regresó rápidamente. Fue arrestada de nuevo en 2002 por utilizar un número de seguridad social falso. Enfrentó una posible deportación pero la evitó gracias a la intervención personal del Representante de Chicago Luis Gutiérrez y la presión de la comunidad.

Tanto Lozano como Arellano trabajan con otro grupo activista de inmigrantes, la Liga de los Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, según sus siglas en inglés). También recibieron ayuda adicional del Proyecto de Detención Familiar CARA, que brinda asistencia legal gratuita a los ilegales, y la Asamblea Popular de Familias Migrantes, un grupo con sede en México que organiza caravanas. Según consta, CARA ha estado coordinando caravanas con Pueblo Sin Fronteras desde sus bases en Estados Unidos.

Financiamiento gubernamental

Centro Sin Fronteras también recibe donaciones de fundaciones financiadas por el gobierno. La Red Católica de Inmigración Legal (CLINIC, según sus siglas en inglés) recibe alrededor de un 10 por ciento de sus subvenciones del gobierno. CLINIC trabaja de cerca con CARA, y distribuye mucho de sus subvenciones a las Caridades Católicas y otras organizaciones específicamente para asistir a inmigrantes para que se conviertan en ciudadanos y pidan amnistía.

CLINIC recibió al menos USD 2,2 millones de las fundaciones Soros Open Society desde 2002. Asimismo, la Fundación Ford, probablemente la partidaria más grande de tener fronteras abiertas, le proveyó USD 2,9 millones desde 2011, según Foundation Search.

Centro también recibió más de USD 1,5 millones de la Coalición de Illinois para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR, según sus siglas en inglés) entre 2010 y 2012. ICIRR a su vez recibe el 80 por ciento de su financiamiento del estado de Illinois.

Entre 2015 y 2017, ICIRR recibió USD 15,3 millones del Departamento de Servicios Humanos de Illinois y otras fuentes gubernamentales, según el Servicio de Rentas Internas (IRS). Parte del dinero estatal probablemente proviene de los programas de Asistencia de Refugiados y Entrantes Administrados por el Estado, uno de los numerosos programas de subvención del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos para refugiados e inmigrantes ilegales. Durante esos mismos años, el Departamento de Servicios Humanos de Illinois recibió USD 24,6 millones a través de este programa.

Solo en 2017, ICIRR distribuyó entre USD 11.000 y USD 246.000 en subvenciones gubernamentales a 59 organizaciones distintas de «Derechos de Inmigrantes y Refugiados». Según su declaración de impuestos de 2015, ICIRR también «brinda extensos servicios para asistir a los más de 325.000 residentes legales permanentes de Illinois para que se conviertan en ciudadanos de EE.UU.».

Financiamiento de izquierda

El Foro Nacional de Inmigración (NIF) proveyó al menos de USD 60.000 a Centro Sin Fronteras. El Foro se autodescribe como una organización «conservadora» proinmigrantes, pero recibe su financiamiento, USD 5,5 millones en 2016, de progresistas, entre estos, las fundaciones Soros Open Society.

Otra organización de extrema izquierda que ayuda es el Gremio Nacional de Abogados, catalogado hace décadas por el Congreso como un frente comunista. Se trata de una filial de la Asociación Internacional de Abogados Demócratas, que fue fundada como un frente de propaganda soviético. El Gremio ofreció abogados voluntarios para ayudar con las solicitudes de asilo de los migrantes de las caravanas.

El Gremio está fuertemente involucrado con el movimiento de fronteras abiertas a través de su Proyecto de Inmigración Nacional, y recibe gran financiamiento de George Soros y otros que se enfocan en asuntos de inmigración.

La Fundación Ford proporcionó al menos USD 1,3 millones al Gremio Nacional de Abogados desde 2002. El Gremio se asocia con grupos de fronteras abiertas, como CASA de Maryland, un grupo activista de inmigrantes ilegales con sede en Maryland que también recibe dinero del gobierno.

Docenas de autobuses

Muchos medios de comunicación se enfocaron en la masividad de los migrantes de la caravana, estimados entre 4000 y 12.000 personas, que caminaron insistentemente en un viaje de más de 1600 kilómetros hacia la frontera. Pero no mencionaron que la caravana realizó la mayor parte del viaje en autobús.

