China podría ganar la próxima carrera a la luna

Por Rick Fisher
01 de Octubre de 2020
Actualizado: 01 de Octubre de 2020

El presidente Donald Trump ha comprometido a Estados Unidos a devolver astronautas estadounidenses a la luna para 2024, por su parte la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos ha desarrollado su programa Artemis para hacerlo, donde se incluirá una participación sin precedentes de nuevos proveedores de servicios espaciales comerciales.

Sin embargo, la plataforma 2020 del Partido Demócrata, si bien apoya el programa Artemis, no respalda el objetivo de 2024 para regresar a la luna. Vale la pena recordar que, como vicepresidente, Joe Biden vio a su jefe, el presidente Barack Obama, cancelar en 2010 el programa Constellation de la NASA, impulsado por su predecesor George W. Bush y creado para regresar a la luna.

Recientes revelaciones chinas indican que, si las presiones financieras o políticas incitan a la próxima administración a retrasar o cancelar el programa Artemis, China podría “ganar” esta segunda carrera hacia la luna. Al hacerlo, China podría cosechar los beneficios militares y económicos de controlar las ubicaciones de elección en la luna y de asegurarse el liderazgo en la construcción de una posición estratégica dominante para ejercer el control sobre el “Sistema Tierra-Luna”.

Durante los últimos dos años, China ha insinuado que tiene un programa sofisticado que podría permitirle llevar a sus astronautas a la Luna, a mediados o finales de la década de 2020. A fines de octubre de 2018, comenzaron a surgir imágenes de la Conferencia Espacial Tripulada de China, celebrada el 23 de octubre de 2018 en Xi’an, China. Después se conocieron imágenes de un nuevo vehículo de lanzamiento espacial tripulado (SLV) de cinco metros de diámetro que se había revelado dos semanas antes, en el Salón Aeronáutico de Zhuhai de 2018. También surgieron imágenes de nuevos módulos de aterrizaje lunar ligeros y posibles hábitats lunares y rovers.

Después de estas revelaciones iniciales, surgieron algunos artículos, junto con mucha especulación en las páginas web de asuntos espaciales y militares chinos, pero no hubo declaraciones oficiales del régimen chino o de altos funcionarios corporativos que confirmaran que China estaba acelerando su programa para enviar misiones tripuladas a la luna. Anteriormente, varios funcionarios habían declarado que China no enviaría personas a la luna hasta 2030 o posteriormente, ya que China primero tuvo que desarrollar el Long March-9, un enorme cohete que debería poder colocar 140 toneladas de carga útil en órbita baja.

Pero esto cambió el 18 de septiembre de 2020 cuando la Conferencia Espacial de China 2020 en Fuzhou, provincia de Fujian, fue presentada por Zhou Yanfei, subdirector de la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China (CMSEO). Esta oficina está directamente subordinada al nuevo Departamento de Desarrollo de Armamento de la Comisión Militar Central (CMC) del Ejército Popular de Liberación (EPL). En resumen, la “NASA” de China es un departamento del EPL diseñado para asegurar ventajas militares para China.

Zhou Yanfei, subdirector de la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China. (Captura de pantalla)

Zhou confirmó muchos de los programas insinuados en 2018 y otros programas posteriores. Con respecto al SLV de cinco metros de diámetro, aún sin nombre, apodado el “cohete 921” por los fanáticos del espacio chino, Zhou dijo el 18 de septiembre en el Global Times: “China sigue adelante con la investigación y el desarrollo de un cohete portador de carga pesada tripulado, cuya capacidad de lanzamiento alcanzaría las 70 toneladas hasta la órbita terrestre baja (LEO) y las 27 toneladas a la órbita de transferencia lunar (LTO). El nuevo cohete será capaz de llevar una nave espacial tripulada y un módulo de aterrizaje lunar a la LTO”. Fuentes informales chinas han indicado que este nuevo SLV podría probarse en 2023. Al usar dos cohetes 921, uno para una nave espacial tripulada y otro para un módulo de aterrizaje lunar, China posiblemente podría llegar a la luna mucho antes de 2030.

