Ciudad china ofrece recompensa en efectivo a delatores que denuncien ‘actividades religiosas ilegales’

Por Olivia Li - La Gran Época
09 de Abril de 2019 Actualizado: 09 de Abril de 2019

Las autoridades locales de la ciudad de Guangzhou emitieron recientemente una nueva regulación para animar a los ciudadanos a denunciar cualquier “actividad religiosa ilegal” de la que sean testigos. Un delator puede recibir hasta 10.000 yuanes (1490 dólares) por ayudar a la policía de la capital de la provincia de Guangdong a localizar a “grupos o miembros religiosos ilegales”.

El reglamento, llamado “Incentivos para motivar a las masas a denunciar actividades religiosas ilegales”, fue emitido y publicado en Internet el 20 de marzo por el Buró de Asuntos Étnicos y Religiosos, una oficina del gobierno provincial de Guangzhou.

El anuncio explicaba que aquellos que brinden pistas y asistencia a los “departamentos gubernamentales pertinentes” para rastrear a “grupos o miembros religiosos ilegales” recibirán una recompensa de 1000 a 3000 yuanes (149 a 447 dólares). Si el informante ayuda a localizar a un “grupo o miembros religiosos ilegales” que viven en el extranjero, recibirá una recompensa mayor, de 3000 a 5000 yuanes (447 a 745 dólares). Y si se localizan miembros clave de un “grupo religioso ilegal” en el extranjero, el delator recibiría una recompensa de 5000 a 10.000 yuanes (de 745 a 1490 dólares).

Las autoridades de Guangzhou calificaron de “actividades ilegales” a establecer lugares de culto religioso sin la aprobación del gobierno; realizar actividades religiosas en instituciones o lugares no religiosos; aceptar donaciones religiosas; organizar a ciudadanos chinos para ir al extranjero a participar de actividades religiosas tales como seminarios, reuniones o culto sin aprobación; u ofrecer educación religiosa sin aprobación.

En una entrevista del 30 de marzo con la Voz de América, Bob Fu, un pastor chino-americano, dijo que basado en la redacción del reglamento, él creía que estaba dirigido específicamente a los cristianos clandestinos.

En febrero del año pasado, el régimen chino enmendó su “Reglamento sobre Asuntos Religiosos”, dando a los funcionarios de bajo nivel la autoridad para imponer penas más severas a los creyentes religiosos. Desde entonces, los medios de comunicación chinos independientes han informado de una intensificación de la represión religiosa, en particular hacia los miembros de las casas-iglesias cristianas.

Por ejemplo, el 9 de septiembre de 2018, más de 100 oficiales de policía allanaron la Casa-Iglesia Zion, la casa-iglesia más grande de Beijing con más de 1500 miembros, acusados de no haberse registrado nunca en el departamento local de asuntos civiles. La policía ordenó el cierre de la iglesia y arrestó a más de 10 miembros.

“Incitar a la gente a delatar a otros con incentivos monetarios, que cae más bajo que el fondo de lo moral, solo apareció durante la Revolución Cultural, cuando los niños denunciaban a sus padres, una esposa denunciaba a su marido y los compañeros se denunciaban entre sí”, dijo Fu a la Voz de América.

También el 30 de marzo, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, durante un discurso pronunciado ante líderes religiosos en Taylors, Carolina del Sur, criticó a China por su continua persecución a los chinos cristianos en los últimos 20 años.

“Como muchos de ustedes saben, las autoridades chinas han prohibido la venta de Biblias cristianas; han destruido miles de cruces y otros símbolos de la Iglesia; y han encarcelado a pastores cristianos”, dijo Pence.

Añadió que la administración de Estados Unidos trabajará para que China rinda cuentas por sus abusos. “Mientras trabajamos hacia una relación comercial más libre y justa con China, nuestra administración seguirá apoyando fuertemente a la gente de fe en China. Y trabajaremos para convencer a China de que levante de la iglesia la mano dura del gobierno”, dijo.

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