Perrito arrojado desde un puente con el hocico atado reconoce a su salvador y le agradece dulcemente

Por La Gran Época
07 de Marzo de 2019 Actualizado: 09 de Marzo de 2019

Bob Hoelter, de Griffith, Indiana, solo quería caminar a la tienda. Pero el universo tenía una mejor idea.

Bob dijo a The Dodo: “Normalmente conduzco”. “Esa noche decidí que necesitaba algo de ejercicio”. Pasando por encima de un puente, haciendo más fácil el viaje de 1,5 km, oyó un ruido. Se detuvo para escuchar atentamente y aclaró sus sospechas iniciales, el ruido era de un llanto que necesitaba su ayuda.

“Estaba mirando el agua y la tierra, no veía nada, pero lo oía”, recordó Bob. “Volví al piso, caminé y miré a mi alrededor”.

 El quejido se alejó de la oscuridad bajo el puente. (Cortesía de Bob Hoelter)

Se acercó al sonido que provenía de la oscura parte inferior del puente, se puso de rodillas y se arrastró hacia el misterio que le aguardaba. “Saqué mi linterna porque siempre llevo una linterna conmigo”. Al llegar a la parte del borde inferior del puente, finalmente vio de dónde provenían los tristes gritos, se trataba de un cachorro pequeño y aterrorizado.

El instinto de rescate hizo que ayudara al cachorro, solo para descubrir que la criatura no solo estaba perdida, sino que su hocico estaba sellado con cinta adhesiva negra.

(Cortesía: Hospital Animal Griffith)

Bob era del lugar y sabía que había una clínica veterinaria cerca: el Hospital Animal Griffith.

“Simplemente lo metí en mi chaqueta, me arrastré de nuevo y empecé a caminar hasta el hospital de animales”, recordó Bob.

La tienda tendría que esperar, ahora había una misión mucho más urgente que completar.

Lori Kovacich, directora del Hospital Animal Griffith, que estaba de servicio en ese momento, no podía creer lo que veían sus ojos. Ella recordó: “Estaba fuera de mi silla y en el vestíbulo para atenderlo en segundos”.

Corrió al cachorro tembloroso a la sala de examen sin pensar en pedirle a Bob sus datos personales. El cachorro fue obviamente abandonado y su bienestar era lo principal. “Creo que tuve una especie de visión sobre un túnel”, compartió.

(Cortesía: Hospital Animal Griffith)

Bob, luego de hacer su buena acción, continuó su camino.

Lori y su equipo evaluaron rápidamente al cachorro y se dieron cuenta de que estaba hambriento, que su piel estaba dañada bajo la cinta adhesiva, que tenía una pierna quebrada y que probablemente no había comido en días.

Calcularon su edad y concluyeron que solo tenía 4 meses. Después de una evaluación exhaustiva, que incluyó la extracción cuidadosa de la cinta adhesiva y las inyecciones de antibióticos, al traumatizado cachorro lo envolvieron en mantas para una recuperación en paz.

El personal cree que el cachorro fue lanzado intencionadamente desde el puente, pero no llegó al agua y terminó varado a la orilla del río.

“En mis 30 años de trabajo aquí, nunca pensé que vería algo así”, escribió Lori en una emotiva publicación de Facebook. “Entre lágrimas vimos a este pequeño cachorro comer y comer y mover su pequeña cola. Todo nuestro personal estaba sin palabras”.

Mary Witting, amante de los animales, y su esposo, Doug, vieron la publicación en la página del Hospital Animal Griffith y eso cautivó sus corazones. Recientemente habían perdido a su perro. Mary exclamó: “¡Esa carita linda,me necesita!”, y agregó: “Puedo darle amor las 24 horas del día y lo necesito”.

En un final feliz y muy esperado para el querido cachorro, los Wittings decidieron rápidamente adoptarlo y lo llamaron Louie.

(Cortesía: Hospital Animal Griffith)

Pero la historia no termina allí: la sobrina de Bob vio la publicación en Facebook del Hospital Animal Griffith y organizó un encuentro entre el cachorro y el hombre heroico que respondió a sus triste llanto. Para sorpresa y deleite de Bob, el cachorro se acordó de él.

Bob recordó que lo “sentaron y corrió hacia mí. Estaba asombrado”.

Bien está, lo que bien acaba. Él es el héroe del cachorro y la pequeña Louie está sana y salva.

Louie incluso saludó a Bob con mucho amor y besos, y Bob se sintió absolutamente feliz de saber que Louie tiene un nuevo maravilloso nuevo hogar.

(Cortesía: Hospital Animal Griffith)

Por supuesto, Bob también agradeció al personal del hospital por estar allí para ayudar al cachorro esa noche.

“Todos tenemos nuestra misión”, y agregó con humor: “Voy a tener que caminar más a menudo”.

(Cortesía: Hospital Animal Griffith)

Deseamos a Louie y a los Wittings una maravillosa vida. Comparte esta historia desgarradora pero salvadora del extraordinario rescate de un cachorro con cada amante de los animales que conozcas.

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