El periodista y cineasta Ami Horowitz informó directamente desde México, donde se mezcló entre los migrantes. Horowitz dijo que los migrantes caminaron una parte del camino, pero que «tenían contratados estos autobuses turísticos casi lujosos, docenas de ellos».

Horowitz dijo que lo que más le sorprendió fue el grado de organización y el dinero involucrado. «[Los autobuses] no venían de la nada, esto no es maná del Cielo. Esto estaba altamente organizado, contratado, y así es como llevaron esta caravana (…) 1600 kilómetros por México», dijo.

Horowitz estima el costo de proveer de agua a la caravana en casi USD 1 millón. Agregó que el gobierno mexicano no quería que la caravana estuviera en México así que siempre estuvo acompañada de la policía.

‘Hincar a Trump en el ojo’

Horowitz también reveló otra gran fuente de asistencia: Naciones Unidas. Dijo que hubo «numerosas» organizaciones de la ONU en el suelo mexicano, en especial, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y UNICEF. Estas organizaciones brindaron «un increíble grado de servicios», entre ellos hospitales móviles, servicios para niños y más. También entrenaron a los migrantes sobre cómo hablar con la prensa usando palabras que inspiren empatía y dieron presentaciones explicando qué decir a los agentes fronterizos al solicitar asilo.

Según Horowitz, en una entrevista telefónica, el representante del ACNUR admitió que ACNUR había estado involucrado en la caravana desde el comienzo, y reconoció que parte de su propósito era «hincar a Trump en el ojo».

Horowitz dijo que el objetivo de todos los grupos involucrados era «Degradar la seguridad de EE.UU. (…) degradar la soberanía de EE. UU. y crear esta crisis fabricada, cuyo fin es impulsar sus planes».

Horowitz estimó que las caravanas estaban compuestas de un 90 por ciento de hombres. Las mujeres y los niños estaban presentes, pero eran una pequeña minoría, incluida sin dudas para despertar empatía. Cuando los hombres de la caravana intentaron irrumpir en el cruce de frontera de San Ysidro a fines de noviembre, y de nuevo esta semana, la Patrulla Fronteriza los hizo echarse atrás con gas lacrimógeno.

La presencia de mujeres y niños causó indignación en la prensa. Pero nadie informó que los hombres empujaban a mujeres y niños hacia adelante utilizándolos como escudos humanos, mientras apedreaban a la Patrulla Fronteriza.

Todos los migrantes entrevistados por Horowitz dijeron que se sumaron a la caravana por razones económicas. Ninguno habló de peligro o violencia en casa. Las caravanas de migrantes además están complicando un trabajo que ya es dificultoso para las agencias fronterizas.

Preocupados por aquellos que intentan cruzar, no pueden proteger simultáneamente las zonas más remotas de la frontera, dejando muchas oportunidades para que los traficantes de droga y los terroristas ingresen a Estados Unidos.

El apoyo del CAIR

En diciembre de 2018, el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR, según sus siglas en inglés) anunció su intención de reunir activistas en San Diego para apoyar a las caravanas:

«El 10 de diciembre, representantes de secciones del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), la organización musulmana de activismo por los derechos civiles más grande de la nación, se unirá a cientos de otros líderes de fe de toda la nación en San Diego, en una acción solidaria para los solicitantes de asilo en la frontera de EE. UU.-México, como parte de la movilización ‘El amor no conoce fronteras: un llamado moral para la justicia de migrantes’ organizada por el American Friends Service Committee (AFSC)».

El AFSC es nominalmente el grupo cuáquero vinculado con el Partido Comunista de EE. UU. y sus supervisores soviéticos allá por los años 1920. El AFSC también formó una alianza con MEChA, el grupo radical latino cuyo fin es retomar porciones del sudoeste vendidas por México a Estados Unidos en 1848.

No obstante, incluso sin las caravanas, la estadística de detenciones fronterizas muestran que al menos 10.000-12.000 personas están llegando cada semana a la frontera por separado.

James Simpson es un economista, exanalista de presupuesto de la Casa Blanca, empresario y periodista de investigación. Su último libro es «El eje rojo-verde: refugiados, inmigración y el plan para borrar Estados Unidos» (The Red-Green Axis: Refugees, Immigration and the Agenda to Erase America) Sígalo en Twitter y Facebook.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no necesariamente reflejan los puntos de vista de La Gran Época.

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