Cao Cao: un soberano con gran tolerancia y aceptación

29 de Diciembre de 2016 Actualizado: 29 de Diciembre de 2016

El período de los Tres Reinos (220-280) fue un tiempo turbulento en la historia de China en el cual aparecieron coloridas figuras históricas que en conjunto personificaron las nociones de lealtad y rectitud de la cultura china.

Entre los personajes más prominentes están Liu Bei, Zhuge Liang, y Guan Yu del estado de Shu; Zhou Yu del estado de Wu; y Cao Cao del estado de Wei. Cao Cao ha sido representado con un tinte de negatividad, como una figura despiadada, un aterrador guerrero, y un astuto estratega.

No obstante, en diversos archivos, Cao Cao fue registrado en realidad como un gran político visionario con aptitud para gobernar y con múltiples talentos en literatura y estrategia militar. Fue principalmente personificado como un hombre con gran tolerancia y aceptación, como un hombre con un gran corazón.

En el año 198, cuando la madre y otros miembros de la familia de su subordinado Bi fueron secuestrados por un funcionario rebelde que escapó al otro campamento militar, Cao Cao le dijo a Bi que podía irse y unirse a su madre.

Bi juró que no se iría y Cao Cao se conmovió hasta las lágrimas. Sin embargo, Bi luego partió secretamente.

Cuando el rebelde fue vencido y Bi fue capturado, la gente se preocupó por su vida. De todos modos, Cao Cao no sólo no mató a Bi, sino que lo nombró su ministro. Dijo, “¿Cómo podría un hijo con piedad filial no ser leal a su soberano?”.

Cao Cao nunca pensó en Liu Bei, soberano el estado de Shu, como un enemigo. En vez de ello, atesoraba a su opositor como un héroe. Sus supervisores lo instaron varias veces para que matara a Liu, pero Cao respondió “Ahora es el tiempo de respetar a los héroes. No puedo matar a uno para perder el corazón de toda la gente”.

En el año 200, en una batalla con Liu, Cao Cao ganó y el famoso general Guan Yu se rindió. Cao Cao, lo trató muy bien y le asignó un buen rango.

No obstante, cuando Guan se enteró del paradero de Liu, dejó a Cao Cao para reunirse con él, dejando atrás una carta de dimisión.

Los supervisores de Cao Cao lo instaron a que buscara y capturara nuevamente a Guan. Cao Cao dijo: “Dejen que cada uno siga a su maestro. ¡Déjenlo ir!”.

Luego, cuando Guan fue decapitado por otro opositor, la cabeza de Guan fue presentada a Cao Cao como un trofeo. Cao Cao mandó a hacer un maniquí de Guan a escala real para poder hacer un entierro apropiado de él en una pieza, un último gesto de respeto hacia el héroe.

Fue debido a su habilidad tan generosa que Cao Cao permitió a Liu, Guan y otros contribuir tanto a ese renombrado período de la historia de China y, a través de las interacciones entre estas destacadas personas, las virtudes de fidelidad y rectitud fueron exhibidas en su totalidad.

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