Beijing agiliza destrucción de archivos en el extranjero por medidas de EEUU contra espionaje chino

Por Cathy He, Frank Fang y Eva Fu
18 de Agosto de 2020 11:03 PM Actualizado: 18 de Agosto de 2020 11:03 PM

El Partido Comunista Chino (PCCh) ha ordenado a ciertas células del Partido en el extranjero a que destruyan documentos sensibles y que salvaguarden los secretos del Partido, en respuesta al escrutinio más riguroso por parte del Occidente de las actividades encubiertas del régimen en el extranjero, según revela un documento interno obtenido por The Epoch Times.

Un anuncio emitido en agosto por el gigante petrolero estatal chino, la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), instruyó que las oficinas de la empresa en más de diez países del extranjero, incluyendo Australia y Canadá, deben “destruir o transferir urgentemente los documentos sensibles” relacionados con “las actividades de consolidación del Partido en el extranjero”.

Las actividades de consolidación del Partido en el extranjero, de acuerdo con el comentarista chino basado en Nueva York, Qin Peng, se refiere a los esfuerzos del PCCh en ampliar su influencia mundial. Bajo este programa, los consulados chinos pueden instruir a las compañías multinacionales chinas para llevar a cabo tareas que van más allá de sus operaciones comerciales, tales como recolectar inteligencia, robar información sensible e influir a los funcionarios locales, dijo Qin.

La CNPC es la tercera compañía petrolera más grande del mundo y tiene operaciones en 75 países, según su página web. Como la mayoría de las empresas chinas, el gigante petrolero tiene una unidad del PCCh integrada en su organización, para asegurar que obedezca las reglas del Partido en sus actividades comerciales. La empresa cuente con más de 1.3 millones de empleados en todo el mundo, y con casi 700,000 miembros del Partido hasta el 2018, de acuerdo con la página web de la empresa.

El anuncio ordena a los miembros del Partido de la empresa a que no divulguen información confidencial a las autoridades locales.

“Cuando estén son sujetos a investigaciones extranjeras, los miembros y personal directivo del Partido deben respetar [el principio de] ‘guardar estrictamente los secretos del Partido’”, dice el documento. “Esta es una regla y disciplina de hierro”.

Esta orden se dio como respuesta a las recientes medidas adoptadas por Estados Unidos y otros gobiernos occidentales, según el documento, y citaba un incidente ocurrido en Australia en donde las autoridades registraron e incautaron los celulares y computadoras del personal diplomático chino porque contenían material relacionado con el PCCh. El documento no dio más detalles sobre este incidente.

En los últimos meses, los Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos por combatir las actividades de espionaje e influencia maligna de China. La administración Trump ordenó en julio el cierre del consulado chino en Houston, diciendo que el puesto diplomático era un “centro de espionaje y de robo de propiedad intelectual”. Los agentes federales también hicieron una serie de arrestos de presuntos oficiales militares chinos encubiertos que estudiaban en el país, y quienes de acuerdo con los fiscales, forman parte de una red más amplia que abarca 50 ciudades de Estados Unidos.

Las operaciones encubiertas de influencia extranjera del régimen también fueron el foco de atención en muchos países democráticos, en particular en Australia, donde el gobierno ha reforzado las acciones dirigidas a la influencia china en la política y en los campus universitarios.

Nicholas Eftimiades, exfuncionario de inteligencia de Estados Unidos y autor del libro “Chinese Intelligence Operations” (Operaciones de inteligencia china), dijo a The Epoch Times que el incidente en Australia pudo haberse referido a una incautación no reportada por parte de los funcionarios fronterizos en los puertos de entrada del país, o a la reciente redada en la casa de un chino-australiano como parte de una investigación sobre la interferencia extranjera china.

En junio, la policía australiana allanó la casa de John Zhang, un ciudadano naturalizado australiano y ayudante de un político estatal, e incautó materiales como evidencia informática. Según los documentos judiciales, Zhang estaba siendo investigado por presuntamente haber ocultado que actuaba “en nombre de, o en colaboración de” los órganos clave del PCCh, entre ellos el Ministerio de Seguridad del Estado, el principal organismo de inteligencia del régimen, y el Departamento de Trabajo del Frente Unido, la rama del Partido que supervisa las operaciones de influencia extranjera del régimen.

