China trata de imponer su agenda agrícola a la Argentina

05 de Agosto de 2016 Actualizado: 08 de Agosto de 2016

El auténtico modus operandi de China en las relaciones bilaterales (asimétricas) con Argentina quedó nuevamente en evidencia: en un foro -supuestamente empresarial- que se celebró recientemente en el país asiático, funcionarios del régimen comunista pretendieron imponer compromisos y obligaciones a los participantes privados extranjeros.

Con motivo de celebrarse el “Primer Foro de Emprendedores Agrícolas del G20” a principios de junio de este año en la ciudad de Xinan, el Ministerio de Agricultura de China (MOA)- organizador del evento- invitó a varias organizaciones y cámaras argentinas relacionadas con el sector privado agrario argentino a participar del mismo.

La supuesta idea era brindar un espacio de diálogo entre representantes  de organizaciones privadas de distintos países vinculadas al sector agrícola, para tratar temas relacionados con la inversión agrícola, la seguridad alimentaria y al desarrollo de la agricultura sustentable. Pero no fue así.

El sector privado chino no estaba representado en un Foro destinado exclusivamente a emprendedores y empresarios del sector privado agrícola. (Cámara de Exportadores de la República Argentina)

Según señala la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), llamó mucho la atención de parte de las organizaciones empresarias convocadas, que en un evento supuestamente privado, los funcionarios del Ministerio de Agricultura de China se hicieran cargo de moderar el debate unilateralmente, sin posibilidad de participación privada alguna, mientras que al mismo tiempo el sector privado chino brilló por su ausencia.

“Con la participación de los funcionarios chinos claramente quedó demostrado que el sector público había elaborado los documentos y que el sector privado chino no estaba representado en un Foro destinado exclusivamente a emprendedores y empresarios del sector privado agrícola”, aclaró la entidad argentina y enfatizó que “los documentos fueron rechazados, tanto en forma como en contenido por todas las entidades argentinas que asistieron al evento”.

Es un régimen que no está en su naturaleza ser transparente. (Juan Pablo Cardenal)

Campo de soja. (Scott Olson/Getty Images)
Campo de soja. (Scott Olson/Getty Images)

Ante el análisis exhaustivo de los documentos por parte de la Cámara de Exportadores, resultó evidente que los funcionarios chinos pretendían imponer una serie de compromisos y obligaciones al sector privado, en vez de que éste pudiera a través del intercambio y el debate de ideas, sugerir propuestas consensuadas, como sucede en otras regiones del mundo para ser elevadas luego al sector público.

“Prevaleció la incomunicación por la imposición de dos documentos oficiales, con moderadores oficiales y sin lugar a debate ni consideración de los mismos”, manifestó con disconformidad la cámara empresarial.

Además la entidad argumentó que “los documentos oficiales chinos omiten una serie de temas de gran relevancia. Entre ellos se destacan los aspectos del comercio y las negociaciones multilaterales relacionados con la OMC, así como los temas de Cambio Climático y lo acordado en la COP 21 en París”.

Las mayores empresas (chinas), aunque sean supuestamente privadas no lo son, están fuertemente vinculadas al PCCh y ninguna de ellas funciona de manera autónoma. (Juan Pablo Cardenal)

“La intención que surge de los documentos oficiales chinos es reformar la gobernanza del sistema de inversiones y comercio internacional. China parecería estar proponiendo una reforma global del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativa a Inversiones (CIADI) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en lo que respecta a los productos agrícolas”, agregó.

Buques de carga en el río Paraná a la espera de ser cargados con cereales para la exportación, en el Complejo Portuario San Lorenzo-Puerto San Martín, cerca de San Lorenzo, 327 km al noreste de Buenos Aires, el 19 de enero de 2011. Asociaciones agrícolas argentinas y productores agrícolas mostraron su disconformidad con funcionarios del régimen chino ante la falta de transparencia en un foro supuestamente privado que se desarrolló en el país asiático. (STR / AFP / Getty Images)
Buques de carga en el río Paraná a la espera de ser cargados con cereales para la exportación, en el Complejo Portuario San Lorenzo-Puerto San Martín, 327 km al noreste de Buenos Aires. (STR / AFP / Getty Images)

La ausencia de iniciativas privadas chinas que llamó la atención de los dirigentes empresariales argentinos, al contrario de lo que se manifestaba en la convocatoria, es algo que desde hace tiempo vienen señalando analistas internacionales. “Es un régimen que no está en su naturaleza ser transparente”, destaca el periodista español Juan Pablo Cardenal a La Gran Época y afirma que “las mayores empresas aunque sean supuestamente privadas no lo son, están fuertemente vinculadas al PCCh y ninguna de ellas funciona de manera autónoma”.

“Hay tener en cuenta que el poder de esta economía emana de una dictadura del proletariado que no garantiza la libertad a sus ciudadanos”, expresó por su parte el reconocido catedrático español Julián Pavón.

El déficit comercial de Argentina con China alcanzó los 6.635 millones de dólares en 2015.
El déficit comercial de Argentina con China alcanzó los 6.635 millones de dólares en 2015.

La asimétrica relación que mantiene Argentina con China evidencia en los últimos meses un acentuado desbalance en el comercio bilateral a favor del gigante asiático. Mientras la balanza comercial resultó superavitaria para Argentina hasta 2008, a medida que las relaciones se intensificaron entre ambos países, las importaciones provenientes de China crecieron más de 140% en los últimos 5 años y la mayoría están compuestas por productos manufacturados.

Una vez más, se evidencia la influencia de peso que aparece cuando se trata de negociar con China y las aspiraciones del gigante asiático de quedarse con todo. Un lobo con piel de cordero que con astucia trata de engañar a los que con la idea de colocar sus productos en el mayor mercado del mundo se dejan llevar por la ilusión del espejismo chino.

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