China instala spyware en los teléfonos de los turistas que entran en Xinjiang

Por Eva Fu
06 de Julio de 2019 Actualizado: 06 de Julio de 2019

Las autoridades chinas están obteniendo datos personales de los teléfonos de los turistas que entran en la lejana región occidental de Xinjiang, al utilizar una aplicación móvil instalada en secreto, según una investigación conjunta de medios de comunicación occidentales.

En el cruce fronterizo de Kirguistán a la región de Xinjiang en China, a los turistas se les pide que desbloqueen y entreguen sus teléfonos y ordenadores a los agentes fronterizos, que luego llevan los dispositivos a una sala alejada para escanearlos, según la investigación realizada por The Guardian, el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, la estación de radio con sede en Alemania NDR, The New York Times, y Motherboard (una sección de la revista Vice).

Los agentes fronterizos instalan una app de vigilancia en los teléfonos Android, mientras que los iPhones están conectados a un lector telefónico para su revisión, informó The Guardian el 2 de julio.

Un viajero que este año entró a Xinjiang con un dispositivo Android contó a The Guardian que tuvo que esperar una hora para recuperar su teléfono. La policía no le dijo qué le había hecho a su teléfono, agregó, aunque el agente de viajes le había advertido que la policía haría algo con su celular. Él cree que la app era un rastreador GPS.

“Si lo estuvieran haciendo en mi país de origen, me horrorizaría, pero cuando viajas a China, sabes que puede ser así”, dijo el viajero, reportó The Guardian.

Un policía hace guardia mientras los musulmanes llegan a la oración matutina de Eid al-Fitr en la mezquita de Id Kah en Kashgar, Xinjiang, China, el 26 de junio de 2017. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

China recibió más de 150 millones de visitantes en la región de Xinjiang en 2018, según la agencia de noticias estatal china Xinhua.

Según The Guardian, la aplicación de vigilancia, llamada BXAQ o Feng Cai (que significa abejas que recolectan miel), extrae información personal del dispositivo y busca archivos sospechosos. Se supone que la app sea eliminada por los agentes fronterizos antes de que el teléfono sea devuelto a su propietario, informó el medio.

A través de la ingeniería inversa, los medios de comunicación descubrieron que la app podía extraer una gran cantidad de información, incluyendo correos electrónicos, mensajes de texto, cuentas de redes sociales y los identificadores únicos de los dispositivos. Luego recopilaría la información recolectada en un informe y lo enviaría al servidor local de la oficina fronteriza.

Un informe técnico encargado por los medios de comunicación encontró que la aplicación escaneó el teléfono en busca de más de 73.000 archivos diferentes. Entre ellos se encontraban versos del Corán, fotos o escritos del Dalai Lama, ayuno del Ramadán y música de una banda japonesa de heavy metal.

El código fuente de la aplicación, según The New York Times, sugiere que fue desarrollada por Nanjing FiberHome StarrySky Communication Development Company, una unidad de FiberHome, un fabricante de equipos de telecomunicaciones con participación estatal.

Varios proveedores de software antivirus, entre ellos Avast, McAfee y CheckPoint, han marcado el software BXAQ como malware, según Vice, que menciona los resultados de VirusTotal, un escáner de malware propiedad de Google.

Edin Omanovic, director del programa de vigilancia estatal del grupo de defensa Privacy International, dijo a The Guardian que la revelación de la app fue “otro ejemplo de por qué el régimen de vigilancia en Xinjiang es uno de los más ilegales, generalizados y draconianos del mundo”.

Maya Wang, investigadora principal sobre China para Human Rights Watch, dijo a The Guardian: “Ya sabemos que los residentes de Xinjiang –en particular los musulmanes túrquicos– están sometidos a una vigilancia permanente y multidimensional en la región”.

“Lo que ustedes encontraron va más allá de eso. Sugiere que incluso los extranjeros están sujetos a esa vigilancia masiva e ilegal”.

Esta foto tomada el 4 de junio de 2019 muestra a escolares caminando bajo las cámaras de vigilancia en Akto, al sur de Kashgar, en la región occidental de Xinjiang en China. (GREG BAKER/AFP/Getty Images)

La aplicación nos es más que una pequeña parte de un vasto sistema de vigilancia dirigido a los 11 millones de uigures y otras minorías musulmanas que viven en la región.

Los residentes de Xinjiang son monitoreados por una densa red de cámaras de vigilancia, muchas de las cuales están equipadas con tecnología de reconocimiento facial y visión nocturna, así como también a través de frecuentes puestos de control. Las autoridades chinas también han recogido ADN, incluyendo huellas dactilares y muestras de sangre, de residentes para su almacenamiento en las bases de datos estatales, dicen los uigures y los grupos de defensa de los derechos humanos.

En 2017, las autoridades chinas obligaron a los residentes de la región a descargar una app de vigilancia llamada Jingwang Weishi, que en chino significa “defensor de una Internet limpia”. Investigadores del Open Technology Fund, un programa financiado por el gobierno de Estados Unidos, descubrieron que la app transfiere todos los archivos del smartphone para que las autoridades chinas los supervise.

El Departamento de Estado de EE. UU.  y expertos estiman que más de un millón de uigures y otras minorías musulmanas están actualmente detenidos en campos de confinamiento en la región, donde son objeto de adoctrinamiento político y son obligados a renunciar a su fe.

Según un informe de mayo de Human Rights Watch, la policía de Xinjiang utiliza otra aplicación de vigilancia para recopilar información personal de los musulmanes uigures y de otras minorías musulmanas, luego presenta informes sobre actividades que consideran sospechosas y lleva a cabo investigaciones sobre personas que el sistema señala como problemáticas.

La app policial, según el artículo, está vinculada a una enorme base de datos que agrupa información recopilada por las cámaras de circuito cerrado de televisión de la región, los puestos de control y los “rastreadores de Wi-Fi”, que recolectan direcciones de identificación únicas de ordenadores y teléfonos inteligentes.

La aplicación de mensajería de WhatsApp en un iPhone de Apple en San Anselmo, California, el 14 de mayo de 2019. (Justin Sullivan/Getty Images)

Omanovic dijo que la app de vigilancia dirigida a los visitantes de Xinjiang era un desarrollo alarmante.

“Los sistemas de extracción modernos se aprovechan de esto para construir una imagen detallada pero defectuosa de la vida de las personas. Las apps, plataformas y dispositivos modernos generan enormes cantidades de datos que la gente probablemente ni siquiera conoce o cree que ha borrado, pero que todavía se pueden encontrar en el dispositivo”, dijo a The Guardian.

“Esto es muy alarmante en un país donde descargar una app o un artículo de noticias equivocado podría llevarte a un campo de detención”.

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