China, Rusia, Corea del Norte e Irán forman alianza antiamericana

Las naciones más peligrosas del mundo cooperando contra el dominio global de los Estados Unidos
Por James Gorrie
13 de Enero de 2020 Actualizado: 14 de Enero de 2020

Comentario

En lo que probablemente sea el mayor desafío estratégico de Estados Unidos en el futuro, ha surgido en el escenario mundial un nuevo “Eje del Mal”, tomando prestada la terminología del presidente George W. Bush. China, Rusia, Corea del Norte e Irán están trabajando juntos para debilitar el orden mundial liderado por Estados Unidos.

Una nueva amenaza al orden mundial de la posguerra

Esta reciente alineación de naciones delincuentes plantea una amenaza directa a todas las bases estratégicas, comerciales, económicas y culturales que han anclado la estabilidad y el desarrollo del mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En consecuencia, el desafío que enfrentan las instituciones diplomáticas y estratégicas estadounidenses, así como los planes militares, se ha vuelto tremendo.

Esto se debe en gran medida a que, a diferencia de otras naciones que pueden no compartir los valores, la moral y los objetivos democráticos estadounidenses u occidentales, estas cuatro naciones son agresivas y participan activamente en guerras de expansión, o aprovechan la amenaza de guerra para hacerlo.

Este nuevo eje fascista se ha hecho mucho más evidente tras el ataque con un dron de Estados Unidos que abatió al general terrorista Qassem Soleimani de Irán. Para contrarrestar la mayor respuesta estadounidense en la región, las autoridades de defensa chinas anunciaron que tanto China como Rusia participarán en los próximos ejercicios militares navales con la marina iraní en el océano Índico y el golfo de Omán.

Esto no es un acontecimiento particularmente sorprendente, sin embargo es crucial, si no es que amenazante. Las autoridades de defensa de Estados Unidos han estado al tanto del surgimiento de la colaboración chino-rusa por lo menos durante un par de años, como lo reconoce el Resumen de la Defensa Nacional de 2018:

“El desafío central para la prosperidad y la seguridad de Estados Unidos es el resurgimiento de la competencia estratégica a largo plazo por lo que la Estrategia de Seguridad Nacional clasifica como potencias revisionistas. Cada vez está más claro que China y Rusia quieren dar forma a un mundo coherente con su modelo autoritario —ganando autoridad de veto sobre las decisiones económicas, diplomáticas y de seguridad de otras naciones”.

China y Rusia profundizan los lazos militares

China y Rusia especialmente se están acercando mucho más, participando en ejercicios militares altamente coordinados, armonizando las estructuras de mando e incluso las transferencias de tecnología. Corea del Norte e Irán también forman parte de esta desafortunada y peligrosa colaboración. Sin embargo, hay motivos racionales para hacerlo.

Los cuatro países son competidores regionales o mundiales de Estados Unidos. Pero cada uno encuentra que el poder militar y económico estadounidense se interpone entre ellos y sus planes expansionistas. De hecho, todas ellas están sujetas al sistema financiero internacional basado en el dólar y controlado por Washington, D.C., y actualmente bajo duras sanciones económicas estadounidenses. El sistema financiero dominado por Estados Unidos y la supremacía tecnológica y militar ha limitado, en diferentes grados, la capacidad de estas naciones para ejercer una mayor hegemonía regional o mundial.

Mordiendo la mano que le dio comer

China, en particular, se ha beneficiado del sistema dirigido por los propios estadounidenses que desea derrocar. Ha visto cómo su desarrollo se ha disparado, pasando de ser una pobre nación agraria a ser la segunda economía más grande del mundo y líder en robótica, inteligencia artificial y biociencias, entre otras áreas.

El rápido desarrollo de China se debe precisamente a que Estados Unidos le otorgó el estatus de la nación más favorecida, permitiéndole ingresar a la Organización Mundial del Comercio. A esto le siguió que Estados Unidos y las naciones occidentales invirtieran billones en capital, fábricas y propiedad intelectual en China durante las cuatro décadas siguientes.