Un cohete 921. (Captura de pantalla)

Las diapositivas de la presentación de Zhou revelaron que la nueva cápsula espacial tripulada de dos etapas, que puede llevar de dos a seis pasajeros de China, y que voló por primera vez el 5 de mayo de 2020, podría modificarse con un módulo de servicio más grande y cohetes de escape de emergencia en el lado de la cápsula de la tripulación, similar al SpaceX Crew Dragon de Estados Unidos.

Pero el módulo de servicio más grande significa que China puede transportar cargas útiles más grandes a la luna. El módulo de servicio funcionaría como el Lunniy Korabl soviético, que no se usó, de los años 60 o el módulo de aterrizaje lunar ligero de seis toneladas “LK”, que habría descendido a cuatro kilómetros sobre la luna utilizando un motor “BlokD”, que luego se desprendió y se estrelló contra la luna.

La cápsula espacial tripulada de dos etapas de China. (Captura de pantalla)

Las diapositivas de la conferencia de 2018 y de Zhou Yanfei afirman que China podría estar desarrollando dos módulos de aterrizaje livianos ligeros que emplearían un motor de descenso desmontable similar al BlokD. Un concepto de módulo de aterrizaje lunar, que se ve a continuación, parece tener entre cinco y siete toneladas y se colocaría en la órbita lunar para la transferencia de la tripulación. Un segundo módulo de aterrizaje lunar pesa solo cinco toneladas y parece ser adecuado para su uso repetido Cis-lunar (relativo al espacio entre la tierra y la luna), desde una pequeña estación espacial lunar y la órbita lunar.

Un concepto de módulo de aterrizaje lunar. (Captura de pantalla)

Las diapositivas de la conferencia de 2018, y de Zhou Yanfei, también revelan que China apoyará a sus astronautas en la luna con un hábitat lunar preposicionado que también podría convertirse en un gran vehículo lunar móvil, como se ve a continuación. Este hábitat/rover también utilizará un motor de descenso desmontable tipo BlokD y motores internos para los últimos kilómetros.

Rover lunar. (Captura de pantalla)

Las diapositivas chinas de ambas conferencias revelan tres conceptos para las pequeñas estaciones espaciales Cis-Lunar, el más reciente revelado por Zhou Yanfei se muestra a continuación. El reciente programa Artemis de EE.UU. también está desarrollando una pequeña estación espacial Cis-Lunar, pero fuentes académicas chinas indican un interés en las estaciones espaciales Cis-Lunar que se datan de 2005.

La pequeña estación espacial Cis-Lunar de China. (Captura de pantalla)

El concepto más reciente de estación espacial pequeña china también puede permitirle a China usar la luna para respaldar una nueva presencia en el estratégico punto Lagrangiano L2, un área más allá de la luna con propiedades gravitacionales simétricas que pueden reducir los requisitos de combustible para el mantenimiento de la estación. China está desarrollando una serie de satélites de radar dirigidos al espacio profundo, para poner en la zona L2, con el fin de encontrar con más facilidad nuevos exoplanetas alrededor de estrellas cercanas o distantes. Los satélites en L2 también podrían usarse para monitorear todo el tráfico entre la Tierra, la Luna y Marte.

¿China pondría armas en la luna para defender mejor sus estaciones y satélites en L2, conservaría su control sobre el nuevo “terreno elevado” estratégico y controlaría mejor el sistema Tierra-Luna? Es muy probable que el equipo de Zhou Yanfei haya trabajado durante mucho tiempo con el EPL para diseñar sistemas militares para la luna.

Si Estados Unidos sigue adelante para establecer la primera presencia significativa en la luna, involucrando a la mayoría de los socios internacionales, puede tener más posibilidades de disuadir a China de militarizar la luna. Pero si China toma ese liderazgo, su programa lunar podría reflejar los requisitos militares del EPL para ganar guerras en la Tierra. China también puede establecer una “cabina de peaje” para controlar o influir en el acceso de otras naciones a la futura “economía espacial”, lo que podría mejorar la prosperidad en la Tierra para las generaciones futuras. Al llegar primero a la Luna, Estados Unidos tiene muchas más posibilidades de contrarrestar la búsqueda de hegemonía de China en la Tierra y más allá.

Richard D. Fisher, Jr. es miembro senior del Centro Internacional de Evaluación y Estrategia.


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