China reclama espacio aéreo sobre las islas que construyó, dice que le ‘corresponden’

23 de Mayo de 2015 Actualizado: 23 de Mayo de 2015

El régimen chino está persiguiendo aeronaves extranjeras que crucen las islas que construyó en el Mar Meridional de China. El jueves, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hua Chunying declaró “China tiene derecho” a establecer zonas de defensa aérea.

Los nuevos acontecimientos son lo que muchos analistas de defensa temían que sucedería. El Partido Comunista de China está construyendo bases militares y pistas de aterrizaje en las islas, que éste construyó, en el Mar del Sur de China y los expertos están preocupados de lo que significan los acontecimientos para la libertad de paso en la región. 

Al defender el espacio aéreo sobre las islas, el régimen chino está llevando el conflicto a un nuevo nivel. Está haciendo cumplir los derechos sobre la tierra que creó en aguas en disputa cerca de 1.000 millas desde su punto más meridional de Hainan.

El régimen chino declaró una zona de identificación de defensa aérea (ADIZ) sobre el Mar de China Oriental y de islas controladas por Japón en noviembre de 2013. Afirmó que defendería la zona militarmente y exigió que otras naciones pidan permiso cuando pasen.

Los acontecimientos recientes en el Mar del Sur de China sugieren que el régimen chino está al borde de un movimiento similar.

“China tiene derecho a establecer ADIZs”, declaró su portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hua Chunying el jueves, según Bloomberg.

Y añadió: “Una decisión en este sentido depende de si la seguridad aérea se ve amenazada y en qué medida se”.

Las declaraciones de Hua suenan muy parecido de lo que los expertos de defensa estaban preocupados. El Dr. Andrew S. Erickson, profesor asociado en el Departamento de Investigación Estratégica en la Escuela de Guerra Naval de Estados Unidos, advirtió la semana pasada que el régimen chino podría usar sus nuevas islas para “apoyar” una ADIZ en el Mar del Sur de China.

El almirante Samuel Locklear, comandante del Comando  Pacífico estadounidense, de manera similar advirtió que junto con un ADIZ, las acciones del régimen chino “eventualmente podrían conducir al despliegue de otras cosas, tales como radares de largo alcance y a sistemas avanzados de misiles militares”.

El régimen chino comenzó ya la defensa del espacio aéreo sobre las islas que construyó. Reuters informó el 8 de mayo que siete aviones de patrulla filipinas han sido advertidos por el régimen chino de que se mantengan alejados, cuando vuelan sobre las islas Spratly en el Mar del Sur de China.

Incluso si otras naciones no reconocen la zona de defensa aérea, le da al régimen chino una base jurídica para mantener los aviones militares y buques en la región y para hostigar a los aviones extranjeros que viajan a través de este lugar.

La estrategia general es un claro ejemplo de la guerra jurídica, también llamada “guerra estratégica”, en que un país utiliza el derecho internacional para la estrategia militar.

La estrategia específica que el régimen chino utiliza en sus reivindicaciones territoriales son sus “Tres guerras”. Incluye una guerra legal,  guerra psicológica para hacer que los militares extranjeros pierden la voluntad de luchar y la guerra de los medios de comunicación para influir en la opinión pública a su favor.

El Heritage Foundation señaló el comienzo de esta estrategia, el 21 de mayo de 2012. Declaró que el régimen chino estaba manipulando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), con el fin de reclamar territorio en el Mar del Sur de China.

“No hay duda de que los chinos están tratando de utilizar UNCLOS para restringir las operaciones navales de Estados Unidos en momentos en que la armada china aún no cuenta con los medios para hacerlo directamente”, declaró.

Al mismo tiempo, añadió, el régimen chino no está actuando acorde a las reglas. “En la confrontación permanente con Filipinas sobre las islas y bancos de arena en el Mar Meridional de China”, afirma y agregó, “China se negó a someterse al arbitraje de UNCLOS, aunque ambos Manila y Pekín son signatarios”.

La situación que ahora estamos presenciando es una etapa más de lo que predijeron los expertos.

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