Hoy, China está explotando estratégicamente su condición de potencia económica mundial para militarizar el Mar del Sur de China y amenazar a Hong Kong y Taiwán. También está intimidando a sus vecinos en un intento de poner en duda las garantías de defensa de Estados Unidos en la región. Esos esfuerzos incluyen el aprovechamiento de las capacidades de misiles nucleares de Corea del Norte. Esos esfuerzos incluyen aprovechar la capacidad de Corea del Norte en materia de misiles nucleares.

La malvada Corea del Norte gana estatus

Tanto Corea del Norte como Irán son estados agresivos con intereses distintos y desestabilizadores. Corea del Norte ha sido un Estado cliente de China desde 1950 con el estallido de la Guerra de Corea, y depende de China para los alimentos, el combustible y otros productos básicos. Actúa en concierto con los intereses de China para contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región.

En su apuesta por un mayor estatus regional y mundial, Pyongyang ha utilizado sus capacidades de misiles nucleares, incluyendo misiles de lanzamiento de prueba hacia Japón, en apoyo del planeado ascenso de China en la región y, por extensión, también las suya. La amenaza de una acción militar contra Corea del Sur y Estados Unidos también es parte de ese esfuerzo.

Irán patrocina el terrorismo y el Islam radical

Irán, por otro lado, es el estado terrorista más activo del mundo. Ha ganado un control significativo sobre Irak. Con sus guerras de poder en Israel, Líbano, Siria, Gaza, Yemen y Arabia Saudita, la corrupta teocracia islámica busca el dominio regional y religioso en el Medio Oriente. Eso incluye echar a Estados Unidos del Medio Oriente, borrar a Israel del mapa y eliminar el control saudí sobre Arabia. Irán se beneficia de Rusia como socio estratégico y proveedor de armas y sistemas de defensa militar.

En esta nueva alianza “revisionista”, todos, excepto Irán, tienen armas nucleares y sistemas de lanzamiento intercontinentales. Teherán, sin embargo, ciertamente está tratando de unirse a ese club, frustrado sólo por la administración Trump. Pero las similitudes en comportamiento y objetivos van mucho más allá de la carta nuclear.

Una reunión de fascistas

Las cuatro naciones son estados policiales fascistas, independientemente de cómo se llamen. Cada uno tiene un historial espantoso y deprimente de maltratar a su pueblo durante décadas y son gobernados por singulares tiranos dictatoriales de por vida con las manos manchadas de sangre. Los dirigentes políticos de cada uno controlan los factores de producción para apoyar sus agresivas políticas exteriores y mantener el control sobre la población civil.

Alianza de fracasos económicos

Notablemente, Rusia, Corea del Norte e Irán, son todos fracasos económicos. Rusia e Irán dependen del petróleo y el gas natural para la mayoría de sus ingresos de exportación. Todos ellos, excepto China, carecen de diversificación industrial, de mercados internos de alto funcionamiento, de sistemas legales transparentes y de divisas de cualquier valor.

China y Rusia son los que más tienen que perder. Beijing está viendo cómo sus sueños de primacía económica se derrumban bajo los aranceles de Estados Unidos. La legitimidad del Partido Comunista Chino (PCCh) se está desvaneciendo diariamente ante la negativa de Hong Kong a aceptar el gobierno comunista.

Y las esperanzas de Rusia de controlar Europa Occidental a través de su monopolio en la venta de gas natural están casi acabadas. Un reciente acuerdo firmado por Israel, Chipre y Grecia proporcionará más gas natural a menor coste a Europa sin el riesgo de ser intimidado por Moscú.

Las cuatro sociedades son también retrógradas y malvadas, y buscan imponer sus visiones distópicas al resto del mundo. Este nuevo desarrollo no es un buen augurio para Estados Unidos ni para las naciones civilizadas. El historial de poderosas naciones fascistas que se unen contra las democracias del mundo no es agradable. (Véase Alemania, Japón e Italia, alrededor de 1939).

Parecería que esta nueva década promete más desafíos al mundo y aún menos estabilidad que la anterior.

James Gorrie es un escritor y conferenciante residente en el sur de California. Es el autor de “The China Crisis”.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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