Pasando a la clandestinidad

El anuncio decía que Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda eran “países muy susceptibles”, y ordenaba a los empleados en esos países que borraran todos los materiales de consolidación del Partido de los dispositivos electrónicos y que destruyeran los archivos físicos. En los casos en que los documentos no puedan destruirse, deben “sellarse y almacenarse” en un lugar seguro o entregarse a la embajada china en Camboya, de acuerdo con las instrucciones del documento.

En Australia y Canadá, los empleados de la CNPC deben informar a su consulado chino local sobre el estado de la forma en que trataron con la “información sensible urgente”, decía el aviso.

El documento también exige que todas las organizaciones del partido en el extranjero de la empresa, en particular las ubicadas en Malasia, Singapur y Arabia Saudita, deberán “aceptar proactivamente el papel de liderazgo del comité del Partido en la embajada china de Camboya”.

Ni la CNPC ni la embajada china en Camboya respondieron a las preguntas de The Epoch Times al momento de la publicación de este artículo.

Las instrucciones también enfatizaron en limitar la exposición pública de las actividades del Partido en el extranjero. El documento prohibía la promoción de eventos por las redes sociales chinas como Weibo y WeChat, y la emisión de comunicados públicos sobre dichas actividades. Las comunicaciones sobre los miembros u organizaciones del Partido, y los informes sobre las actividades de consolidación del Partido deben enviarse por canales cifrados. También se prohibió a que los miembros del Partido icen la bandera nacional de China, lleven la insignia del Partido, y a que muestren el contenido de las actividades del Partido en los tableros de anuncios.

Además, cuando se realicen actividades de consolidación del Partido, los empleados no deben revelar las identidades de los miembros del Partido y sus posiciones dentro el Partido, decía la notificación.

“Control de daños”

Eftimiades dijo que es muy probable que esta orden se haya emitido a otras empresas estatales. El aviso, dijo, reveló una “extraordinaria operación global para proteger la información y restringir las actividades, para que no aparezcan en el radar de los gobiernos extranjeros”.

El régimen se encuentra ahora en una posición de “control de daños”, luego de haber causado fuertes reacciones por parte de los gobiernos occidentales por una serie de comportamientos, que van desde su agresión militar en el mar de la China Meridional, hasta su disputa fronteriza con India, dijo Eftimiades.

El control de daños implica destruir y asegurar las evidencias, mientras moderan las actividades para que los observadores externos no perciban al régimen como una amenaza, según Eftimiades.

James Carafano, vicepresidente del Instituto de Seguridad Nacional y Política Exterior de Heritage Foundation, dijo que esta medida no es sorprendente ya que el régimen probablemente anticipa un escrutinio mucho mayor por parte de los países occidentales.

“Si hay algo en lo que son realmente buenos, es en encubrir sus huellas”, dijo Carafano a The Epoch Times.

El anuncio también revela la estrecha cooperación entre el régimen y las empresas estatales, dijo Eftimiades.

“Un enorme aspecto de esto es el papel de los consulados en dirigir y coordinar las actividades de las empresas estatales en el extranjero”, dijo.

El régimen chino también revela públicamente cómo los consulados chinos presiden las empresas chinas en el extranjero.

Un documento sobre “lineamientos para la prevención de riesgos” para las empresas chinas en el extranjero, que se encuentra en la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, señala que las empresas deben registrarse en sus consulados locales y aceptar su “orientación y gestión”.

En caso de “incidentes relacionados con la seguridad” repentinos, las empresas chinas deben llevar a cabo sus relaciones públicas bajo la orientación de los consulados correspondientes y las agencias chinas relacionadas, para “orientar positivamente a la opinión pública”.

En marzo de 2019, Qi Yu, secretario del comité del Partido en el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, organizó una reunión, durante la cual el comité dijo que los consulados chinos deben “mejorar su comprensión política (…) para poder servir mejor” al Partido.

Aunque el documento sugiere que el PCCh se ha vuelto más cauteloso, los países no deben bajar la guardia, advirtió Qin, quien agregó que a medida que estas actividades pasan a la clandestinidad, es probable que el régimen chino participe en más acciones encubiertas, y es una amenaza a largo plazo de la que los países no deben apartar la vista, añadió.

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